Es indispensable desmontar el apartheid electoral en Venezuela que el chavismo instauró para perpetuarse en el poder

El apartheid electoral en Venezuela es una realidad que el chavismo estructuró para vaciar el voto de contenido y así mantenerse en el poder ad aeternum, por lo que es indispensable desmontar este aparato fraudulento si se quiere recuperar la soberanía popular e ir a un proceso electoral auténticamente transparente y democrático.

Así lo refirieron Iñaki Gainzarain, matemático experto en datos; Luis Manuel Aguana, analista político; y Guillermo Salas, físico y experto electoral en conversación con Venezuela Política y Sin Filtros en la que analizaron las fallas estructurales y la falta de transparencia del sistema electoral venezolano, al que describieron como un mecanismo de exclusión institucional diseñado para anular la voluntad ciudadana.

Los expertos explicaron cómo el chavismo construyó un sistema de control social y tecnológico que manipula el registro electoral y utiliza software opaco para garantizarse resultados favorables.

Asimismo, destacaron la importancia de incluir a la diáspora de nueve millones de venezolanos en cualquier proceso futuro y advirtieron que la tecnología de votación utilizada en Venezuela igualmente ha generado con controversias en otros países donde se implementó, lo que sugiere la existencia de vulnerabilidades globales en estos sistemas.

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Apartheid electoral en Venezuela: su arquitectura

Iñaki Gainzarain, Luis Manuel Aguana y Guillermo Salas explicaron a Venezuela Política y Sin Filtros la arquitectura del apartheid electoral en Venezuela, un sistema diseñado no para impedir el voto, sino para vaciarlo de poder real.

Refirieron que a través de una arquitectura de diez capas de control —que abarcan desde el marco jurídico hasta la tecnología opaca y la exclusión de la diáspora— el sistema ha transitado de una competencia democrática a una estrategia de guerra institucional.

Identificaron los puntos críticos de este sistema caracterizado por la falta de auditorías al registro electoral desde 2005, el uso de software propietario para la manipulación remota de resultados y la exclusión sistemática de aproximadamente 9 millones de venezolanos en el exterior.

Las diez capas de control del apartheid electoral en Venezuela

Iñaki Gainzarain detalló que el sistema electoral en Venezuela es una estructura construida progresivamente desde 1999, la cual fue diseñada para asegurar que el ciudadano «vote pero no elija».

Precisaron que esta exclusión se materializa en diez capas interconectadas, encontrándose en primer término, las capas de cimentación y control previo que, a saber son:

Marco jurídico: modificación constante de normas y la Constitución para controlar al ente organizador, es decir el Consejo Nacional Electoral (CNE). Refirieron como hito crítico la ley de 2012, la cual establece el dato electrónico como el único voto válido, restando valor legal al comprobante físico.

Registro Electoral (RE): considerado una «caja negra» sin auditorías independientes desde 2005. Presenta un desfase masivo respecto a la realidad demográfica y migratoria.

Mapa electoral: reingeniería de centros de votación para dificultar el acceso o desplazar votantes de forma arbitraria.

Luego se encuentran las capas del acto de votación y tecnología:

Control del centro de votación: dominio militar del recinto, sorteos electrónicos no auditados para miembros de mesa y vigilancia en tiempo real mediante el sistema de huella dactilar o captahuellas.

Tecnología opaca: uso de software propietario bajo la fachada de software libre, con auditorías descritas como «visitas guiadas» sin acceso al corazón del sistema.

En tercer lugar, están las capas de neutralización y entorno:

Asfixia logística: eliminación de financiación pública para la oposición y persecución de donantes privados.

Aparato de propaganda: uso de medios estatales para deshumanizar al adversario que es tratado como un enemigo.

Control social: uso del «Carnet de la Patria» y programas de ayuda para crear la percepción de que el voto no es secreto.

Telaraña institucional: coordinación de docenas de organismos estatales —identificación, telecomunicaciones, fiscalía, militares— para asegurar el resultado deseado.

Exclusión de la diáspora: la instauración de un grupo de «electores de segunda» al imposibilitar el voto de los ciudadanos en el extranjero.

Mecanismos técnicos de fraude y el «voto virtual»

Guillermo Salas manifestó que es imperativo desmitificar la supuesta seguridad del voto electrónico en regímenes autocráticos, pues la falta de transparencia que lo caracteriza, permite fraudes ilimitados que no se circunscriben a pequeñas márgenes.

Salas sostiene que la arquitectura del fraude infinito se basa en tres pilares:

Creación de cupos de votos falsos: el control absoluto sobre el archivo de venezolanos cedulados (SAIME) y el Registro Civil (bajo influencia cubana), permite incluir nombres, cédulas y fechas de nacimiento ficticias. Al no entregarse las direcciones de los electores a los partidos, estos «electores virtuales» son imposibles de verificar.

Control de mesas: designación discrecional de miembros de mesa mediante sorteos controlados por el oficialismo.

