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El empresario venezolano Wilmer Ruperti, conocido por su participación en negocios de transporte marítimo y comercialización de derivados petroleros, fue detenido por organismos de seguridad del Estado luego de ser citado a una reunión con funcionarios de inteligencia. Versiones difundidas en el entorno del caso señalan que el empresario permanece recluido en instalaciones del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), en medio de investigaciones relacionadas con irregularidades en contratos de comercialización de coque con Petróleos de Venezuela (PDVSA).
La información sobre su reclusión fue difundida este 20 de marzo de 2026 y hasta ahora no se han anunciado cargos formales ni se han explicado públicamente las razones de la medida.
La detención ocurre en un contexto marcado por conflictos comerciales, disputas contractuales y antecedentes de investigaciones dentro de la industria energética venezolana.
De acuerdo con reportes previos publicados por Cuentas Claras Digital, empresas vinculadas a Ruperti, como Maroil Trading Inc., fueron objeto de auditorías por presuntas deudas superiores a 420 millones de dólares relacionadas con exportaciones de coque de petróleo, en medio de investigaciones más amplias por corrupción en Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Wilmer Ruperti paga los abogados de los sobrinos de Cilia Flores
En su momento, el propio empresario aseguró que dichas obligaciones habían sido resueltas tras revisiones internas de la estatal petrolera. Posteriormente, investigaciones relacionadas con su actuación evidenciaron que esa afirmación no era cierta, en el marco de una ofensiva institucional que derivó en arrestos de altos funcionarios y en la renuncia del entonces ministro de Petróleo.
También se ha documentado su participación en operaciones destinadas a enfrentar la crisis de combustible en el país, así como su vinculación a controversias internacionales relacionadas con envíos de gasolina y contratos petroleros otorgados en medio de sanciones y restricciones financieras.
Además, investigaciones abiertas en Estados Unidos relacionan al empresario con redes de delincuencia organizada asociadas al negocio petrolero.
Otro elemento relevante señalado en investigaciones periodísticas es que Ruperti reconoció públicamente haber pagado la defensa legal en Estados Unidos de Efraín Antonio Campos Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro. Este episodio fue interpretado en su momento como parte de la compleja relación del empresario con el entorno político y con los intereses vinculados al negocio petrolero estatal. Ruperti, fundador de la naviera Global Ship Management y contratista de PDVSA para operaciones de transporte de crudo, ha sido además identificado como un aliado del fallecido presidente Hugo Chávez, especialmente durante el paro petrolero de 2002-2003, período en el que su empresa continuó operando y por el cual recibió la Orden del Libertador.