In Uncategorized

Miguel Rodríguez Torres fue en dos ocasiones director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en Venezuela, una mientras tenía la jerarquía de coronel y otra cuando ya era general.

A Rodríguez Torres el régimen de Venezuela le asignó tareas especiales, como la de negociar la liberación del hijo del periodista Miguel Salazar, cuando fue capturado en Colombia reuniéndose con guerrilleros neogranadinos, motivo por el que el aprehendido estuvo varios meses preso.

Rodríguez Torres fue ministro de Relaciones Interiores y Justicia, tiempo durante el cual fue alguien muy influyente dentro del régimen, además de haber sido el creador de la mazmorra conocida como La Tumba, que se encuentra en Caracas, en la sede del SEBIN de Plaza Venezuela. El exministro fue también el artífice de muchos de los mecanismos de tortura que hoy allí les son aplicados a los detenidos.

Advertisement

Derivado de la importante responsabilidad que tuvo como director del SEBIN, Rodríguez Torres estableció muy buenos contactos con cuerpos de inteligencia extranjeros y con otros gobiernos, muy particularmente con el gobierno de España.

Rodríguez Torres actuó como un infiltrado dentro del régimen de Venezuela, desde donde compartió mucha información con algunos gobiernos extranjeros, sin exceptuar al de España, país en donde tenían cifradas las esperanzas de apoyar al exministro, en caso de producirse un golpe militar contra el régimen chavista, para que Rodríguez Torres asumiera como presidente encargado de Venezuela. Pero ese escenario nunca se dio.

El exministro fue delatado por sus propios compañeros de causa y puesto preso por decisión del régimen, desde el año 2018 hasta 2023, cuando fue dejado en libertad. Rodríguez Torres consiguió que España, con cuyo gobierno había estado colaborando durante la administración de Mariano Rajoy, le concediera ahora un asilo político, como una deuda de gratitud.

El asilo le fue concedido por España a Rodríguez Torres, muy a pesar de la responsabilidad que tuvo el exministro en muchas torturas y persecuciones de carácter político. El argumento para otorgarlo fue el de su contribuir a la armonía y a la extinción de la conflictividad política en Venezuela.

El propio Rodríguez Torres agradeció a los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez por haber trabajado en favor de su liberación y en la concepción de su exilio dorado en Madrid.

 

A todas luces, el asilo concedido al exministro torturador solo puede interpretarse como una decisión de alto nivel de España, en cuyo Gobierno de entonces, el de Mariano Rajoy, estaban prestos a apoyar un golpe de Estado contra Maduro. Pero tanto a España como a Rodríguez Torres les fallaron sus cálculos políticos y el exministro fue delatado por sus propios compañeros de aventura subversiva.

Otro a quien Rodríguez Torres dio las gracias por haber trabajado en favor de su puesta en libertad, fue al expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien este mes de enero se reunió en Caracas con Nicolás Maduro y abogó por Antonio Ecarri, hijo del que fuera embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en España. El propósito de Zapatero sería que Ecarri sea el candidato presidencial de la oposición en las elecciones a celebrarse en Venezuela en 2024. La visita de Zapatero a Caracas tuvo tal parece que la finalidad también de dar los toques finales a la liberación de Miguel Rodríguez Torres, quien, gracias al Gobierno español, pudo salir rumbo a Madrid, haciendo escala previa en República Dominicana, para empezar a disfrutar de su asilo político.

Tomado de La deuda de gratitud para con Miguel Rodríguez Torres por la que España le concedería el asilo político al exministro de Chávez

Recent Posts