La empresaria Isabel Rangel Barón y su familia se embolsaron millones de dólares del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales utilizando empresas fachada y mediante irregulares contrataciones

Isabel Rangel Barón es una empresaria venezolana, miembro de una familia del estado Zulia, hermana de Daniel Esgardo Rangel Barón y dueña del 50% de las acciones de la empresa Inversiones Rangel Barón (IRB) y propietaria de Continental Medica, C.A que recibió de Cadivi hasta 331 millones 803 mil 298 dólares de Cadivi entre 2010 y 2014 por importación de insumos médicos.

Continental es la matriz de una red de 19 compañías que entre el mismo período de tiempo recibió hasta 455.631.647 dólares preferenciales y cuyo principal cliente es el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (Ivss), según un reporte de expresa.se.

Isabel, al igual que todos los miembros de la familia Rangel Barón, estudió derecho en La Universidad del Zulia (LUZ) y se dedicó a los negocios. En los años 80, fue proveedora de juguetes para la Gobernación del Zulia y en el 2004 llegó al Ivss.

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En febrero de 2014, fue demandada junto con su hermano por el empresario José Alfredo Rodríguez, quien los acusaba de haber suplantado el contrato de su empresa Rismed Oncology Systems con el Ivss y desviar los pagos hacia su propia compañía: Rismed Dyalisis Systems. El fraude, según Rodríguez, ascendía a 1.200 millones de dólares.

 

En el año 2015 una madre y su hija recién nacida morían en Venezuela, en el Hospital Uyapar de Puerto Ordaz, por falta de insumos y negligencia médica. Seis niños hemofílicos sufrían lesiones graves por falta de profilaxis, que el Estado venezolano había dejado de suministrar. Había pacientes de diabetes en Barquisimeto en peligro de caer en coma y hasta perder la vida por no tener acceso a las inyecciones y/o bombas de insulina. Niños con cáncer no podían seguir su tratamiento por falta de microgoteros. Trabajadores del Hospital Pérez Carreño y Domingo Luciani en Caracas protestaban por fallas de inventarios.

La lista apenas incluye algunos casos agravados por la falta de insumos médicos que denuncian pacientes, empleados y organizaciones como la Asociación Venezolana de Hemofilia y la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), registrados por la prensa nacional entre el primero de julio y la primera semana de agosto de 2015. Todos tienen un proveedor común: el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), adscrito al Ministerio para el Proceso Social del Trabajo (MPST), que forma parte del sistema de salud que administra 36 hospitales, 59 ambulatorios, 5 líneas populares en el país y las Farmacias de Medicamentos de Alto Costo, según enumera la web www.ivss.gov.ve.

Todos retrataban historias de penurias que contrastaban con la cantidad de recursos que había manejado el IVSS la última década previa a 2015 para la adquisición y distribución de insumos médicos. Sólo entre 2010 y 2014, este organismo de asistencia sanitaria gastó 856 millones 395 mil 555 dólares para la compra en el exterior de 73 mil toneladas de insumos médicos (de las cuales 83% provenían de Estados Unidos), según la base de datos internacional de movimientos portuarios https://www.importgenius.com/. Esa cantidad incluía los $692.609.508 preferenciales para importación que le aprobó la extinta Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).

Pero las compras de insumos médicos en el extranjero no solo corrían por cuenta del organismo público que persistía el militar Carlos Rotondaro Cova. También existen empresas privadas que han surtido de mercancía al IVSS, como es el caso de una red de 19 compañías manejadas por una familia de origen zuliano. A seis firmas de ese grupo, el Estado le aprobó un total de 455 millones 631 mil 647 dólares a tasa preferencial (6,30 bolívares por dólar) para importar insumos médicos, una cantidad que equivalía a poco más de la mitad de los 856 millones de dólares que adquirió el Seguro Social en el extranjero en cuatro años, según la web Runrun.es.

Entre 2004 y 2012, Continental Medica C.A, la compañía matriz de esta red empresarial, recibió $331.803.298 de Cadivi, lo cual la ubica entre las primeras 61 corporaciones en Venezuela que más recibieron divisas a tasa preferencial desde que el gobierno de Hugo Chávez impusiera el control de cambio en 2003. Específicamente, se encuentra entre las primeras 14 compañías del sector salud que recibieron montos mayores a 300 millones de dólares a una tasa de 6,30. Entre ese grupo, el IVSS es la única institución del Estado.

La cifra de dólares Cadivi otorgada a esta empresa coincide con los registros de https://www.importgenius.com/: entre 2009 y 2014, Continental Médica gastó 327.317.907 dólares en importación de insumos, de los cuales 90% entraron por Maiquetía y el puerto de La Guaira.

