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La cara bonita de Camilla Fabbri la llevó a cumplir el sueño dorado de algunas modelos que saben que sus años de vida útil están contados: casarse con un multimillonario y ser felices para siempre. En un parpadeo, la joven pasó de ser vendedora de una tienda de ropa, con un sueldo de 160 euros mensuales, a propietaria de un lujoso apartamento en la exclusiva Via Condotti de Roma, por el cual pagó 4,8 millones de euros. Así como adquirió a su nombre obras de arte, vehículos de alta gama y mantuvo cuentas bancarias de muchas cifras, nada extraordinario en algunos casos similares.

Solo que el “colorín colorado” de la joven no culminó bien del todo porque la sigilosa investigación llevada a cabo por el fiscal Rodolfo Sabelli y la Guardia di Finanza de Italia, evidenció que la compra de todos esos bienes eran producto de la movilización de importantes sumas de dinero que provenían del Reino Unido, a través de la firma Kinloch Investment, dirigida por Lorenzo Antonelli, cuñado de Fabri (hoy prófugo), compañía que tiene acciones de un fideicomiso británico y posee otra empresa en Dubái, y vinculada al entramado societario de Alex Saab. Dinero con el que también se adquirió un apartamento de lujo en Cartagena a nombre de los padres de Camilla y que sirvió para “pagarle” un sueldo a las dos tías de 5 mil euros mensuales a cada una, a cambio de “firmar cosas”, como le dijeron a la mamá de Camilla en unos de los chats familiares, reseñó Elizabeth Fuentes en La Gran Aldea.

Porque el recorrido del dinero y los nombres involucrados, incluyendo el de las dos  tías de Camilla, Arianna y Patrizia Fiore, acusadas de lavado de dinero y conspiración para delinquir, quedaron registrados en el mapa de seguimiento que hizo la policía italiana, donde los chats privados que mantuvo la esposa de Alex Saab con sus familiares (la mamá, las tías, el cuñado), revelados recientemente por el Corriere della Sera y sirven para descubrir cómo se tejió la red de testaferros de Alex Saab. Chats donde se evidencia que Camilla y varios de sus familiares fueron parte activa en la trama, al extremo de que en una de esas comunicaciones le dice a la mamá: “Si algo pasa, nos vamos a Dubái”.

Chat tras chat

-“¿Qué pasa con este cierre total que ha provocado América?”, -le preguntó la mamá, Sabrina Roberti, cuando se supo del bloqueo de las cuentas de Alex Saab, quien desde mediados de 2019 fue acusado en un tribunal de Florida e incluido en la lista OFAC del Departamento del Tesoro.

-Todavía no lo sé, -le responde Camilla.

-Dinos por favor, -le insiste la mamá.

-Mami, -le dice Camilla-, me pudieron haber sancionado también… y por eso me bloquearon las cuentas… tuve suerte porque esta vez no lo hicieron, pero podría pasar algún día.

La madre insiste, preocupada por la otra hija Beatrice y su esposo Lorenzo Antonelli, involucrados como testaferros y hoy prófugos.

A lo que Camilla le responde:

-A Lorenzo le puede pasar lo mismo… entonces es preferible que Beatrice lo tenga todo. Lorenzo tiene que salir hoy, no puede quedarse en Roma, tiene que estar en el aeropuerto dentro de una hora, ya le he hecho el billete en business.

Desde entonces, Lorenzo Antonelli reside en los Emiratos Árabes. En varios de los reportajes que en los últimos años ha publicado Armando.info sobre los negocios de Alex Saab, es Lorenzo Antonelli quien sale en el directorio de compañías fantasmales en Reino Unido, Turquía y Emiratos Árabes.

En otra conversación, también vía WhatsApp, la esposa del contratista favorito de Nicolás Maduro le responde a la mamá:

-Mami, la casa no se puede registrar a tu nombre, se debe registrar a nombre de Miriam (hija de Camilla) a través de una empresa, porque me la quitarían, me lo quitan todo si pasa algo.

De hecho, la casa fue incautada en octubre de 2019, cuando la Guardia di Finanza de Italia hizo público por primera vez la investigación, y en la búsqueda surgieron hasta certificados de 120 kilos de oro depositados en Suiza a nombre de Camilla.

Pero son los chats con las tías, hoy bajo arresto domiciliario, los que constituyen casi una declaración de culpabilidad. Allí se devela que es Camilla quien les organiza los “viajes de negocios” para  abrir cuentas vinculadas a las distintas sociedades en las que prestan sus nombres y donde figuran como administradoras por elevados honorarios.

El sueldo de los familiares, cinco mil euros al mes para las tías y diez mil para el cuñado Lorenzo Antonelli, hace que la mamá de Camilla le diga:

-Me parece extraño…

-Así lo necesita Alex, nada más, -explica Camilla.

En una ocasión, por un error contable, los tres recibieron 50 mil euros un mes:

-Arianna quería saber si era normal o si es un “error”, -pregunta la mamá quien hace de intermediaria con sus hermanas.

-Sí, la bonificación extra es un error, que se arreglará en los próximos meses…

-Pero qué gran error, -se lamenta Sabrina.

Lo más interesante de todas las conversaciones, es cómo Camilla les brinda asesoría en el look a las tías al momento de viajar para “hacer negocios”.

“Yo me ocupo de los bolsos y los zapatos (Louis Vuitton, Dior, etc.)… el lunes en París les hago encontrar una maleta con dinero y todo adentro”, -le explica Camilla a su madre. Las únicas recomendaciones son “decir que no se conocen” y no dejarse llevar, como le pasa por ejemplo a Lorenzo.

-Está todo acelerado, -dice la mamá.

Pero a Camilla no le gusta su actitud:

No tiene que estar acelerado, tiene que estar tranquilo y muy serio. Va así por los bancos y la gente no quiere sonrisas, muecas. Fui clara con él, no es un juego, ni una broma.

E incluso las tías, según Camilla, “deben ser más astutas, deben tener una imagen clara”. Las dos mujeres viajaban continuamente a Dubái, Rusia, Turquía y Venezuela, jurisdicciones en las que Alex Saab concentró sus sociedades tras la acusación judicial y la sanción del Tesoro en 2019.

-Alex le rogó a Javier, -le dice la mamá de Camilla a la tía Patrizia-, que tenga en cuenta que tú y Arianna son madres y que debe enviarte a casa tan pronto como hayan terminado el trabajo.

“Debo decir que, oh, todos los días gasto mucho dinero -dice Arianna- tal vez estoy enfrentando gastos extra… pero te lo juro, gracias a Dios existe esta cosa… porque si no con el sueldo que tenía antes, no sé, me hubiera ido debajo del puente.

Nada prudentes las tías, porque en una de las facturas que emitieron para justificar las ganancias, se gastaron 700 mil euros en ketchup y mayonesa. Sin experiencia gerencial ninguna, Patrizia y Arianna Fiore fueron las únicas que se quedaron en Italia cuando estalló el escándalo, cuando solo tenían un año fungiendo de testaferros y no imaginaban que en Italia también investigaban a Alex Saab.

-“Estaba pensando en las tías Patrizia y en Arianna”, -le dice la madre de Camilla a su hija cuando ella le pidió contratar a alguien.

Ambas aceptan, y la mamá de Camilla le pregunta:

-¿Qué les estás haciendo hacer?

-Firman cosas y abren cuentas, respondió ella.

 

Siga leyendo en Elizabeth Fuentes en La Gran Aldea

Tomado de ¿Por qué tanto silencio en torno al robo a CITGO de un millón de barriles de petróleo?

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