El Cartel de los Soles habría infiltrado ideológica y criminalmente al Departamento de Estado de Estados Unidos para favorecer a regímenes autoritarios y carteles, aun en contradicción a las políticas del presidente electo, a través de una burocracia permanente que opera de forma autónoma en dicha instancia gubernamental.
Así lo afirma categóricamente el periodista y analista Steve Hecht, quien en conversación con Venezuela Política y Sin Filtros expuso su teoría de infiltración y analizó los casos específicos de Guatemala y Venezuela, en los que es posible detectar que actores internos manipulan la justicia y la diplomacia para proteger intereses del Cartel de los Soles.
Hecht sostiene que esta estructura utiliza la desinformación para demonizar a funcionarios legítimos y facilitar agendas que debilitan la soberanía estadounidense. Advirtió que los ciudadanos deben despertar ante esta amenaza interna que busca destruir los valores democráticos desde las propias instituciones.
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Cartel de los Soles y Cuba operan a través burocracia permanente
Las investigaciones que por años ha desarrollado Steve Hecht lo llevaron a establecer que el Cartel de los Soles y Cuba se infiltraron dentro del Departamento de Estado de los Estados Unidos y otras agencias gubernamentales para imponer intereses de organizaciones transnacionales y de regímenes autoritarios.
El analista sostiene que existe una «burocracia permanente» que opera de manera autónoma a la Casa Blanca, a menudo en contradicción a la política exterior oficial del presidente electo, esto para favorecer a enemigos estratégicos como el referido Cartel de los Soles y el régimen cubano.
Los hallazgos clave de Hecht revelan una infiltración sistémica en el gobierno de los EE. UU. donde penetraron agentes y funcionarios de carrera que responden a una agenda colectivista y a los intereses de tiranías extranjeras.
Asimismo, detectó el uso de flujos migratorios masivos, así como el narcotráfico, como herramientas tácticas para desestabilizar la sociedad estadounidense desde dentro.
Steve Hecht cita el caso de Guatemala como ejemplo de manipulación judicial en Centroamérica, el cual sirve como microcosmos donde el Departamento de Estado persigue a funcionarios que defienden el Estado de Derecho —como la fiscal general, Consuelo Porras— para proteger a agentes alineados con su propia agenda.
También acusó una crisis de supervisión, toda vez que el Congreso de los EE. UU. permite la impunidad de funcionarios que actúan contra los intereses nacionales en lugar de cumplir su deber constitucional de vigilar al poder ejecutivo.
Burocracia permanente y la infiltración estratégica
La tesis central de la investigación de Steve Hecht plantea que el Departamento de Estado no solo es ineficiente, sino que está activamente comprometido por una estructura burocrática que trasciende los cambios de administración en la Casa Blanca.
Su investigación lo llevó a establecer que el origen y mecanismo de penetración tiene su origen en Cuba, a cuyo régimen describió como el principal arquitecto de la infiltración. Explicó que, en razón de su incapacidad de producción económica, el régimen castrista perfeccionó la penetración de inteligencia en el gobierno estadounidense para asegurar su supervivencia.
Identificó igualmente al Cartel de los Soles como la organización criminal venezolana que utilizado la infraestructura de inteligencia cubana para subvertir las políticas de EE. UU. en América Latina, una tarea que lleva a cabo en contra de los aliados tradicionales de Washington.
Señaló que figuras dentro del Departamento de Estado, el sistema judicial y los órganos de inteligencia de EE. UU. actúan como «operadores» que obstaculizan decisiones contrarias a regímenes como el de Venezuela o Nicaragua.
«Los que trabajan en el Departamento de Estado creen que saben más que todos los demás e intentan implementar su propia política (…) Han trabajado a favor de los enemigos de Estados Unidos y en contra de los amigos», aseguró Steve Hecht.
Desestabilización Interna de los Estados Unidos
El análisis de Steve Hecht sugiere que los enemigos de EE. UU. comprendieron que el país no puede ser conquistado desde el exterior, por lo que adoptaron un modelo marxista de destrucción interna.
Para lograr este cometido, se valen de herramientas como la migración ilegal a través de la cual crean caos social, debilitan la cultura y saturan los servicios públicos; del narcotráfico con el cual financian estructuras criminales y erosionan la salud pública; y del tráfico humano que también es usado para la explotación de niños y mujeres de manera de generar una economía criminal transnacional.
Hecht que el gobierno de Joe Biden, junto con sectores del Partido Demócrata, facilitaron estos flujos al no aplicar las leyes migratorias, sirviendo involuntariamente —o de forma cómplice— a la agenda del Cartel de los Soles.