Pero la empresa con domicilio fiscal en Maracaibo no solo fue beneficiaria de Cadivi. Aparte, hasta septiembre de 2014, recibió $2.463.582 del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), organismo que suplantó en 2014 a la anterior administradora de divisas. Con esto, la suma total de dólares preferenciales otorgados sólo a Continental Medica ascendieron a 334,2 millones de dólares. Un monto con el que podrían construirse al menos 4 hospitales especializados de Barrio Adentro IV, si se considera el monto de $87.820.736 por cada edificación, según los proyectos de inversión 2014-2019 del Ministerio para la Salud, contemplados en la memoria y cuenta 2014.

Las compañías presentan características comunes: nóminas pequeñas (de 2 a 15 empleados); bajo o nulo perfil en redes sociales; tienen menos de 10 años de existencia; fueron creadas durante los primeros años del chavismo 2001-2007 (o bien adquiridas por miembros de la familia dentro de ese período); su objeto social es la importación y distribución de insumos y equipos médicos y en 8 de los 19 casos su cliente principal es el IVSS.

Los principales actores de esta familia de contratistas del sector salud fueron los hermanos Daniel Esgardo e Isabel Rangel Barón, quienes tienen presencia directa en 12 de las 19 empresas domiciliadas en Venezuela, bien sea como accionistas o integrantes de las juntas directivas (presidente y vicepresidente), según el Registro Nacional de Contratistas (RNC) de Venezuela.

Isabel Rangel Barón y Daniel Esgardo Rangel Barón

En 2015, solo tres de las 12 empresas de los Rangel Barón estaban actualizadas en el RNC: Vaccines & Medical Supplies, Gusta Medica (Gumeca), y Corporación Hospitalaria del Zulia. El resto, mostraba claramente su estatus actual en el RNC: “No actualizada. Inhabilitada para contratar con el Estado”. En esas condiciones, su prestación de servicios a instituciones estatales violaría la Ley de Contrataciones Públicas.

Continental Medica fue registrada en Maracaibo en 2001, dos años antes de entrar en vigencia el control de cambio. Según el RNC, 100% de su capital pertenece a otra empresa, Inversiones IRB (siglas de “Inversiones Rangel Barón”), cuyos propietarios son los hermanos Daniel Esgardo e Isabel, quienes se distribuyen 50%-50% las acciones. Está domiciliada en Caracas, a 517 kilómetros de la capital zuliana.

Periodistas venezolanos se acercaron en 2015 hasta la dirección de Inversiones IRB en Caracas que indicaba su ficha en el RNC. Encontraron que la firma propietaria de Continental Medica se encontraba en el edificio residencial Ramca I de la populosa parroquia Los Jardines de El Valle (1). La “oficina” no tenía timbre. Nadie respondió al insistente toque de puerta (21/08/15). Los vecinos “no sabían qué decir”, si allí funcionaba la empresa a la que el Estado venezolano había aprobado 334,3 millones de dólares preferenciales para importar insumos médicos entre 2004 y 2012.

Inversiones IRB es también propietaria de 50% de las acciones de la Fábrica Venezolana de Descartables, cuyo presidente es Daniel Esgardo Rangel Barón, y a la que Cencoex aprobó un millón 312 mil 719 dólares a tasa preferencial en 2014.

También, periodistas venezolanos se trasladaron en 2015 hasta la ciudad de Maracaibo para verificar si el domicilio de Continental Médica correspondía al que detallaba el RNC. En la avenida 12 con calle 67 del sector Tierra Negra de la capital zuliana, no existía el edificio RB (siglas que remiten al apellido Rangel Barón y donde también funcionaría la Corporación Hospitalaria del Zulia, otra compañía del grupo). En esa vía no hay compañías del sector salud, sólo ventas de repuestos mecánicos.

Una particularidad de las empresas de los Rangel Barón es su carácter ambivalente. A partir del Registro Nacional de Contratistas (RNC), es posible trazar la intrincada red de firmas y nombres en la que Continental Medica destaca como el gran vaso comunicante. Es de notar que muchas de estas contratistas del Estado tenían entre sus clientes a empresas que a su vez son de su propiedad o bien de otros miembros de la familia. Un esquema que parece responder al dicho venezolano, “se pagan y se dan el vuelto”.

El artículo 71 de ley de Contrataciones Públicas, indica que uno de los causales de rechazo de ofertas de contratos es que provengan del mismo proponente o bien sean presentadas por personas distintas pero que participen tanto ellas o sus socios, directivos o gerentes en otras ofertas.

También hay casos en los que el parentesco no se mide únicamente por nombres y apellidos. Por ejemplo, la Corporación Eximamerica, presidida por Jesús Ramón Torres Rodríguez (dueño de 99,9% de las acciones), al mismo tiempo era vicepresidente ejecutivo de Petrolera Social (P&S), empresa del sector energético con sede en Maracaibo cuyo presidente es Daniel Esgardo Rangel Barón, indicaba el RNC.

Y estaban otros casos descritos en el RNC: Gusta Médica, manejada por Gabriela Beatriz y Patricia Elena Matute Rangel (hijas de Yolanda Rangel Barón); Rismed de Venezuela (cuya dueña es Liliana Di Nardo, primera esposa de Daniel Esgardo) e Inversiones Dam-Prax Internacional (que pertenece a Eduarda Laguna de Rangel, esposa de José Antonio Rangel Barón).

Pero la familia Rangel Barón no limitó sus “emprendimientos” a Venezuela, sino que los extendió a otros países, donde al menos hasta 2015 tenían 15 empresas en Miami (donde tienen al menos tres casas en Doral), 10 en Panamá y tres en Costa Rica.

La concentración de cargos ha sido otro elemento diferenciador. Daniel Esgardo ha sido presidente de diez empresas y accionista en ocho registradas en Venezuela. Mientras, Isabel Rangel Barón, a quien llaman en el sector “la zarina de los medicamentos”, forma parte de la junta directiva de cuatro firmas y tiene participación accionaria en cuatro corporaciones.

Pese a ser uno de los principales clientes del IVSS, el presidente de Continental Medica, Daniel Esgardo (segundo de los Rangel Barón) no cotiza en el sistema de asistencia sanitaria. Según su cuenta individual del Seguro Social, la última vez que estuvo afiliado fue en 1979 cuando trabajaba en Fregersa de Maracaibo, una empresa de venta de repuestos para vehículos.

El RNC certifica que sus otros tres hermanos también son propietarios de empresas del sector salud: Félix Alberto (Corporación Hospitalaria del Zulia en Maracaibo, con sucursal en Miami), José Antonio (R.B Importadora) y Yolanda (con empresa en Miami y cotiza en Gusta Medica, empresa a nombre de sus hijas). Esta última incluso cobra mensualmente su pensión de vejez del IVSS por un monto de Bs. 7.421.

Ninguna de las 19 compañías de los Rangel Barón (cuyos respectivos capitales sociales acumulan Bs. 2.160 millones) es mencionada en la memoria y cuenta de los años 2011, 2012, 2013 y 2014 del MinTrabajo (al que está adscrito el IVSS). No hay balance público del desempeño de estas contratistas.

Las empresas de los Rangel Barón tampoco están afiliadas a la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos, odontológicos de laboratorios y afines (Avedem), han confirmado los directivos de esta entidad gremial. No cualquiera puede ser miembro de esta organización fundada hace 40 años, que agrupa a 157 empresas dedicadas a la fabricación, importación y distribución de servicios en el área de salud. Las firmas aspirantes deben presentar una serie de requisitos de transparencia administrativa tales como: copia del registro mercantil, balance de los últimos tres años, lista de accionistas, registro sanitario, cartas de recomendación de otros miembros de Avedem, patente de industria y comercio y declaración de adopción del código de ética, entre otros.

No se conocen concursos públicos convocados por el IVSS en los que estas empresas hayan presentado sus ofertas. En la web del Seguro Social solo se mostraban los llamados de 2015 y no estaban destinados a proveedores de insumos médicos.

Las irregularidades para contratar el suministro de insumos médicos para el IVSS fueron verificadas por la Contraloría General de la República (CGR) en su Informe de gestión 2007. Específicamente, se refiere a la compra en el exterior de material para el tratamiento de hemodiálisis destinado a pacientes renales durante 2004 y 2005, justo cuando las empresas de Rangel Barón comenzaron a operar con el Seguro Social. El documento constata que las autoridades del IVSS aproBarón un presupuesto por Bs. 222.950,19 millones (108,64 millones de dólares de la época).

La escogencia “a dedo” se saltó el Reglamento de la Ley de Licitaciones. El órgano contralor determinó que no hubo “emergencia comprobada”, tal como la junta directiva del IVSS de entonces justificó la escogencia de proveedores en el exterior, por lo que debió “procederse a la selección del proveedor por Licitación General o Licitación Anunciada Internacionalmente y no por Adjudicación Directa”, determinó la CGR de Venezuela.

También, la Contraloría observó debilidades en la planificación y control de las adquisiciones; falta de fianza de fiel cumplimiento de las empresas favorecidas; ausencia de mecanismos de control interno y atraso en la cancelación del compromiso adquirido inicialmente por el IVSS por Bs. 24.686,51 millones, que al ser sustituido por otras dos órdenes de compra incrementaron los costos del kit completo para la hemodiálisis de Bs. 70.176,00 millones a Bs. 83.850,75 millones (19,48%).

El documento oficial de la CGR recuerda que el artículo 17 de la Ley contra la Corrupción indica que “los funcionarios y empleados públicos deberán administrar los recursos públicos con criterios de racionalidad y eficiencia, procurando la disminución del gasto y la mejor utilización de los recursos disponibles en atención a los fines públicos”.

