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Una mujer y tres hombres con rostros ocultos detrás de gorras y tapabocas sostienen dos de un conjunto de morrocoyes sabaneros (Chelonoidis carbonaria), cada uno del tamaño de una mano, dispuestos dentro de una veintena de cajas plásticas rojas, iguales a las que se utilizan para transportar y almacenar verduras en los mercados. La imagen, captada en julio de 2020, muestra un fondo de tupido follaje tropical y acompañó el anuncio de la liberación de 950 tortugas de tierra en el sector Los Caribes del antiguo municipio Heres –hoy, Angostura del Orinoco– del estado Bolívar, muy cerca de la capital, Ciudad Bolívar. 

Junto a delegados del Ministerio de Ecosocialismo (Minec), y acompañados por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) con el distintivo de la Guardia Ambiental, también se hallaban representantes de Orinoco Reptiles C.A, el zoocriadero encargado de la reproducción y conservación de los morrocoyes sabaneros reinsertados aquel día en su hábitat natural. 

Aquella aparición pública de la empresa sirvió para ratificar su función de conservación y rescate de la fauna, que por ley deben cumplir los zoológicos, zoocriaderos y acuarios autorizados por el Minec en Venezuela. Sin embargo, ese mismo año, Orinoco Reptiles exportaba a cuatro continentes 14.136 morrocoyes sabaneros, según reportan las plataformas de comercio exterior Importgenius, Panjiva y 52wmb. 

Aunque, después de aquella buena nueva, Orinoco Reptiles se esfumó de las noticias ambientales, las estadísticas globales muestran que la empresa continuó operando. Según los registros consultados en Internet, el zoocriadero vendió decenas de miles de tortugas de tierra a clientes extranjeros a la sombra de su misión establecida. Tan exótica es la fauna que viaja en sus cargamentos, como los mercados a los que despacha. Entre 2010 y 2023 ha exportado más de 200.000 morrocoyes sabaneros vivos a países como Estados Unidos, Panamá, China, Hong Kong, Taiwán, Italia, El Salvador y Gambia. Según 52wmb, por ejemplo, entre 2002 y 2023 habría enviado, sólo a Gambia, Costa Rica y China, unos 44,2 mil morrocoyes en 14 entregas.

¿Aprovechamiento sustentable?

Orinoco Reptiles, fundada en Ciudad Bolívar como compañía anónima en los primeros años del chavismo, forma parte de una nueva generación de zoológicos y zoocriaderos privados que han establecido alianzas con el Minec para la conservación, rescate y aprovechamiento sustentable de la fauna silvestre. A pesar de la vinculación con esa cartera, su nombre no aparece en el Registro Nacional de Contratistas (RNC).

Según bases de datos de comercio internacional, en 2021, año récord de exportación de la compañía, sacó del país casi 64.400 ejemplares. Ese mismo año participaba, simultáneamente, en el II Encuentro Nacional de Zoológicos, Zoocriaderos y Acuarios, celebrado durante la pandemia en el Zoológico de Caricuao, en Caracas, junto a otras empresas homólogas como Inversiones Alazán GAC, Criadero San Antonio Abad y Centro de Rescate y Recuperación de Fauna Silvestre Ebenezer, entre otros.

A lo largo de dos décadas, Orinoco Reptiles se ha movido dentro del circuito de comercialización internacional de morrocoyes sabaneros que surte al mercado asiático. Su operación, que debe contar con la autorización del Minec, ilustra los negocios tejidos a través de rutas imprevistas con una especie de reptil que hasta los años 80 estaba en peligro de extinción y que, en la actualidad, se maneja como mercancía transable y forma parte de los programas de aprovechamiento sustentable de la fauna silvestre. 

En 2014, los propietarios de Orinoco Reptiles CA, los esposos Matías Rafael Yang Cermeño y Alejandra Uncein Salazar de Yang, abrieron en Miami la empresa Red Foot USA, que ha servido para intermediar las transacciones comerciales en el extranjero. El nombre de la empresa sugiere la importancia del morrocoy en su catálogo de mercancías, pues red foot tortoise o “tortuga terrestre de patas rojas” es la denominación coloquial de esta especie en inglés. La incorporación de la compañía y su actividad comercial coincidieron con el período en el que empezaban a estar vigentes las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro.

