José Simón Elarba Haddad: el zar de la basura que ahora también colecciona colegios

Jose Simon Elarba Haddad

Pocos empresarios en Venezuela han sabido reinventarse con la habilidad de José Simón Elarba Haddad. Lo que empezó como un operador judicial vinculado a la banda de “Los Enanos” en el Tribunal Supremo de Justicia, se transformó con los años en un magnate reciclado, con tentáculos en sectores tan dispares como la basura, la banca, las telecomunicaciones y, ahora, la educación privada de élite.

La última jugada que encendió las alarmas ocurrió tras la incautación del Colegio Jefferson en Valle Arriba, Caracas, un establecimiento con más de 700 alumnos, salones de robótica, canchas y anfiteatro, propiedad de los hermanos Rafael Guillermo y Roger Vicente Perdomo Rodríguez, arrestados por corrupción en el marco de la Operación Anticorrupción de 2023. Luego del allanamiento, Elarba apareció en la sede del colegio y se presentó como su nuevo dueño, según testigos presenciales. A la fecha, no hay documentación oficial que respalde esta supuesta adquisición, pero en la Venezuela de las influencias, no siempre hace falta un papel cuando se tiene el poder.

@elfarodelmorro_net José Simón Elarba, dueño de Fospuca, se apropió ilegalmente del Colegio Jefferson, que era de los hermanos Rafael Guillermo y Roger Vicente Perdomo, de la Constructora HP #colegiojefferson #fospuca #baruta #pdvsacripto ♬ sonido original – el faro del morro

De las cloacas judiciales a las urbanas

Antes de convertirse en el rostro visible de Fospuca —la empresa que monopoliza la recolección de basura en Chacao, Baruta y El Hatillo—, Elarba ya manejaba empresas de desechos sólidos como CAUVICA, presidida por su socio y familiar político Carlos Uzcátegui Valero. CAUVICA dejó un rastro de facturas infladas, pasivos laborales impagos y licitaciones irregulares que apenas rozan la superficie del historial empresarial de este grupo.

Uzcátegui es padre de Carlos José Uzcátegui, casado con Gabriela Gill Márquez, hija de Carlos Gill Ramírez (presidente de Corimon) y sobrina de Víctor Gill Ramírez (presidente de Fondo Común). Toda esta red, junto a figuras como Luis Alfonso Oberto Anselmi y Pedro Castillo, forma parte de una boliburguesía blindada por conexiones familiares, financieras y judiciales.

China, contratos y paraísos fiscales

En 2014, José Simón Elarba cobró 28 millones de dólares por “asesorías” a Ceiec y ZTE, dos empresas chinas sancionadas por Estados Unidos por su rol en vigilancia digital, censura de internet y control social en Venezuela. Los contratos apuntaban a obtener licitaciones con Movistar y Cantv, usando a Elarba como intermediario para “facilitar” contactos, información confidencial y acuerdos con entes del Estado. Todo quedó registrado en los Pandora Papers, revelando cuentas offshore en Singapur, Islas Cook y Luxemburgo, donde canalizó los millones cobrados por sus “servicios”.

La empresa utilizada fue Sylo Investments LTD, registrada en las Islas Vírgenes Británicas, y a través de la cual compró también propiedades en Miami y Nueva York, incluyendo un apartamento a nombre de Astoria Universal LTD, una compañía fachada. Los movimientos financieros sin justificación aparente también lo colocaron en los FinCEN Files, bajo la lupa del Departamento del Tesoro de EE. UU.

PDVSAcripto y el dinero digital del saqueo

Elarba también participó en PDVSAcripto, el escándalo financiero más reciente de la industria petrolera venezolana. Junto a Tareck El Aissami, Samark López Bello y su socio histórico Carmelo De Grazia Urdaneta (hoy prófugo), utilizaron criptomonedas para desviar fondos públicos bajo el pretexto de eludir sanciones internacionales. Mientras algunos caían, Elarba fue premiado con la presidencia de Bancamiga, en lo que analistas califican como una muestra más de impunidad selectiva: los que sirven al sistema, sobreviven.

Familia, medios y política

Su esposa, Aitza Melo Castillo, es socia en el bufete Gadea, Lesseur & Asociados, donde también participa su hijastra, Mariana Flores Melo, pareja de Henry Jesús Camino Muñoz, su socio directo en Fospuca. Mariana, por su parte, busca limpiar su reputación a través de una fundación personal y apariciones sociales, pero en Caracas todos saben el origen de su fortuna.

Aitza Melo Castillo, esposa de José Simón Elarba

Aitza Melo Castillo, esposa de José Simón Elarba

Elarba también fue accionista del diario El Nacional, junto a Miguel Henrique Otero. Curiosamente, cuando el medio fue embargado por orden de Diosdado Cabello, Otero se declaró víctima del régimen, pero ni Elarba ni sus socios intervinieron para evitar la caída del periódico. Hoy, Jorge Makriniotis, exgerente de El Nacional, es asistente personal de Elarba, cerrando el ciclo de traiciones y lealtades transaccionales.

Jorge Makriniotis, asistente de José Simón Elarba

Jorge Makriniotis, asistente de José Simón Elarba

Por si fuera poco, mantiene relaciones abiertas con sancionados como Carlos Malpica Flores (sobrino de Cilia Flores) y Raúl Gorrín (dueño de Globovisión y colaborador de la CIA según reportes), completando así un círculo de poder que conecta al chavismo, la banca, los medios y el crimen financiero.

Impunidad reciclada

José Simón Elarba representa la versión moderna del operador boliburgués: ya no se esconde detrás del poder, lo protagoniza. Controla la basura, un banco, un colegio, propiedades en tres países y aparece en filtraciones internacionales de corrupción.

En un país donde el olvido es política de Estado, él encarna la impunidad con sonrisa de empresario exitoso. Mientras tú haces la cola del agua o la luz, Elarba factura con contratos públicos, guarda millones en paraísos fiscales y sigue expandiendo su imperio, sin que nadie le pida cuentas.