Encontrar la sede de Continental Medica resultó en 2015, para periodistas, tan engorroso, como la trama de empresas fundadas por los hermanos Rangel Barón.

Como lo indicaba el RNC, siete compañías compartían la misma dirección en Caracas en el Centro Comercial Automotriz Venezolano, avenida Nueva Granada, local 15-A, frente al Inces: Corporación Eximamerica, Droguería Lemor, Rehem Medical, Unidad de Diálisis Juan Pablo II, Inversiones Lytel 2050, Corporación Hospimed y Corporación Dynamic Medical.

Pero en el Centro Automotriz de la avenida Nueva Granada, solo seguía funcionando la Unidad de Diálisis Juan Pablo II en la planta baja, cuyo letrero exhibe el logo del IVSS. El local con puerta de vidrio y nombre rotulado de Rehem Medical, donde estaban domiciliadas el resto de las firmas, está clausurado. Llamó la atención que cuando se preguntó el 21/08/15 a los vecinos del lugar por las demás empresas de insumos médicos, todos sin excepción las identificaron con Continental Medica. “Ellos se fueron hace como tres años, se mudaron para el Centro Seguros La Paz de La California” (este de Caracas), aseguraron.

Según el RNC, en el Centro Seguros La Paz, ubicado en la avenida Francisco de Miranda, Boleíta Sur, existían cuatro empresas dedicadas a la comercialización de insumos médicos que habían firmado contratos con organismos del Estado. Estaban ubicadas en el piso 7, oficinas 71 y 72: NetMedica; I.S.T Ingeniería y Servicios técnicos; Rismet Medica y Venezolana Internacional de Comercialización. Compartían teléfonos fijos y en el caso de las dos últimas, a su propietaria y presidenta: Yipsi Acevedo.

Si se parte de los datos validados por el RNC, las empresas no guardan ninguna relación con Continental Medica. Sin embargo, en la sede de NetMedica confirmaron que esa compañía formaba parte del “mismo grupo de empresas”.

Continental Medica ocupaba todo el nivel Planta Libre (PL) del Centro Seguros La Paz. Dos ascensores tenían acceso directo. No había rótulos que la identificaran en la entrada y los empleados vestían de uniforme sin logos. Una cartelera interna indicaba el nombre de la empresa Inversiones Lytel 2050, cuyo presidente y propietario es precisamente Daniel Esgardo Rangel Barón, según el RNC.

En otra dirección que indicaba el RNC, estaba cerrada la oficina de la planta baja del edificio Marra de la calle Semprún de Santa Mónica, Caracas, donde operaban las empresas Equipos Médicos Alfamed y Representaciones Omega Salud, que recibió más de 100 millones de dólares Cadivi. Los vecinos aseguraron que “se fueron hace como 3 años de allí”.

¿Cómo una familia sin trayectoria conocida en el ramo de la salud pudo crecer como grupo empresarial en cuestión de 10 años gracias a la importación de insumos médicos para el Estado venezolano, hasta el punto de abrir 19 compañías en Venezuela y otras 28 entre Panamá, Estados Unidos y Costa Rica, aparte de otras propiedades en el extranjero?

Los hermanos Rangel Barón pertenecen a una familia de inmigrantes de origen humilde que se instalaron en los años 70 en Maracaibo luego de estar inicialmente en Mérida. Su madre se nacionalizó el 8 de octubre de 1976, registra la Gaceta Oficial No. 1910.

Quienes los conocen desde hace décadas los recuerdan como unos hermanos muy unidos y familiares, pero también ambiciosos. El tiempo demostró su habilidad para los negocios. Todos estudiaron derecho en la Universidad del Zulia (LUZ). Daniel, el segundo de los Rangel Barón, comenzó con un negocio de repuestos de carro, RB Automotriz en la avenida 15 de Las Delicias de Maracaibo (su propiedad consta en acta del Tribunal Superior Contencioso Tributario del Zulia del 14 de diciembre de 2006). Isabel se inició como proveedora de los juguetes de Navidad para la Gobernación de Zulia a mediados de los 80’s.

Isabel Rangel Barón

Llegaron al IVSS en 2004 de la mano del empresario norteamericano-hondureño José Alfredo Rodríguez, el segundo esposo de Liliana Di Nardo, quien anteriormente había estado casada con Daniel Esgardo Barón Rangel. De este primer matrimonio hay tres hijos: Daniel Alberto, David y Dianella Mykitta (quien usa el apellido de casada).

Los hijos de Daniel Esgardo Rangel Barón y Liliana Di Nardo se abrieron paso en EEUU luego que su madre se casó con Rodríguez. Así llegaron a Alabama y obtuvieron residencia norteamericana cuando DiNardo se casó con Rodríguez.

Rodríguez ha mantenido relaciones comerciales con Venezuela desde hace más de dos décadas. Su empresa OncoAmerica (fundada en 2003) cuenta con centros oncológicos en México, Estados Unidos y Venezuela.

