Del gimnasio, a ser hallado descalzo en Baños: la travesía de Pablo Llanes     

A esta hora, Pablo Llanes, el joven de 29 años que desapareció el miércoles 29 de julio en Quito, ya está con sus padres, luego de recuperarse en una clínica de la capital. Él fue víctima de algún tipo de sustancia que lo desorientó e incluso de robo de dinero, pero felizmente regresó a su hogar sano y salvo. Sin embargo, su historia pudo haber sido distinta si Virginia Ramos, una baneña con gran corazón, no le hubiese auxiliado.

Pablo Llanes ha sido excelente alumno y becario de la Universidad San Francisco. Es experto en temas informáticos. Foto tomada de redes sociales

Ese miércoles 29 de julio fue un día normal en la casa de los Llanes. Su hijo Pablo salió desde su hogar en Monteserrín a las 18h10, en un taxi, rumbo a un gimnasio ubicado en una zona comercial de Quito. Pero la tranquilidad de su vida cotidiana ya se convirtió en preocupación cuando a eso de las 23h00, su hijo no regresaba. Henry Llanes, el padre le llamó por Whatsapp, pero no contestó. Lo esperó despierto hasta la una de la mañana aproximadamente.

En mensajes le advirtió que no fuera a quedarse hasta muy tarde, que Quito se ha vuelto peligroso, que hay mucha inseguridad en el país en general. Sin embargo a las 06h00 del jueves 30, fue a la habitación del joven, con la confianza de que seguramente llegaría más tarde, que tal vez tuvo alguna salida con amigos. Pero no lo encontró… nunca llegó.

“Se me quebró el alma”, dice Henry Llanes, al recordar ese momento. Toda su rutina, la vida construida con su esposa durante 40 años, parecía romperse en un segundo.

Entonces empezó el viacrucis que ningún padre quiere vivir: buscar a su hijo desaparecido. Tras acudir a la Policía, a la Dinased, ahora se conocen los detalles de la travesía que vivió Pablo desde un centro comercial, donde estaba su gimnasio, hasta la turística ciudad de Baños de Agua Santa, en donde fue encontrado desorientado y descalzo.

Fue Virginia Ramos,  “solidaria, valiente, humana”, como la describe Henry, quien se preocupó al verlo, a altas horas de la noche y se detuvo a preguntar qué le pasaba. Ella se apersonó y le prestó ayuda.

Reconstruyendo el trayecto

Henry Llanes, conocido por sus luchas sociales tanto en Petroecuador como en el IESS, cuenta que ahora saben que su hijo llegó al gimnasio ubicado en el Quicentro, 15 minutos después de su salida de casa,  a las 18h25. Pero aquí ocurre un primer detalle sospechoso. Va directo al baño y se demora al menos 13 minutos. Al salir ya no lucía la chompa negra con la que salió sino que llevaba un saco amarillo que no era de él.

Luego se lo ve caminando por las calles El Comercio y Shyris, recorre el boulevard de La Carolina y llega hasta el CCI. Ahí se lo pierde de vista. Sin embargo, vuelve a aparecer en Quitumbe, a eso de las 20h30. Ahí se registra un retiro de $1.380 de su cuenta en un cajero.

El jueves 30 fue un día de martirio y zozobra por no saber qué pasó con Pablo David, recuerda Henry Llanes. La Policía hizo el trabajo buscando pistas tanto en la casa de la familia Llanes, como registrando las cámaras en las calles de Quito. Sin embargo, también mucha gente y medios de comunicación se hicieron eco del pedido del padre desesperado para que ayuden a encontrarlo. La Fiscalía y la Policía también difundieron las alertas. El caso de Pablo Llanes se volvió tendencia en redes sociales.

La tercera noche sin Pablo, fue casi mortal para Henry y su esposa, por la desesperación. Pero trataron de sobreponerse y por ello invitaron a unos pastores a realizar una ceremonia de oración. Fue hermosa, sentida, con mucha fe.

Casi al mismo tiempo, mientras en Quito la familia se unía pidiendo de rodillas, a Dios, un milagro, en Baños de Agua Santa, una mujer que iba en su camioneta doble cabina junto con su esposo, decidía parar para ayudar a un joven que lucía desorientado. Eran las 23h10, una hora en la que cualquier ciudadano tendría recelo de parar y peor acercarse a una persona desconocida. Sin embargo, ella le insistió a su esposo que parara, y se bajó para interrogarlo.

Pablo estaba totalmente confundido. Dijo llamarse Pedro Morales, y que vivía en Patate. Ella le pidió su cédula y vio que los datos no coincidían. Le ofreció ayuda y llevarlo con ellos. No lo subieron al cajón sino al asiento de atrás. Lo trataron con respeto y empatía. Lo llevaron hasta la UPC más cercana, actuaron con humanidad cristiana, cuenta Henry Llanes.

A las 23h45 del viernes 31, es decir 53 horas después de su salida de casa, llegó un mensaje de Whatsapp a Henry. “Ya encontraron a tu hijo”. Era el aviso de un amigo de Tungurahua. Sin embargo, Henry no lo vio porque estaba en la ceremonia de oración. Minutos después, el mismo amigo le escribió a la hija mayor de Henry. “Mi hija baja corriendo y llorando: ¡papi ya le encontraron a mi ñaño!”. Fue un momento de alegría infinita.

Esa misma noche y madrugada, la Dinased llevó a Pablo hasta Ambato, y al día siguiente, el sábado 1 de agosto, a las 05h00 ocurrió el reencuentro en Quito. Sin embargo, en medio de emociones encontradas, hubo un momento de tensión cuando la Policía solicitó que se tomaran una foto y un video. No hubo acuerdo de la familia, porque se planteó que la Policía no fue la que encontró a Pablo. De todos modos accedieron.

Virginia y la empatía que puede salvar vidas

Virginia Ramos, una emprendedora gastronómica de Baños, encontró a Pablo Llanes en la calle, luego de dejar a una amiga cerca de un cuartel militar. Ella se preocupó y ayudó al joven. Ella lo relató en un mensaje en el que incluso puso las fotos del joven y de su cédula. Su post se hizo viral por la fuerza de su reflexión sobre la empatía: “Lo preocupante, la falta de empatía de las personas que lo vieron antes que les cuesta llamar al 911 la llamada es gratis por dios, porque no piensan ese momento en el dolor que debió estar viviendo sus padres carajo dejen de ser deshumanizados, poco empáticos, es un humano desorientado presten ayuda inmediata”.

Este sábado 1 de agosto, Henry Llanes logró hablar con Virginia Ramos, quien auxilió a su hijo. Luego de toda la angustia vivida, le agradeció y le dijo “Usted es un ángel que Dios nos lo envió, usted y a su marido”.

El post de Virginia fue borrado. Sin embargo, La Fuente-Periodismo de Investigación la contactó para consultarle sobre los hechos ocurrido y ella confirmó que lo dicho por el padre de Pablo es lo que sucedió. También mencionó que ella y su esposo no son personas que les interese el tema mediático: “Mi corazón está feliz porque Pablo está con su familia”, comentó.

Las versiones contradictorias

Pese al relato de la familia y al de la ciudadana Virginia Ramos. La versión de la Policía es otra y no coincide. El mensaje de la Policía fue que se logró localizar en el cantón Baños de Agua Santa a Pablo Llanes. Se informó que una vez localizado fue trasladado a una casa de salud para una revisión preventiva.

En la versión del vocero de la Dinased, Jairo Burbano, dijo que el joven salió de su casa por una circunstancia de carácter personal. “El ciudadano no estaba bajo un efecto de escopolamina, pero si estaba deambulando”, dijo. Negó que haya sido encontrado por la ciudadana antes mencionada y dijo que específicamente fue encontrado por personal de Dinased, justamente cuando estaba deambulando.

La polémica surgió enseguida: “Me sorprende que el capitán de la Dinased diga dos cosas absurdas: que la Dinased le ha encontrado y que se ha ido por su propia voluntad. Eso me dolió”, aseguró el padre de Pablo Llanes. Pero además consideró que se trata de una declaración irresponsable, pues no tendrían un sustento para ello.

También destaca que su hijo es un joven que durante años ha trabajado como experto en informática desde varios países, que ha tenido una beca de la Universidad San Francisco, que ha trabajado en una empresa de EE.UU. y ahora busca llevar adelante su propio emprendimiento. No tenía ninguna razón para ir a Baños a padecer de esa manera.

En este sentido rechaza que se busque dañar la reputación del joven.

Para Henry Llanes a su hijo posiblemente lo escopolaminaron. Explica que en redes sociales se ha escuchado que es una suerte de modus operandi cerca de centros comerciales. Este sería el tercer caso, en pocas semanas.

La Fuente-Periodismo de Investigación pidió una versión a la Policía para que confirmen si a Pablo se le realizó un examen toxicológico en el cual haya salido negativo a escopolamina. También se consultó la razón de la incompatibilidad de las versiones sobre quién encontró al joven. La Policía informó que entregará información en estos días.

Del gimnasio, a ser hallado descalzo en Baños: la travesía de Pablo Llanes     

A esta hora, Pablo Llanes, el joven de 29 años que desapareció el miércoles 29 de julio en Quito, ya está con sus padres, luego de recuperarse en una clínica de la capital. Él fue víctima de algún tipo de sustancia que lo desorientó e incluso de robo de dinero, pero felizmente regresó a su hogar sano y salvo. Sin embargo, su historia pudo haber sido distinta si Virginia Ramos, una baneña con gran corazón, no le hubiese auxiliado.

Pablo Llanes ha sido excelente alumno y becario de la Universidad San Francisco. Es experto en temas informáticos. Foto tomada de redes sociales

Ese miércoles 29 de julio fue un día normal en la casa de los Llanes. Su hijo Pablo salió desde su hogar en Monteserrín a las 18h10, en un taxi, rumbo a un gimnasio ubicado en una zona comercial de Quito. Pero la tranquilidad de su vida cotidiana ya se convirtió en preocupación cuando a eso de las 23h00, su hijo no regresaba. Henry Llanes, el padre le llamó por Whatsapp, pero no contestó. Lo esperó despierto hasta la una de la mañana aproximadamente.

En mensajes le advirtió que no fuera a quedarse hasta muy tarde, que Quito se ha vuelto peligroso, que hay mucha inseguridad en el país en general. Sin embargo a las 06h00 del jueves 30, fue a la habitación del joven, con la confianza de que seguramente llegaría más tarde, que tal vez tuvo alguna salida con amigos. Pero no lo encontró… nunca llegó.

“Se me quebró el alma”, dice Henry Llanes, al recordar ese momento. Toda su rutina, la vida construida con su esposa durante 40 años, parecía romperse en un segundo.

Entonces empezó el viacrucis que ningún padre quiere vivir: buscar a su hijo desaparecido. Tras acudir a la Policía, a la Dinased, ahora se conocen los detalles de la travesía que vivió Pablo desde un centro comercial, donde estaba su gimnasio, hasta la turística ciudad de Baños de Agua Santa, en donde fue encontrado desorientado y descalzo.

Fue Virginia Ramos,  “solidaria, valiente, humana”, como la describe Henry, quien se preocupó al verlo, a altas horas de la noche y se detuvo a preguntar qué le pasaba. Ella se apersonó y le prestó ayuda.

Reconstruyendo el trayecto

Henry Llanes, conocido por sus luchas sociales tanto en Petroecuador como en el IESS, cuenta que ahora saben que su hijo llegó al gimnasio ubicado en el Quicentro, 15 minutos después de su salida de casa,  a las 18h25. Pero aquí ocurre un primer detalle sospechoso. Va directo al baño y se demora al menos 13 minutos. Al salir ya no lucía la chompa negra con la que salió sino que llevaba un saco amarillo que no era de él.

Luego se lo ve caminando por las calles El Comercio y Shyris, recorre el boulevard de La Carolina y llega hasta el CCI. Ahí se lo pierde de vista. Sin embargo, vuelve a aparecer en Quitumbe, a eso de las 20h30. Ahí se registra un retiro de $1.380 de su cuenta en un cajero.

El jueves 30 fue un día de martirio y zozobra por no saber qué pasó con Pablo David, recuerda Henry Llanes. La Policía hizo el trabajo buscando pistas tanto en la casa de la familia Llanes, como registrando las cámaras en las calles de Quito. Sin embargo, también mucha gente y medios de comunicación se hicieron eco del pedido del padre desesperado para que ayuden a encontrarlo. La Fiscalía y la Policía también difundieron las alertas. El caso de Pablo Llanes se volvió tendencia en redes sociales.

La tercera noche sin Pablo, fue casi mortal para Henry y su esposa, por la desesperación. Pero trataron de sobreponerse y por ello invitaron a unos pastores a realizar una ceremonia de oración. Fue hermosa, sentida, con mucha fe.

Casi al mismo tiempo, mientras en Quito la familia se unía pidiendo de rodillas, a Dios, un milagro, en Baños de Agua Santa, una mujer que iba en su camioneta doble cabina junto con su esposo, decidía parar para ayudar a un joven que lucía desorientado. Eran las 23h10, una hora en la que cualquier ciudadano tendría recelo de parar y peor acercarse a una persona desconocida. Sin embargo, ella le insistió a su esposo que parara, y se bajó para interrogarlo.

Pablo estaba totalmente confundido. Dijo llamarse Pedro Morales, y que vivía en Patate. Ella le pidió su cédula y vio que los datos no coincidían. Le ofreció ayuda y llevarlo con ellos. No lo subieron al cajón sino al asiento de atrás. Lo trataron con respeto y empatía. Lo llevaron hasta la UPC más cercana, actuaron con humanidad cristiana, cuenta Henry Llanes.

A las 23h45 del viernes 31, es decir 53 horas después de su salida de casa, llegó un mensaje de Whatsapp a Henry. “Ya encontraron a tu hijo”. Era el aviso de un amigo de Tungurahua. Sin embargo, Henry no lo vio porque estaba en la ceremonia de oración. Minutos después, el mismo amigo le escribió a la hija mayor de Henry. “Mi hija baja corriendo y llorando: ¡papi ya le encontraron a mi ñaño!”. Fue un momento de alegría infinita.

Esa misma noche y madrugada, la Dinased llevó a Pablo hasta Ambato, y al día siguiente, el sábado 1 de agosto, a las 05h00 ocurrió el reencuentro en Quito. Sin embargo, en medio de emociones encontradas, hubo un momento de tensión cuando la Policía solicitó que se tomaran una foto y un video. No hubo acuerdo de la familia, porque se planteó que la Policía no fue la que encontró a Pablo. De todos modos accedieron.

Virginia y la empatía que puede salvar vidas

Virginia Ramos, una emprendedora gastronómica de Baños, encontró a Pablo Llanes en la calle, luego de dejar a una amiga cerca de un cuartel militar. Ella se preocupó y ayudó al joven. Ella lo relató en un mensaje en el que incluso puso las fotos del joven y de su cédula. Su post se hizo viral por la fuerza de su reflexión sobre la empatía: “Lo preocupante, la falta de empatía de las personas que lo vieron antes que les cuesta llamar al 911 la llamada es gratis por dios, porque no piensan ese momento en el dolor que debió estar viviendo sus padres carajo dejen de ser deshumanizados, poco empáticos, es un humano desorientado presten ayuda inmediata”.

Este sábado 1 de agosto, Henry Llanes logró hablar con Virginia Ramos, quien auxilió a su hijo. Luego de toda la angustia vivida, le agradeció y le dijo “Usted es un ángel que Dios nos lo envió, usted y a su marido”.

El post de Virginia fue borrado. Sin embargo, La Fuente-Periodismo de Investigación la contactó para consultarle sobre los hechos ocurrido y ella confirmó que lo dicho por el padre de Pablo es lo que sucedió. También mencionó que ella y su esposo no son personas que les interese el tema mediático: “Mi corazón está feliz porque Pablo está con su familia”, comentó.

Las versiones contradictorias

Pese al relato de la familia y al de la ciudadana Virginia Ramos. La versión de la Policía es otra y no coincide. El mensaje de la Policía fue que se logró localizar en el cantón Baños de Agua Santa a Pablo Llanes. Se informó que una vez localizado fue trasladado a una casa de salud para una revisión preventiva.

En la versión del vocero de la Dinased, Jairo Burbano, dijo que el joven salió de su casa por una circunstancia de carácter personal. “El ciudadano no estaba bajo un efecto de escopolamina, pero si estaba deambulando”, dijo. Negó que haya sido encontrado por la ciudadana antes mencionada y dijo que específicamente fue encontrado por personal de Dinased, justamente cuando estaba deambulando.

La polémica surgió enseguida: “Me sorprende que el capitán de la Dinased diga dos cosas absurdas: que la Dinased le ha encontrado y que se ha ido por su propia voluntad. Eso me dolió”, aseguró el padre de Pablo Llanes. Pero además consideró que se trata de una declaración irresponsable, pues no tendrían un sustento para ello.

También destaca que su hijo es un joven que durante años ha trabajado como experto en informática desde varios países, que ha tenido una beca de la Universidad San Francisco, que ha trabajado en una empresa de EE.UU. y ahora busca llevar adelante su propio emprendimiento. No tenía ninguna razón para ir a Baños a padecer de esa manera.

En este sentido rechaza que se busque dañar la reputación del joven.

Para Henry Llanes a su hijo posiblemente lo escopolaminaron. Explica que en redes sociales se ha escuchado que es una suerte de modus operandi cerca de centros comerciales. Este sería el tercer caso, en pocas semanas.

La Fuente-Periodismo de Investigación pidió una versión a la Policía para que confirmen si a Pablo se le realizó un examen toxicológico en el cual haya salido negativo a escopolamina. También se consultó la razón de la incompatibilidad de las versiones sobre quién encontró al joven. La Policía informó que entregará información en estos días.

Del gimnasio, a ser hallado descalzo en Baños: la travesía de Pablo Llanes     

A esta hora, Pablo Llanes, el joven de 29 años que desapareció el miércoles 29 de julio en Quito, ya está con sus padres, luego de recuperarse en una clínica de la capital. Él fue víctima de algún tipo de sustancia que lo desorientó e incluso de robo de dinero, pero felizmente regresó a su hogar sano y salvo. Sin embargo, su historia pudo haber sido distinta si Virginia Ramos, una baneña con gran corazón, no le hubiese auxiliado.

Pablo Llanes ha sido excelente alumno y becario de la Universidad San Francisco. Es experto en temas informáticos. Foto tomada de redes sociales

Ese miércoles 29 de julio fue un día normal en la casa de los Llanes. Su hijo Pablo salió desde su hogar en Monteserrín a las 18h10, en un taxi, rumbo a un gimnasio ubicado en una zona comercial de Quito. Pero la tranquilidad de su vida cotidiana ya se convirtió en preocupación cuando a eso de las 23h00, su hijo no regresaba. Henry Llanes, el padre le llamó por Whatsapp, pero no contestó. Lo esperó despierto hasta la una de la mañana aproximadamente.

En mensajes le advirtió que no fuera a quedarse hasta muy tarde, que Quito se ha vuelto peligroso, que hay mucha inseguridad en el país en general. Sin embargo a las 06h00 del jueves 30, fue a la habitación del joven, con la confianza de que seguramente llegaría más tarde, que tal vez tuvo alguna salida con amigos. Pero no lo encontró… nunca llegó.

“Se me quebró el alma”, dice Henry Llanes, al recordar ese momento. Toda su rutina, la vida construida con su esposa durante 40 años, parecía romperse en un segundo.

Entonces empezó el viacrucis que ningún padre quiere vivir: buscar a su hijo desaparecido. Tras acudir a la Policía, a la Dinased, ahora se conocen los detalles de la travesía que vivió Pablo desde un centro comercial, donde estaba su gimnasio, hasta la turística ciudad de Baños de Agua Santa, en donde fue encontrado desorientado y descalzo.

Fue Virginia Ramos,  “solidaria, valiente, humana”, como la describe Henry, quien se preocupó al verlo, a altas horas de la noche y se detuvo a preguntar qué le pasaba. Ella se apersonó y le prestó ayuda.

Reconstruyendo el trayecto

Henry Llanes, conocido por sus luchas sociales tanto en Petroecuador como en el IESS, cuenta que ahora saben que su hijo llegó al gimnasio ubicado en el Quicentro, 15 minutos después de su salida de casa,  a las 18h25. Pero aquí ocurre un primer detalle sospechoso. Va directo al baño y se demora al menos 13 minutos. Al salir ya no lucía la chompa negra con la que salió sino que llevaba un saco amarillo que no era de él.

Luego se lo ve caminando por las calles El Comercio y Shyris, recorre el boulevard de La Carolina y llega hasta el CCI. Ahí se lo pierde de vista. Sin embargo, vuelve a aparecer en Quitumbe, a eso de las 20h30. Ahí se registra un retiro de $1.380 de su cuenta en un cajero.

El jueves 30 fue un día de martirio y zozobra por no saber qué pasó con Pablo David, recuerda Henry Llanes. La Policía hizo el trabajo buscando pistas tanto en la casa de la familia Llanes, como registrando las cámaras en las calles de Quito. Sin embargo, también mucha gente y medios de comunicación se hicieron eco del pedido del padre desesperado para que ayuden a encontrarlo. La Fiscalía y la Policía también difundieron las alertas. El caso de Pablo Llanes se volvió tendencia en redes sociales.

La tercera noche sin Pablo, fue casi mortal para Henry y su esposa, por la desesperación. Pero trataron de sobreponerse y por ello invitaron a unos pastores a realizar una ceremonia de oración. Fue hermosa, sentida, con mucha fe.

Casi al mismo tiempo, mientras en Quito la familia se unía pidiendo de rodillas, a Dios, un milagro, en Baños de Agua Santa, una mujer que iba en su camioneta doble cabina junto con su esposo, decidía parar para ayudar a un joven que lucía desorientado. Eran las 23h10, una hora en la que cualquier ciudadano tendría recelo de parar y peor acercarse a una persona desconocida. Sin embargo, ella le insistió a su esposo que parara, y se bajó para interrogarlo.

Pablo estaba totalmente confundido. Dijo llamarse Pedro Morales, y que vivía en Patate. Ella le pidió su cédula y vio que los datos no coincidían. Le ofreció ayuda y llevarlo con ellos. No lo subieron al cajón sino al asiento de atrás. Lo trataron con respeto y empatía. Lo llevaron hasta la UPC más cercana, actuaron con humanidad cristiana, cuenta Henry Llanes.

A las 23h45 del viernes 31, es decir 53 horas después de su salida de casa, llegó un mensaje de Whatsapp a Henry. “Ya encontraron a tu hijo”. Era el aviso de un amigo de Tungurahua. Sin embargo, Henry no lo vio porque estaba en la ceremonia de oración. Minutos después, el mismo amigo le escribió a la hija mayor de Henry. “Mi hija baja corriendo y llorando: ¡papi ya le encontraron a mi ñaño!”. Fue un momento de alegría infinita.

Esa misma noche y madrugada, la Dinased llevó a Pablo hasta Ambato, y al día siguiente, el sábado 1 de agosto, a las 05h00 ocurrió el reencuentro en Quito. Sin embargo, en medio de emociones encontradas, hubo un momento de tensión cuando la Policía solicitó que se tomaran una foto y un video. No hubo acuerdo de la familia, porque se planteó que la Policía no fue la que encontró a Pablo. De todos modos accedieron.

Virginia y la empatía que puede salvar vidas

Virginia Ramos, una emprendedora gastronómica de Baños, encontró a Pablo Llanes en la calle, luego de dejar a una amiga cerca de un cuartel militar. Ella se preocupó y ayudó al joven. Ella lo relató en un mensaje en el que incluso puso las fotos del joven y de su cédula. Su post se hizo viral por la fuerza de su reflexión sobre la empatía: “Lo preocupante, la falta de empatía de las personas que lo vieron antes que les cuesta llamar al 911 la llamada es gratis por dios, porque no piensan ese momento en el dolor que debió estar viviendo sus padres carajo dejen de ser deshumanizados, poco empáticos, es un humano desorientado presten ayuda inmediata”.

Este sábado 1 de agosto, Henry Llanes logró hablar con Virginia Ramos, quien auxilió a su hijo. Luego de toda la angustia vivida, le agradeció y le dijo “Usted es un ángel que Dios nos lo envió, usted y a su marido”.

El post de Virginia fue borrado. Sin embargo, La Fuente-Periodismo de Investigación la contactó para consultarle sobre los hechos ocurrido y ella confirmó que lo dicho por el padre de Pablo es lo que sucedió. También mencionó que ella y su esposo no son personas que les interese el tema mediático: “Mi corazón está feliz porque Pablo está con su familia”, comentó.

Las versiones contradictorias

Pese al relato de la familia y al de la ciudadana Virginia Ramos. La versión de la Policía es otra y no coincide. El mensaje de la Policía fue que se logró localizar en el cantón Baños de Agua Santa a Pablo Llanes. Se informó que una vez localizado fue trasladado a una casa de salud para una revisión preventiva.

En la versión del vocero de la Dinased, Jairo Burbano, dijo que el joven salió de su casa por una circunstancia de carácter personal. “El ciudadano no estaba bajo un efecto de escopolamina, pero si estaba deambulando”, dijo. Negó que haya sido encontrado por la ciudadana antes mencionada y dijo que específicamente fue encontrado por personal de Dinased, justamente cuando estaba deambulando.

La polémica surgió enseguida: “Me sorprende que el capitán de la Dinased diga dos cosas absurdas: que la Dinased le ha encontrado y que se ha ido por su propia voluntad. Eso me dolió”, aseguró el padre de Pablo Llanes. Pero además consideró que se trata de una declaración irresponsable, pues no tendrían un sustento para ello.

También destaca que su hijo es un joven que durante años ha trabajado como experto en informática desde varios países, que ha tenido una beca de la Universidad San Francisco, que ha trabajado en una empresa de EE.UU. y ahora busca llevar adelante su propio emprendimiento. No tenía ninguna razón para ir a Baños a padecer de esa manera.

En este sentido rechaza que se busque dañar la reputación del joven.

Para Henry Llanes a su hijo posiblemente lo escopolaminaron. Explica que en redes sociales se ha escuchado que es una suerte de modus operandi cerca de centros comerciales. Este sería el tercer caso, en pocas semanas.

La Fuente-Periodismo de Investigación pidió una versión a la Policía para que confirmen si a Pablo se le realizó un examen toxicológico en el cual haya salido negativo a escopolamina. También se consultó la razón de la incompatibilidad de las versiones sobre quién encontró al joven. La Policía informó que entregará información en estos días.