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El abogado venezolano Carlos Enrique Peña, vicerrector administrativo en Venezuela de la Universidad Santa María (USM), fue uno de los homenajeados el pasado 25 de mayo en el Ateneo de Madrid por la Organización de Periodistas Iberoamericanos, en el marco de las actividades que desarrolla la entidad periodística con motivo de cumplirse el XXV Aniversario de su fundación.

Peña recibió el premio Personalidad Iberoamericana del Año de manos de la organización, tema que causó estupor entre algunos otros venezolanos en las redes sociales, dada la mala imagen que se ha creado alrededor del abogado, mano derecha del empresario Umberto Petricca, propietario de la Universidad Santa María.

El hoy vicerrector fue juez 42 penal de Caracas y por sus manos pasaron casos relacionados con los empresarios Capriles López, hoy dedicados al sector inmobiliario de lujo en España, además de casos ligados al banquero Juan Carlos Escotet (Banesco – Abanca), en otrora pleitos legales con editores de medios de comunicación, en los que hubo rumores de «mordidas» para el dictamen de fallos parcializados.

El jurista, se escucha, pasó de subvencionado del empresario Umberto Petricca, a ser su abogado y empleado de confianza, en cargado de sustentar con evidencias un fraude del que el empresario aseguró ser objeto por parte de su antiguo socio Vittorio De Stefano.

Peña habría aprovechado su condición de vicerrector de una de las principales universidades privadas de Venezuela, que oferta títulos de pregrado y postgrado en derecho y otras carreras, para conseguir favores en instituciones como la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) tanto para él como para algunas personas relacionadas. El abogado consiguió que su hija fuera designada fiscal.

Previamente, la hija del vicerrector había tenido un noviazgo con un sujeto conocido con el alias de «Chichón» Ibáñez, sobrino de Blanca Ibáñez, segunda cónyuge y viuda del expresidente venezolano Jaime Lusinchi (1984-1989).

«Chichón» Ibáñez, quien tenía problemas de adicción a las drogas y se dedicaba al microtráfico, gozó de los favores de su suegro, gracias al cual obtuvo un empleo en la USM.

En 2010 funcionarios de la policía científica de Venezuela y un abogado dieron cuenta por distintas vías que en un allanamiento al apartamento del presunto narcopiloto A. Korol en la capital de Venezuela, presuntamente se encontraron documentos que evidenciaron la relación de Korol en supuestos negocios sospechosos con la fiscal nacional Johanna Peña, hija del vicerrector.

En 2014 informaciones recogidas en medios de opinión venezolanos dieron cuenta de una propuesta discutida en varias reuniones celebradas en casa de un agente o director de la Cruz Roja Internacional, que pretendían elevar a la Asamblea Nacional de Venezuela con el fin de postular al exjuez Peña, a una alta función en un órgano perteneciente al Poder Ciudadano.

Tiempo atrás, cuando fue candidato a Diputado, Peña supuestamente habría logrado ciertas “colaboraciones” de algunos empresarios gracias a los favores recibidos por éstos.

Un tal “J.G.I.D.” se hizo famoso años atrás por exigir irregulares “contribuciones” a estudiantes universitarios, a cambio de convencer al abogado y exjugador de fútbol Carlos Peña de aprobarles una asignatura.

Peña al parecer haría alarde de su cercanía con el empresario Tobías Carrero, (Multinacional de Seguros) y con elementos del chavismo, pese a su otrora militancia en el partido opositor Acción Democrática.

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