Desde Alabama, relató a periodistas en 2015 que estableció sus primeros contactos con el IVSS entre 1999 y 2004. Con su empresa Rismed Oncology Systems (creada en marzo de 2003 en Alabama, EEUU), firmó un primer contrato con el Instituto durante la presidencia de Jesús Mantilla para el suministro de 351.780 kit de diálisis por un total de 5.919.400 dólares (distribuidos en dos órdenes de compra). En 2005, encargó a Daniel Esgardo (la ex pareja de su entonces esposa,) como representante en Venezuela de las ventas de su compañía. El nombre Rismed viene de Rodríguez Imaging Systems.

Rismed Oncology Systems fue la proveedora de kit de diálisis para el IVSS hasta el 3 de abril de 2006, fecha en la que Rangel Barón le notificó a Rodríguez que el organismo había cancelado el contrato. La decisión sorprendió al propietario porque consideraba que el contrato había sido “exitoso”. Sin embargo, aceptó cerrar el capítulo del Seguro Social en Venezuela y dedicarse en lo sucesivo a centros oncológicos en otras regiones, como México.

Seis años después, el 27 de julio de 2012, mientras preparaba el contrato con un cliente en México, Rodríguez advirtió que existía otra empresa con un nombre similar a la suya: Rismed Dialysis Systems, registrada en Alabama en 2006, el mismo año en que supuestamente el IVSS suspendió el contrato original en Caracas. También, descubrió que la nueva firma siguió recibiendo pagos del IVSS. Su propietario era su hijastro, Daniel Alberto Rangel Rodríguez, hijo de su representante de ventas en Caracas y su exesposa Liliana Di Nardo.

Es decir, Rodríguez se dio cuenta de que tanto Daniel Esgardo como su hijo Daniel Alberto Rangel Di Nardo “habían robado el contrato de su empresa con el IVSS creando otra compañía con nombre similar en EEUU, a cuya cuenta desviaban los pagos del organismo venezolano”, afirmó. El propietario de la Rismed original asegura que el fraude asciende a 1.200 millones de dólares.

Daniel Alberto Rangel Di Nardo

dríguez afirma que en 2006 Rangel Barón intentó cambiar el contrato millonario a su empresa Continental Medica, pero el presidente del IVSS Jesús Mantilla se negó. Es por ello que deciden crear otra empresa con el mismo nombre Rismed Dialysis (2006) y abrir una cuenta bancaria (AM South Bank) a nombre de la nueva. Fundan además otras compañías con el mismo nombre en Venezuela (marzo 2007) y Miami (julio 2008) a nombre de su hijo Daniel Alberto.

Todas estas relaciones están sustentadas en la demanda No. CV 13-S-310-NE presentada en la Corte Federal de Alabama que presentó Rodríguez en febrero de 2014, verificada en la base de datos Pacer de demandas jurídicas de EEUU.

Esta versión intentó ser contrastada con los involucrados. Runrun.es llamó por teléfono a los números suministrados en el RNC, pero no logró comunicarse.

La demanda de 50 millones

En febrero de 2014, en nombre de Rismed Oncology System, Rodríguez introdujo una demanda por 50 millones de dólares ante la Corte Federal de Alabama (expediente número No. CV 13-S-310-NE) contra Daniel Esgardo e Isabel Rangel Barón, así como también las empresas Rismed Dialysis Systems (Alabama), Rismed Dialysis System (Florida), ambas registradas bajo el nombre de su hijastro, Daniel Alberto, y Rismed Dialysis Systems (Venezuela), a nombre de Isabel y Daniel Esgado.

Isabel Rangel Barón

Rodríguez retiró la demanda en abril de 2014 por “acuerdos familiares”, explicó el demandante.

El crecimiento de Continental Medica como proveedora de insumos médicos importados para el IVSS ocurrió a partir de 2005, especialmente bajo la administración de Carlos Rotondaro Cova. Aunque Rotondaro fue designado por Chávez como presidente del Seguro Social en mayo de 2007 -cuando aún era teniente coronel-, formaba parte de la junta directiva desde 2003 cuando Jesús Mantilla presidía el organismo.

Rotondaro, quien fue ascendido a general de Brigada en 2012, forma parte de la promoción 1987 general de Brigada “Tomás Montilla”, que incluye a figuras de los gobiernos de Chávez y Maduro, como Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional), José Gregorio Vielma Mora (gobernador de Táchira) y Jesse Chacón (quien fungió de presidente de Corpoelec hasta agosto de 2015).

Rotondaro es el titular que más ha durado en la presidencia del IVSS, salvo dos breves períodos: de 2009 y 2010 cuando estuvo en Ministerio para la Salud (G.O 39.232) y en 2013, al ser nombrada Magally Viña Castro (G.O 40.283), consuegra de “la primera combatiente”, Cilia Flores. Pese a su larga trayectoria en el Instituto, su ficha de cotización no aparece en el archivo digital del IVSS.