Adulteración remota (herramienta SA Data Utility): basado en testimonios de expertos y testigos protegidos, el fraude no requiere tocar los votos físicos, sino que se ejecuta mediante herramientas de software que emulan máquinas de votación. Estas herramientas transmiten resultados precalculados a la sala técnica central, silenciando las máquinas reales en mesas que se sabe de antemano que no serán auditadas.

Señaló que entre 1998 y 2012, tras la introducción del voto electrónico, el número oficial de votantes saltó de 6.5 millones a casi 15 millones, un incremento considerado estadísticamente sospechoso dada la pérdida de simpatía popular del régimen.

La diáspora: el electorado excluido

Para Luis Manuel Aguana, la exclusión de 9 millones de venezolanos en el exterior no es solo un déficit demográfico, sino una violación ética que invalida la soberanía del proceso.

Refirió que Colombia, con 2.1 millones de votantes potenciales, es el nodo crítico y agregó que para que el voto en el exterior deje de ser una ficción, se requieren 5 condiciones mínimas e innegociables:

Autoridad electoral legítima: una junta interventora reconstituida con pleno reconocimiento internacional.

Depuración y apertura del registro: aceptación de documentos como el PPT o cédulas vencidas para el registro masivo.

Acuerdos bilaterales de gran escala: habilitación de centros de votación fuera de la red consular (colegios y espacios públicos).

Financiamiento internacional: soporte de la ONU, OEA y UE para gestionar un volumen de votantes equivalente a una elección nacional colombiana.

Padrón actualizado: jornadas presenciales de inscripción masiva durante semanas.

Puntualizó que, de los aproximadamente 9 millones de venezolanos en el exterior, se estima que al menos 5 millones tienen edad para votar. Sostiene que la exclusión de este grupo es vista como una «vejación ética y moral».

Región/PaísDatos relevantesColombiaMayor receptor mundial con ~3 millones de venezolanos (2.1 millones potenciales votantes).ConcentraciónEl 45 % del electorado en Colombia reside en cinco ciudades: Bogotá, Medellín, Cúcuta, Barranquilla y Cali.Participación 2024Solo 69 211 venezolanos pudieron votar en todo el exterior (<1 %). En Colombia, solo 248 personas debido a requisitos de visa imposibles.

Requisitos para el voto en el exterior

Para integrar a la diáspora, se proponen cinco condiciones mínimas:

Autoridad electoral legítima (no designada por la asamblea actual).

Limpieza irrestricta del registro electoral, aceptando documentos vencidos o permisos de protección temporal (como el de Colombia).

Acuerdos bilaterales para habilitar centros fuera de los consulados.

Financiamiento y apoyo logístico de organismos internacionales (ONU, OEA, UE).

Jornadas masivas de inscripción presencial.

El evento del 28 de julio de 2024 y la intervención externa

Los analistas introducen una perspectiva inusual sobre las elecciones del 28 de julio de 2024, pues los resultados verdaderos impresos en las actas ese día no fueron producto del sistema controlado por el régimen, sino de una intervención externa denominada metafóricamente como «un grupo de ángeles».

Hackeo al fraude: se cree que actores externos —vinculados a exagentes de la CIA y financistas internacionales. Algunos reportes refieren que se realizó una ingeniería inversa y se sabotearon los mecanismos de fraude del sistema automatizado, lo que permitió que las actas reflejaran la voluntad popular.

Advertencia de durabilidad: los expertos advierten que este evento fue excepcional y que no se puede confiar en que una intervención similar ocurra en procesos futuros sin antes reformar el sistema.

Propuestas para unas elecciones soberanas

Para los miembros del panel el apartheid electoral en Venezuela debe ser desmantelado para que un proceso electoral en Venezuela sea legítimo y genere gobernabilidad, es preciso atender las siguientes necesidades urgentes:

Voto manual: retorno al sistema de conteo manual de todos los votos en todos los centros, utilizando la tecnología únicamente para la transmisión pública y transparente de actas.

Intervención del CNE: creación de una junta interventora con plenos poderes y expertos independientes —diplomáticos, informáticos y especialistas en censos— que no dependan del Tribunal Supremo actual.

Lobby internacional: negociación al más alto nivel con lo que denominan la «comisión especial White House» para establecer acuerdos de tutela y garantías.

Transparencia financiera: claridad absoluta sobre quién financia las campañas y los procesos de recolección de datos, para evitar que la data de los ciudadanos sea utilizada como activo mercantil o para persecución política.

Se trata, pues, de una tarea monumental que requiere de mucho trabajo desde ahora dirigido a la construcción de un marco diplomático y jurídico, en razón de que no existen condiciones técnicas en la actualidad para garantizar la soberanía del elector y la transparencia del proceso.

Vea en Sin Filtros “Elecciones en Venezuela ¿qué hace falta para que sean soberanas?”: