Violaciones a los derechos humanos en Venezuela: Corte IDH anuncia audiencia final del caso de Milton Revilla Soto para el 1 de julio

Las violaciones a los derechos humanos en Venezuela tienen en el caso del mayor retirado del Ejército venezolano, Milton Revilla Soto, una de las máximas expresiones arbitrariedad y barbarie de la chavista.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) anunció la realización de la audiencia pública en la que se expondrán los alegatos finales de cada una de las partes y se emitirá la sentencia para el día 1 de julio del presente 2026 a las 08:00 a. m.

El caso Milton Revilla Soto versus Venezuela es uno de los expedientes más graves y reveladores de violaciones a los derechos humanos en Venezuela, pues destapa no solamente una grave violación al debido proceso, sino una trama de persecución política motivada por su valentía al denunciar presuntos vínculos entre altos mandos de las Fuerzas Armadas y el narcoterrorismo.

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Violaciones a los derechos humanos en Venezuela: tortura sistémica

La tortura sistemática y el colapso del estado de derecho son expresiones de la política que las dictaduras chavistas —primero en manos de Hugo Chávez y luego de su sucesor, Nicolás Maduro— dirigida a socavar la dignidad humana a través del terror.

Durante su reclusión, Milton Revilla Soto fue víctima de torturas graves por parte del régimen chavista. Estas incluyeron golpes, descargas eléctricas, aislamiento prolongado en condiciones inhumanas, así como la reclusión en los sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y la prisión militar de Ramo Verde.

A ello su sumó la falta de atención médica, lo cual agravó severamente el estado de salud de Revilla Soto.,

El Informe de Fondo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó que Venezuela violó múltiples derechos del oficial, entre los cuales se cuentan, la integridad personal, libertad personal, garantías judiciales y protección judicial, libertad de expresión, derechos políticos, de la salud.

La CIDH determinó que el enjuiciamiento de Revilla Soto en la jurisdicción militar fue ilegítimo, en razón de que este ya se encontraba en situación de retiro, por lo que el Estado actuó de forma arbitraria e ilegítima.

Persecución por cumplimiento del deber

Milton Revilla Soto, retirado del Ejército Venezolano, fue detenido arbitrariamente en 2010 por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Caracas.

Tal acción se ejecutó bajo la acusación de “traición” ante un tribunal militar en el que fue condenado y posteriormente inhabilitado políticamente.

En tiempos en los que Revilla Soto era oficial en servicio activo —años 2001 y 2002—, la unidad bajo el comando del oficial neutralizó operaciones del Frente 33 de las FARC en el Catatumbo venezolano y denunció públicamente los presuntos nexos entre miembros de la institución castrense y esta facción terrorista.

De acuerdo a lo que refieren los alegatos del caso, estas acciones provocaron que el Secretariado de las FARC solicitara su “neutralización” ante el régimen venezolano. Así se inició una implacable persecución que incluyó su retiro forzoso, amenazas de muerte, atentados y, finalmente, su detención arbitraria.

Hugo “El Pollo” Carvajal Barrios, exdirector de la DGCIM —figura clave de la represión chavista—, acusó públicamente a Milton Revilla Soto de ser “espía de la DEA”.

Carvajal Barrios —quien se declaró culpable en junio de 2025 ante una corte federal de Nueva York por narcotráfico y apoyo a organizaciones terroristas y que aparece mencionado en los correos electrónicos extraídos de (a) Raúl Reyes como “amigo de la revolución fariana”—, fue uno de los principales artífices de la persecución contra el oficial.

La detención de Revilla Soto impidió que fuera testigo clave ante la Audiencia Nacional de España en el caso ETA-FARC, donde declararía sobre los vínculos entre el grupo terrorista colombiano, ETA, Hezbolá y sectores de la inteligencia militar venezolana.

Hito en la jurisprudencia interamericana

Durante la audiencia del 1 de julio de 2026, la Corte IDH escuchará los alegatos finales de las partes y emitirá una sentencia que podría convertirse en un hito en la jurisprudencia interamericana sobre persecución política, tortura en centros de inteligencia y la instrumentalización de la justicia militar contra disidentes.

Además de justicia para Milton Revilla Soto, el caso expone ante la comunidad internacional la sistemática represión contra quienes se atrevieron a denunciar la alianza entre el Estado venezolano y organizaciones terroristas.

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