En su cuenta de Twitter @crotondaro difunde su participación en los entrenamientos al personal en el manejo de las redes sociales para difundir los mensajes de “la revolución”. A diferencia de las instalaciones de otros organismos públicos dominados por el rojo y los retratos de Chávez, la refaccionada sede principal del IVSS en Caracas mantiene el histórico azul corporativo que identifica al organismo creado en 1944.

Un robo ocurrido en septiembre de 2014 recuerda la relación de los Rangel Barón con el IVSS. La Policía de Miranda detuvo a un hombre que pretendía vender de manera ilegal 720 equipos para hemodiálisis marca Rismed Dialysis Systems, que fueron extraídos de los almacenes del IVSS de Caucagua.

Los Rangel Barón también se han dedicado a otros ramos muy distintos a la importación y distribución de insumos médicos. Dentro del sector petrolero Daniel Esgardo Rangel Barón adquirió Petrolera Social P&S (antes Posada Sandrea Construcción y Servicios) e Inversiones Generales Rio Mar.

El Registro Público de Panamá (RPP) indica que Daniel Esgardo es director de la empresa Cargo Three Inc, cuyo nombre comercial es Pan Air Cargo, una aerolínea de vuelos charter que comenzó operaciones en 1990 y fue reactivada en 2010 con financiamiento de las compañías de Rangel Barón en EE UU. Su capital es de 2 millones de dólares, según el RPP.

Por su parte, Isabel Rangel Barón posee 70% de las acciones de la agropecuaria Leche Mía, cuyo objeto principal es el procesamiento, comercialización, distribución y transporte de alimentos, así como la venta, importación y exportación de todo tipo de productos alimenticios y agropecuarios.

Isabel Rangel Barón

Negocios en Panamá

Los meses de emergencia por la Covid-19 en América Latina han permitido detectar un cúmulo de irregularidades en las compras de equipos médicos e insumos que los países han hecho para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus SARS CoV-2. Uno de esos negocios tiene que ver con los ventiladores artificiales o respiradores, equipos que han resultado ser medulares en la estrategia para salvar a los pacientes con complicaciones respiratorias. Y una de esas historias de adquisiciones poco transparentes, dudosas en su negociación y con fallas en el desempeño de los equipos, conecta a Panamá con Venezuela.

Tres hermanos venezolanos lograron negociar con el estado panameño para dotar a los hospitales de ese país con decenas de ventiladores por la emergencia de la Covid-19. Carlos, Roberto y Rommel Bogarin Rangel, con su empresa Primo Medical Group, se convirtieron en uno de los trece proveedores del Ministerio de la Presidencia del país del istmo. En marzo de este año firmaron un acuerdo por 2,3 millones de dólares para proveer 53 unidades para la respiración asistida tanto de cuidados intensivos como no invasivos, de cuya entrega definitiva sólo hay registros por 32 equipos.

 

De acuerdo con una investigación iniciada en mayo por el diario La Prensa de Panamá, la carta de compromiso firmada con el Estado para proveer los equipos y recibir el pago a posteriori, no hubiera resultado llamativa de haber sido diferente el historial de Primo Medical Group. Pero quedó en evidencia que se trataba de una compañía sin trayectoria en el sector de equipos médicos en Panamá (solo se había dedicado a vender productos descartables); desconocida por otras compañías del ramo, sin registros de importación de equipos médicos en los últimos diez años, según los datos de la autoridad de aduanas de Panamá, y sin ventas previas de insumos médicos al Gobierno panameño. No había experiencia previa que permitiera concluir que esta compañía sería un buen proveedor, pero eran los únicos que contaban con equipos para entrega inmediata, según una investigación de La Prensa de Panamá y Armando.info.

Lo que sí había en su website era la referencia de formar parte de un “importante grupo empresarial familiar que desde 1980 se ha dedicado a la comercialización y distribución de suministros médicos de la más alta calidad”. Primo Medical Group es manejada actualmente por la tercera generación de una familia cuyo árbol genealógico se enraiza en Maracaibo, ciudad del occidente venezolano, capital del estado Zulia.

El apellido Rangel de estos jóvenes proviene de la familia Rangel Barón, otro grupo de hermanos (sus tíos) conocidos en Venezuela por revelaciones hechas por medios de prensa desde 2015. Según las investigaciones, la familia Rangel Barón conduce una red de empresas dedicadas al sector de equipos e insumos médicos y centros de diálisis que, con la empresa Continental Medica a la cabeza, resultó durante años regularmente favorecida con cientos de contratos del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), y con asignaciones por millones de dólares preferenciales de la antigua Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi).