Refirió denuncias sobre el tráfico de aproximadamente 300 000 niños migrantes bajo la administración anterior, vinculando estos resultados con la promoción de la migración ilegal.
Guatemala y la persecución judicial
Steve Hecht presentó el caso de Guatemala como el ejemplo más claro de cómo el Departamento de Estado manipula la justicia para favorecer a sus aliados ideológicos y agentes operativos.
En específico, se refirió a la demonización de Consuelo Porras, fiscal general de la nación centroamericana, una funcionaria estrictamente apegada a la ley, lo que la convirtió en un objetivo de Washington.
El Departamento de Estado sancionó a Porras con el alegato de corrupción, pero el análisis indica que el verdadero motivo fue el despido de Juan Francisco Sandoval, a quien Hecht describe como un agente del Departamento de Estado que cometió delitos y obstruyó investigaciones de lavado de dinero.
Indicó que entre 2016 y 2021, el Departamento de Estado habría controlado las resoluciones de la corte guatemalteca a través de magistrados afines y la presión de diplomáticos como Todd Robinson.
Hecht sostiene que el régimen de Joe Biden necesitaba que Guatemala permaneciera abierta como puente para el tráfico de drogas y personas y promovió el fraude electoral de 2023, cuando el partido «Semilla» fue inscrito mediante irregularmente usando firmas falsas de personas fallecidas o inexistentes. Agregó que EE. UU. intimidó al sector privado y a magistrados para asegurar la toma de posesión de Bernardo Arévalo, a pesar de las ilegalidades registradas por el Ministerio Público.
Actores clave y conflictos de interés
Steve Hecht identificó a varios funcionarios y figuras políticas cuya actuación es cuestionada por alinearse con intereses contrarios al Estado de Derecho:
Brian Nichols (subsecretario de Estado): a quien calificó como alguien que mintió ante el Congreso y que protege a regímenes como el de Gustavo Petro en Colombia.
Tood Robinson (exembajador): a quien señaló de dirigir maniobras de presión en Guatemala y supuestamente coordinar con Nicolás Maduro su propia expulsión de Venezuela para ganar credibilidad en Washington. Fue encargado de negocios de la embajada de EE. UU. en Venezuela (diciembre de 2017 hasta su expulsión en mayo de 2018), y embajador de Estados Unidos en Guatemala de 2014 a 2017.
Iván Velázquez: vinculado con las FARC en Colombia y acusado de utilizar la CICIG en Guatemala para una toma criminal del país.
Juan Francisco Sandoval: a quien describió como un «peón» de la agenda estadounidense en Guatemala, protegido por Washington a pesar de las órdenes de aprehensión en su contra.
Rol del Congreso y la amenaza a la administración Trump
En opinión de Steve Hecht el Congreso falló en su deber constitucional de supervisar al Poder Ejecutivo, específicamente a la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL, por sus siglas en inglés) liderada por Robinson.
Tal inacción permitió la consolidación de un modelo de «gobierno de un solo partido» que utiliza la seguridad nacional como excusa para ocultar traiciones.
Hecht indicó que la administración de Donald Trump enfrenta varios desafíos, entre ellos:
Incapacidad de control: a pesar de ser presidente, Trump no puede controlar todos los niveles de la burocracia. Agentes «incrustados» del Departamento de Estado continúan operando contra su agenda.
El riesgo de los asesores: advierte que incluso figuras como Marco Rubio pueden ser socavadas por asesores que son agentes de los enemigos o que filtran información sesgada para proteger a la burocracia permanente.
Urgencia de audiencias: la única vía de solución propuesta es que el Congreso realice investigaciones públicas y audiencias televisadas que expongan la «traición» ante el pueblo estadounidense, para así romper el cerco mediático de las grandes corporaciones tecnológicas —como Google, Apple— que suprimen estas verdades.
Guerra cultural y existencial
Finalmente, Steve Hecht precisó que la infiltración en el Departamento de Estado es el síntoma de una guerra cultural y existencial que busca desmantelar a Occidente mediante el colectivismo.
Por ello, cree que la recuperación del Estado de derecho es la única vía para neutralizar a los traidores internos que entregaron la política exterior a los intereses de las tiranías transnacionales.
Hecht insistió en que el destino de los Estados Unidos depende de la extirpación inmediata de esta burocracia infiltrada que sabotea la seguridad nacional desde su interior y advirtió que la inacción ante esta penetración subversiva garantiza la consolidación de un modelo de tiranía hemisférica irreversible.
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