Hermanos Jorge y Delcy Rodríguez: cuando lo irregular es cuestión de estirpe

La actividad irregular y el crimen de los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez parece ser un asunto de estirpe —de genética— dado el carácter protagónico que en estas actividades jugó su padre, Jorge Rodríguez, siendo la más sonada de sus incursiones el secuestro de William Niehous, un alto ejecutivo estadounidense de la empresa Owens-Illinois, quien fue plagiado en febrero de 1976 por grupos de extrema izquierda.

Un informe secreto fechado el 9 de marzo de 1976, detalla este secuestro por parte de grupos insurgentes, entre cuyos integrantes se encontraba, Jorge Rodríguez padre, señalado de participar en la logística y el cobro del rescate de este hecho criminal.

Los captores exigieron publicar documentos que denunciaban una supuesta subversión económica de la empresa Owens-Illinois en Venezuela, pero el gobierno venezolano adoptó una postura inflexible y calificó a los responsables como delincuentes comunes y limitó la difusión de sus mensajes.

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El secuestro de William Niehous

El secuestro de William Niehous fue planeado originalmente por el Grupo de Comandos Revolucionarios (GCR) bajo la «Operación Argimiro Gabaldón», pero por limitaciones logísticas para mantener un cautiverio prolongado, el GCR procuró apoyo inicial en el grupo guerrillero Bandera Roja, liderado por los hermanos Puerta Aponte.

Al no consolidarse plenamente la cooperación con Bandera Roja, el GCR contactó a la Liga Socialista en donde Jorge Rodríguez padre fungía como secretario general y fundador.

El informe revela que las investigaciones policiales enfrentaron serias dificultades debido a la falta de pistas claras y a la aparición de reclamos falsos de autoría. Se señala, además, la sospecha de que grupos como la Bandera Roja estuvieron involucrados en el crimen como parte de una campaña contra los intereses de Estados Unidos.

Jorge Rodríguez padre fue arrestado el 19 de julio de 1976 por agentes de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP). Murió bajo custodia policial el 25 de julio de 1976, tras ser sometido a torturas en los calabozos de la DISIP.

William Niehous permaneció secuestrado durante 3 años, 4 meses y 2 días, un suceso que se convirtió en el secuestro político más largo en la historia de Venezuela, hasta que fue rescatado fortuitamente por la policía rural en 1979.

La relación consanguínea con los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, figuras prominentes del régimen chavista, le imprime gran interés al constatarse como la actividad criminal parce ser un asunto de familia.

El informe secreto

El informe secreto sobre terrorismo internacional, fechado el 9 de marzo de 1976, cita el secuestro en Caracas del ejecutivo estadounidense, William Niehous, y subraya la característica de este caso fue la demanda de propaganda política e ideológica más que en el rescate financiero inmediato.

La investigación se vio obstaculizada por la escasez de pistas y la aparición de otros grupos que intentaban adjudicarse el hecho, entretanto la empresa afectada, Owens-Illinois, se mantenía a la espera de pruebas de vida.

El 22 de febrero de 1976, William Niehous, alto ejecutivo de la empresa Owens-Illinois, fue secuestrado en Caracas. La acción fue inicialmente reclamada por un grupo autodenominado Comandos Revolucionarios, aunque las investigaciones iniciales sugirieron la identificación de cuatro miembros del grupo —incluyendo líderes de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y de Bandera Roja—, pero el gobierno venezolano se retractó posteriormente y declaró que no se estableció con certeza la identidad de ninguno de los secuestradores.

Los análisis de inteligencia sugieren que el grupo Bandera Roja podría ser el responsable final, y se especuló que el secuestro formaba parte de una campaña planificada contra intereses de los Estados Unidos.

Demandas de los captores

El reporte señala que, hasta la fecha de su redacción, los secuestradores solo habían presentado una demanda principal, la cual tenía una fuerte carga de guerra psicológica y propaganda:

En primer término, los secuestradores exigieron la publicación de 22 documentos que presuntamente demostraban la «subversión económica» de Owens-Illinois en Venezuela.

Estos documentos debían ser publicados en todos los diarios venezolanos, así como en medios internacionales de prestigio como The New York Times, London Financial Times y Le Monde. Igualmente exigieron la transmisión del contenido tanto a nivel local como internacional.

Respuestas de los actores clave

La empresa Owens-Illinois adoptó una postura de cautela operativa. Se negó a tomar medidas respecto a las demandas de los captores hasta que estos proporcionaran pruebas fehacientes de que realmente tenían a Niehous en su poder. Para el momento de la publicación del informe, la comunicación entre la empresa y los secuestradores era nula.

El gobierno de Carlos Andrés Pérez tomó una postura inflexible y describió a los secuestradores como «criminales comunes» bajo el argumento de que en Venezuela no había guerrillas.

Refiere el reporte la existencia de evidencias de que el gobierno disuadió a editores de periódicos locales de publicar las partes más agresivas o impactantes del comunicado de los secuestradores.

Los portavoces de los partidos políticos de extrema izquierda se desvincularon públicamente de los secuestradores de William Niehous, marcando una distancia táctica con el incidente.

La investigación y confusión operativa

La búsqueda de William Niehous y sus captores por parte de la policía continuaba, de acuerdo a lo que reza el informe, pero los resultados eran limitados debido a varios factores:

Falsas atribuciones: el 5 de marzo, se detonó una «bomba de panfletos» en el campus de la Universidad Central. Los panfletos exigían distribución de comida en los barrios y bonos para los empleados de Owens-Illinois. No obstante, las autoridades determinaron que estos panfletos no provenían de los secuestradores reales, sino de otro grupo que utilizaba el mismo nombre.

Conexiones internacionales: las autoridades venezolanas mantuvieron abierta la investigación sobre la posible participación de grupos extranjeros en la operación de secuestro.

Conclusión del informe

Se refiere que el caso permanecía estancado y que la falta de comunicación directa con los captores reales —sumada a la desinformación generada por otros grupos radicales y la estricta postura gubernamental— crearon un escenario de incertidumbre sobre la seguridad de William Niehous y la resolución del conflicto.

La inteligencia sugirió que el evento era un componente de una estrategia más amplia de agitación antiestadounidense en la región.

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