Los ventiladores entregados por Primo Medical Group al gobierno panameño llevan la marca alemana Dräger. Pero traían consigo una serie de sorpresas nada cónsonas con la imagen de calidad de la ingeniería alemana: llegaron en mal estado, con piezas incompletas, con fechas de fabricación anteriores a las indicadas por el proveedor. La propia empresa aseguraba que se trataba de equipos de 2015 pero, en realidad, eran de 2013 y 2014. Los softwares estaban desactualizados.

Los reportes realizados por cuatro de los hospitales de Panamá que recibieron estos equipos, y resumidos en seis cartas enviadas al Ministerio de Salud, precisan las fallas que presentan: varios ventiladores llegaron sin compresor o humidificador, con los conectores de las mangueras de aire y oxígeno incompatibles con los usados en algunos de los centros de salud receptores, circuitos de ventilación con fecha de vencimiento entre 2015 y 2017, sin la válvula para entubar, con baterías internas poco confiables por los años de manufactura que tenían, e incluso, uno de ellos llegó con la pantalla rota y otro con la tarjeta dañada, entre otros detalles ruinosos.

Las revisiones concluyeron que los equipos habían permanecido “mucho tiempo en bodega”, lo que explicaría sus condiciones poco óptimas y, por lo tanto, riesgosas para cualquier paciente de cuidados intensivos. Ningún respirador estaba actualizado, ni Primo Medical Group era representante autorizado de la marca Dräger en Panamá, como aclaró la propia casa matriz alemana en su momento. Así, el origen de esos ventiladores Dräger que lograron cotizarle al Estado continúa siendo un misterio.

Si bien queda claro que Primo Medical Group no era una empresa autorizada para distribuir equipos Dräger en Panamá, está al mismo tiempo la llamativa coincidencia de que los Rangel Barón sí tenían esos derechos, pero solo para Venezuela. La empresa Continental Medica, propiedad de Daniel Rangel Barón, tío de los hermanos Bogarin Rangel, es la representante autorizada de la marca alemana para el mercado venezolano.

Esta es una de las coincidencias que conectan a los hermanos venezolanos Bogarin Rangel con los hermanos colombo-venezolanos Rangel Barón, sus tíos directos por vía materna.

Además se tiene que Roberto y Rommel Bogarín Rangel figuran como socios de su tía, Isabel Rangel Barón, en una fundación privada en Panamá llamada Alastor; ellos aparecen como directores consejeros y ella como presidenta. En Venezuela, Isabel llegó a ser vicepresidenta de Continental Medica mientras su hermano Daniel Rangel Barón era presidente, al menos hasta 2015, cuando se conocieron las denuncias sobre la compañía. También era la persona de contacto para sus clientes, como puede verse en el Registro Nacional de Contratistas (RNC). Actualmente, solo Daniel permanece en la directiva.

 

La familia Rangel Barón, propietaria de una red de 19 empresas en Venezuela y otras 28 en el exterior –diez de ellas en Panamá– recibió más de 440 millones de dólares preferenciales para la compra de insumos médicos para el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Ocho de las 19 empresas de la familia Rangel Barón fueron contratistas del Estado venezolano, contraviniendo la Ley de Contrataciones Públicas, de acuerdo con una investigación publicada por el sitio Runrunes en noviembre de 2015.

Solo una de esas empresas, Continental Medica, recibió más de 330 millones de dólares preferenciales y cientos de contratos con el IVSS, para la dotación de camas clínicas, máquinas de anestesia, monitores cardíacos y de signos vitales, entre una amplia variedad de equipos médicos e insumos quirúrgicos, como puede verificarse en el RNC.

Pese a esa exposición pública asociada a presuntas irregularidades, Continental Medica actualmente se mantiene habilitada para contratar con el Estado venezolano. Según se pudo conocer, durante estos meses de pandemia ofreció respiradores Dräger a varias clínicas de Caracas, incluyendo al IVSS, pero fueron rechazados por tratarse de modelos viejos, de 2012. Esta información no fue negada ni confirmada por la empresa tras ser consultada.

En cambio, la gerencia de Continental Medica aclaró en una carta dirigida a la redacción de Armando.info que no tiene pendiente «averiguación ni proceso alguno con órganos administrativos o de la administración de justicia», y que realiza todas sus actividades de conformidad con las leyes venezolanas.

La última importación de ventiladores realizada por esta compañía fue en 2012, según informaron sus voceros. En su comunicación, la directiva de Continental Medica además negó ser proveedora de Primo Medical Group y haber negociado alguna venta de los equipos Dräger, que distribuyen en Venezuela, destinada al mercado panameño. También negó tener relación de negocios con los hermanos Carlos, Roberto y Rommel Bogarin Rangel.

Pero de alguna manera el nexo sanguíneo también termina por ser nexo empresarial: el padre de los jóvenes que hacen negocios en Panamá, Rommel Bogarin Grau, llegó a desempeñarse como “comisario” de Equipos Médicos Alfamed, Casa de Representaciones Omega Salud, Corporación Hospitalaria del Zulia, empresas del conglomerado de 19 que los Rangel Barón manejan.

En este crisol de porcelana también hay otras piezas que se unen. Además de Primo Medical Group Corp, creada en 2017 para dedicarse al negocio de insumos médicos y descartables hospitalarios, existe Primo Medical Group HK Panamá Corp, compañía que tuvo por nombre Boga Group Corp desde su creación en 2015 hasta mayo de 2019, según el Registro Público de Panamá. Ese año no solo cambió de nombre, también dejó de dedicarse a la compra, venta y distribución de autopartes de vehículos.

Sus dueños y representantes, Carlos y Roberto Bogarin Rangel, trabajaron en empresas del ramo automotriz y de repuestos en el estado Zulia hace varios años –antes de cambiar su residencia a Panamá– como consta en los registros de la seguridad social venezolana y como dan fe en su círculo de amigos al hacer memoria.

El hermano mayor de Carlos y Roberto, llamado Rommel Bogarin Rangel, también forma parte de la directiva en ambas empresas Primo.

En Venezuela, Rommel Bogarin hijo aún figura como trabajador activo de Droguería Química de Venezuela, Droquiven. Esta compañía se encarga de distribuir, representar y vender productos en general para la dotación de centros de salud y laboratorios, así como la importación y exportación de equipos médicos, prestación de servicios y mantenimiento. Según los registros, es su director ejecutivo y accionista mayoritario. Además, tiempo atrás, entre 2006 y 2007, hizo las veces de director ejecutivo de otra empresa del sector salud, llamada Corporación Hospitalaria del Zulia. Ambas fueron contratistas del IVSS y del Ministerio de Salud, con el suministro de insumos médico-quirúrgicos y medicamentos.

Sus hermanos menores, en cambio, no muestran rastro alguno de haber pasado por el negocio de la salud en Venezuela. Carlos Bogarin Rangel también fue contratista del Estado venezolano pero con una empresa del sector petroquímico, carbonífero e industrial que le prestó servicios a la petrolera Pdvsa. Carlos formó parte de la directiva de Petrolera Social (P&S) como director gerente, mientras su tío, Daniel Esgardo Rangel Barón, ocupaba la presidencia, al menos en 2007, fecha de la que se tiene registro en el Sistema Nacional de Contrataciones. Junto a su hermano, Roberto Bogarin Rangel, compartió sociedad en una compañía de computación.

Luego de ser reportadas las fallas que presentaron los equipos entregados por Primo Medical Group, la empresa de los venezolanos Bogarin Rangel se vio obligada a firmar un convenio con Dräger de Panamá para reparar los equipos, actualizarlos y entregar las piezas que faltaban. También se comprometieron a cumplir con una serie de exigencias que van desde una garantía de tres años, hasta consignar la certificación del fabricante de tener disponibilidad de repuestos por siete años como mínimo.

Al prorratear el costo de los 53 ventiladores que los comerciantes venezolanos cotizaron al estado panameño en 2,3 millones de dólares, resulta que cada equipo sería vendido a un promedio de 43.000 dólares, un monto elevado según los precios que se consiguen en el mercado panameño. La propia empresa Dräger en Panamá ofrece ventiladores entre 6.000 y 17.000 dólares, mientras que los mismos modelos que Primo Medical Group incluyó en su oferta se consiguen en Internet a precios, también, menores: entre 17.000 y 32.000 dólares.

Aún más: si se tiene en cuenta que la fabricación de estos respiradores data de 2013 y 2014, deberían tener un descuento de alrededor de 30%, comentaron dos comerciantes de equipos médicos en Panamá.

Todo indica que los venezolanos Bogarin Rangel quisieron oxigenar sus finanzas sirviendo de proveedores del gobierno panameño, algo que sus parientes de la familia Rangel Barón han sabido hacer en suelo venezolano.

Comentarios en las redes sociales, en 2020, aseguraron que Isabel Rangel Barón supuestamente había fallecido a consecuencia de un cáncer, producto del estrés generado por las investigaciones que las autoridades estadounidenses mantenían en su contra. Se aseguró también que Isabel Rangel Barón había comprado una quinta en la lujosa urbanización Country Club de Caracas que pertenecía al controversial empresario Carlos Kaufman, pero que luego la hija de Isabel Rangel la habría puesto en venta.

No obstante, no existe una confirmación oficial sobre el fallecimiento de la empresaria y todavía hoy en Twitter “@DeGuisos”, una cuenta atribuida a “Isabel Rangel Barón”, publica recetas de cocina bajo el nombre de la empresaria y el título “Guisos de Isabel”, como si intentara encubrir la verdad sobre los negocios de ella.

 

Tomado de La empresaria Isabel Rangel Barón y su familia se embolsaron millones de dólares del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales utilizando empresas fachada y mediante irregulares contrataciones