Son múltiples las tramas de corrupción que implican a Delcy Rodríguez, una de ella la acusación que, contra el excongresista estadounidense, David Rivera y su socia, Esther Nuhfer, cursa desde 2022 en el Tribunal para el Distrito Sur de Florida por actuar como agentes extranjeros no registrados en favor del régimen de Nicolás Maduro.
Una trama en la que Rodríguez tuvo un papel central, toda vez que habría sido ella quien ordenó a la alta gerencia de CITGO, contratar los servicios de Rivera y su empresa de maletín, Interamerican Consulting. Un caso que también involucra, al empresario ligado al chavismo, Raúl Gorrín.
Se trata, pues de una conspiración criminal diseñada por la dictadura venezolana para que, mediante gestiones de cabildeo ante políticos y funcionarios a través de un contrato por USD 50 millones, intentar normalizar las relaciones diplomáticas y evitar sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro.
Para la fecha en que ocurrieron los hechos —entre febrero de 2017 y diciembre de 2018— Delcy Rodríguez se desempeñaba como vicepresidenta de Asuntos Internacionales de PDVSA, directora interna de la petrolera y, al mismo tiempo, canciller de Venezuela. Desde tal posición, ordenó a CITGO en 2017 —a través de PDV USA—, firmar el referido contrato.
Lea también: Sigue la lucha contra el Tren de Aragua: el caso de un agresor de un agente especial de Seguridad Nacional
Delcy Rodríguez como cerebro de la trama de corrupción
De modo que entre las tramas de corrupción que implican a Delcy Rodríguez, el caso de David Rivera revela cómo la actual autoridad interina de Venezuela, habría actuado como el cerebro de esta operación fraudulenta que se destapó, inicialmente, en Nueva York cuando el interinato de Juan Guaidó acusó a la empresa de Rivera de incumplimiento de contrato.
Conforme se abre luego la averiguación en Florida por parte de la fiscalía, comienzan a conocerse los detalles de la trama en la que Rodríguez tendría papel protagónico.
En la acusación del Distrito Sur de Florida se señala que Rodríguez habría sido fue quien ordenó a los ejecutivos de CITGO suscribir el contrato con la empresa de David Rivera. Esta habría sido la manera de compensar a Rivera, Esther Nuhfer y otros, por sus esfuerzos de cabildeo a favor del régimen de Venezuela y así conseguir apoyo político en Estados Unidos para la normalización de las relaciones entre ambas naciones.
Los contactos
Los documentos judiciales en Florida describen los contactos que en 2017 tenían como propósito discutir un proceso para la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela que contara con el respaldo del régimen de Maduro y sectores de la oposición.
Esto incluía la resolución de disputas legales con empresas petrolera estadounidenses e impedir la imposición de más sanciones económicas contra Nicolás Maduro y otros miembros de su régimen. La facturación que debía pagar PDV USA fue enviada a los correos electrónicos oficiales de ejecutivos de PDVSA en Caracas.
El 2 de abril de 2017, Esther Nuhfer remitió en un chat un mensaje de texto con una fotografía de borradores de cartas entre las que había una suscrita por Delcy Rodríguez dirigida al secretario de Estado de EE. UU. La misiva tenía por fin autorizar a quien se identifica en el documento como Individuo Extranjero 1 —a saber, Raúl Gorrín— como emisario para entablar conversaciones con el gobierno estadounidense con el fin de normalizar las relaciones entre los dos países.
Igualmente, el 21 de abril de 2017, David Rivera envió un correo electrónico al congresista estadounidense 1 y al individuo 2 con un borrador de carta de Delcy Rodríguez, dirigida al asesor jurídico general de la Compañía Petrolera Estadounidense 1, solicitando una reunión en la sede de la Compañía Petrolera Estadounidense 1 en Estados Unidos, con ella misma y el ministro de Energía de Venezuela.
Tras estas reuniones en la ciudad de Nueva York, David Rivera, Esther Nuhfer, Raúl Gorrín, entre otros, intentaron concertar una reunión entre Delcy Rodríguez u otros miembros del régimen venezolano y ejecutivos de la Compañía Petrolera Estadounidense 1, tal como lo solicitó y ordenó el gobierno venezolano.
Como puede verse, las tramas de corrupción que implican a Delcy Rodríguez constituyen toda una arquitectura en la que la actual autoridad interina de Venezuela figura como la autoridad que dirigió y coordinó la contratación de los servicios de consultoría y cabildeo de David Rivera —sin registro oficial en EE. UU.— con el propósito de influir en la política exterior estadounidense respecto al régimen de Nicolás Maduro.
Vea en Sin Filtros “Sale Padrino, entra González López, el cambio estratégico”: