Majed Khalil y Arturo Sarmiento, en la mira de la purga de Delcy Rodríguez

Los nombres de Majed Khalil Majzoub (13526338) y Arturo Sarmiento Pérez (11669931) vuelven a aparecer en una de las operaciones más turbias vinculadas al negocio petrolero venezolano. En el centro del caso figura la adquisición de 11 buques cargados con crudo que terminaron engrosando una deuda multimillonaria con PDVSA, dentro de un esquema que, según expedientes y reportes sobre el caso, combinó triangulación de pagos, sociedades de papel y acceso privilegiado a cargamentos en los años más caóticos del sistema de comercialización petrolera bajo sanciones.

Lejos de tratarse de una operación aislada, los documentos describen una estructura más amplia en la que Majed Khalil aparece como uno de los nodos clave. Su nombre está asociado a mecanismos de intermediación financiera, uso de empresas offshore y desvío de pagos en transacciones de crudo venezolano realizadas fuera de los circuitos tradicionales. En esa misma trama surge Arturo Sarmiento, señalado como un operador central en las plataformas corporativas que permitieron sacar, ubicar y revender petróleo mientras la estatal acumulaba facturas sin cobrar y compromisos impagos. Una de las piezas más citadas en ese entramado es Montmagastre Ventures, compañía a la que se atribuye una deuda superior a 310 millones de dólares con la petrolera estatal.

Pero el expediente no se agota en los embarques ni en los buques no cancelados. Las investigaciones que rodean a esta red también apuntan a un mecanismo paralelo de acumulación de capital a través de criptoactivos comprados a precios muy por debajo de su valor real, en algunos casos con descuentos de hasta 70%. Ese circuito, según la información que ha salido a la luz, estaría conectado con fondos provenientes del llamado grupo H de Irán y con operadores bajo sospecha por el presunto manejo de recursos ligados al financiamiento ilícito. La ecuación era simple: transformar petróleo en dinero rápido y convertir ese dinero en activos de difícil rastreo.

Dentro de ese mapa, los hermanos Khalil aparecen enlazados con rutas de exportación, operadores internacionales y redes corporativas que durante años sacaron provecho del colapso de los mecanismos de control dentro de PDVSA. Arturo Sarmiento, por su parte, figura repetidamente como parte del andamiaje societario que permitió sostener estas maniobras. Buques despachados sin pago, crudo movilizado a través de intermediarios, criptomonedas adquiridas con rebajas extremas y sociedades instrumentales repartidas en distintas jurisdicciones componen un mismo patrón: la conversión del petróleo venezolano en una fuente privada de enriquecimiento acelerado.

Lo que revelan estos reportes es la existencia de una maquinaria que encontró en las sanciones, la opacidad administrativa y las conexiones políticas el ambiente ideal para expandirse. En lugar de funcionar como una salida excepcional para la comercialización de crudo, esa red terminó operando como un sistema paralelo de negocios con beneficios gigantescos para sus operadores y pérdidas monumentales para PDVSA. En ese escenario, Majed Khalil y Arturo Sarmiento vuelven a quedar bajo la lupa como dos nombres imprescindibles para entender uno de los capítulos más oscuros del saqueo petrolero venezolano reciente.