El morrocoy sabanero es una especie muy cotizada en el mercado internacional de mascotas, sobre todo en los países del sudeste asiático. China, por ejemplo, el mayor consumidor de vida silvestre en el mundo, también utiliza preparaciones de este reptil con fines medicinales, comestibles y hasta como afrodisíaco. A las amenazas que presentan la tala y la deforestación de los hábitats de estos morrocoyes, ahora se une su cacería ilegal para abastecer estos mercados. 

El mercado internacional de los reptiles mueve cifras millonarias. Entre 2020 y 2022, las exportaciones de estas especies de fauna silvestre alcanzaron unos 19,4 millones de especímenes de reptiles –esto incluye desde cocodrilos e iguanas, hasta morrocoyes y serpientes– alrededor del mundo, por un valor de 184,7 millones de dólares, según la base de datos de Comtrade de Naciones Unidas. 

Las transacciones de Orinoco Reptiles en el mercado internacional muestran una de las rutas de comercialización de especies silvestres de América Latina que se traza desde la Amazonía venezolana hasta Asia, donde la demanda de fauna amazónica va en aumento. 

El hábitat del morrocoy sabanero se encuentra en las sabanas y bosques ribereños de América del Sur. Aunque en países como Argentina y Colombia al morrocoy se le cataloga como especie “vulnerable”, lo cierto es que en Venezuela su población silvestre se ha recuperado. Ya no figura en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana que coordina la organización Provita. Tampoco se destaca en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUNC) ni en el Sistema Venezolano de Información sobre Diversidad Biológica (SVDB) del Minec. Los expertos consultados para este reportaje coinciden que su población no está en peligro, pese a que sigue en la lista de veda para la cacería del decreto 1485, publicado en Gaceta Oficial en agosto de 1996.

Por su parte, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) lo incluye en el Apéndice II, que identifica a especies cuyo manejo comercial descontrolado podría suponer una amenaza para su población e impacto en la biodiversidad.

Muros altos y puertas cerradas

En el sector Los Caribes, un suburbio en el sur de Ciudad Bolívar, la capital regional a orillas del río Orinoco, el inmenso muro perimetral que protege al zoocriadero Orinoco Reptiles llama la atención por su longitud, altura e impenetrabilidad. El paisaje circundante comprende caseríos, el Liceo Militar Eleazar López Contreras, un fundo familiar de pocas hectáreas, un vivero, una base de misiones con el retrato del guerrillero Ernesto Che Guevara, un abasto, una vaca y algún vecino cargando tobos de agua. De los portones, cuyas rejillas están recubiertas con mallas negras, cuelga un cartel en inglés: No trespassing. Todo el perímetro está flanqueado con una cerca eléctrica. En una visita de Armando.Info con la finalidad de tramitar una entrevista, un encargado señaló que esto sólo era posible en la oficina de la empresa. Pero no lo fue.

En en la sede del Zoocriadero en Ciudad Bolívar no fue posible concertar una entrevista con los dueños. Crédito: Armando.info.

En el Zoocriadero no fue posible canalizar una entrevista con los dueños. Crèdito: Armando.info.

Orinoco Reptiles registra su oficina en las Residencias Táchira, situadas en la avenida Táchira, también en Ciudad Bolívar. Se trata de un conjunto residencial donde se encuentran muchos apartamentos vacíos de bolivarenses que han emigrado, como la familia Yang-Uncein. Aunque no se encontró ningún vigilante, el conjunto está también protegido por portones eléctricos.

La búsqueda de la información sobre el zoocriadero puso a los reporteros a completar una verdadera gymkana. En el Registro Mercantil de Ciudad Bolívar, el expediente de la empresa está bajo llave, advierten los funcionarios de turno. Solo hay acceso a tres páginas, fechadas en febrero de 2020, en las que se deja constancia de la ampliación del objeto de la compañía: “Cría, siembra, cosecha, importación, exportación, instalación de zoocriaderos y el aprovechamiento de las especies de fauna silvestre, acuática y doméstica del país”. Remata con “cualquier actividad de lícito comercio relacionado con el objeto principal”.

Tres fuentes consultadas en calidad de anonimato, tanto en el sector comercial de Ciudad Bolívar como en los alrededores del zoocriadero, coinciden en que los Yang-Uncein “se mudaron hace mucho tiempo a Estados Unidos”. Sin embargo, las mismas fuentes afirman que la pareja sigue al frente del zoocriadero. La cuenta de Linkedin de Matías Yang lo confirma: es el presidente de Orinoco Reptiles desde hace 23 años . 

Red Foot USA ha cambiado unas cinco veces de dirección en Florida durante una década. La actual sede se ubica en una casa de 278 metros cuadrados de construcción dentro de una urbanización cerrada con vigilancia en Fontainebleau, un sector del occidente del condado de Miami-Dade. De acuerdo a los registros inmobiliarios municipales, el matrimonio Yang-Uncein compró la residencia en 2018 por 450.000 dólares. Armando.Info se acercó hasta este domicilio para solicitar información pero las puertas permanecieron cerradas. 

Conexión Gambia

Los registros en bases de datos de comercio internacional como Importgenius, Panjiva y 52wmb, permiten dibujar los circuitos poco convencionales que ha tomado Orinoco Reptiles para vender morrocoyes guayaneses en el extranjero. Uno de los destinos inusuales es Gambia, el país más pequeño del continente africano, con una población de 2,7 millones de habitantes y que mantiene relaciones diplomáticas con Venezuela desde 1974.  

Venezuela y Gambia han establecido varios convenios bilaterales bajo el chavismo en el poder. En 2010, justo el mismo año en que se registran las primeras exportaciones de Orinoco Reptiles, representantes del gobierno de Hugo Chávez se reunieron en Gambia para explorar proyectos de cooperación vinculados al comercio, turismo y la aviación.  

Esta nación costera de África occidental, encapsulada dentro del territorio de Senegal, tiene la reputación de servir de puente o plataforma de tránsito para diversos ilícitos como el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de vida silvestre, en particular, hacia mercados asiáticos. 

Entre 2020 y 2023, Orinoco Reptiles exportó a Gambia unos 73,4 mil morrocoyes sabaneros a través de Red Foot USA, la empresa de los Yang-Uncein en Miami. En la base de datos aparece como importadora y suplidora de cargamentos de morrocoyes que tienen a Gambia como destino final.

Gambia reúne varias condiciones para convertirse en la caja negra del comercio ilícito de vida silvestre, de acuerdo al informe Entendiendo las amenazas contra la biodiversidad de África Occidental y vínculos con el tráfico de vida silvestre, publicado en 2020 por el programa de Biodiversidad y Cambio Climático en el Oeste Africano (West Africa Biodiversity and Climate Change) de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés).

En las aduanas de Gambia existe muy poco conocimiento sobre los delitos contra la vida silvestre. Los funcionarios no han sido capacitados sobre los protocolos de protección de fauna y flora silvestre establecidos por la Cites.

Todas las transacciones de Orinoco Reptiles se realizan por vía aérea. El experto en tráfico internacional, Fréderick Masse, codirector de la Red CORAL (Red de Monitoreo del Crimen Organizado en América Latina), explicó a Armando.Info que el comercio de fauna silvestre se realiza por avión porque es la manera más expedita y, por lo tanto, segura, para la preservación de la mercancía: “La idea es entregar rápido por el riesgo de que los animales silvestres pueden morir o malograrse en el camino”.  

Tanto la Cites como las bases de datos internacionales de comercio exterior registran exportaciones de morrocoyes de Venezuela a Estados Unidos, país cuya agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) prohíbe desde 1975 la venta de tortugas con caparazón menor de 10 centímetros de diámetro. 

Mientras se acumulan las facturas de exportación de Orinoco Reptiles, parecieran quedar atrás los objetivos de conservación de la diversidad biológica contemplados en el Plan de la Patria 2010-2020, que tanto anunciaban las autoridades ambientales en cada acto de liberación de chelonoidis carbonaria en el estado Bolívar. 

Se enviaron consultas al Minec, con sede en Caracas, para conocer su versión, pero hasta el cierre de la edición no habían sido respondidas.

Las cifras de exportación de morrocoyes sabaneros por parte de Orinoco Reptiles y Red Foot USA fueron extraídas de las bases de datos de comercio internacional 52wmb, Panjiva e Importgenius.

Se calculó la cantidad de unidades de morrocoyes sabaneros exportados a partir de los totales en kilos, llevados a gramos y luego divididos por el peso individual de una tortuga de tierra con talla y gramos óptimos para su transportación. 

Se tomó en cuenta que el peso promedio de un morrocoy en estado aceptable para ser exportado ronda entre los 200 y 300 gramos, según los herpetólogos consultados.

Tomado de La peculiar ‘Operación Morrocoy’ de Orinoco Reptiles

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