Testimonios exclusivos apuntan a que gerentes clave recibían camionetas de alta gama ($90.000 USD) y viajes como «beneficios» extralegales. El reportaje expone las alegaciones, la vinculación con empresas fachada y las pruebas cruciales que aún faltan para llevar los casos a la justicia.
Trabajadores y fuentes cercanas a PDVSA denuncian una corrupción estructural en la zona de San Tomé y la Faja Petrolífera del Orinoco: adjudicación y facturación de contratos ficticios, pagos en efectivo y “regalos” (vehículos, viajes y fiestas privadas) a funcionarios que facilitarían el esquema. Hay antecedentes judiciales y detenciones por corrupción en la Faja, pero varias acusaciones concretas —nombres, vehículos ostentosos y pagos puntuales— se sustentan por ahora en fuentes internas y deben confirmarse ante la justicia.
La Faja Petrolífera del Orinoco vuelve a ser el epicentro de graves acusaciones de corrupción. Denuncias internas, recogidas de trabajadores y fuentes operativas en San Tomé, describen un presunto esquema de sobornos donde la moneda de cambio no era solo el dinero en efectivo, sino el lujo tangible: vehículos de alta gama, viajes privados y fiestas entregados a gerentes clave a cambio de agilizar contratos y facturaciones fraudulentas.
Fuentes cercanas a las operaciones señalan que esta práctica se había normalizado en ciertos centros de decisión. El patrón es claro: contratistas señalados como testaferros de grupos de poder en Caracas se beneficiaban de adjudicaciones mientras funcionarios presuntamente recibían «beneficios» extralegales que no se condicen con sus salarios públicos, levantando la bandera roja del enriquecimiento ilícito. Entre los nombres que circulan, se señala a directivos como Mario Krejer, a quien se le atribuye un estilo de vida ostentoso que incluye el uso de vehículos como una Fortuner valorada en más de 90.000 dólares.
Trabajadores y denunciantes vinculados a las operaciones de la Faja Petrolífera del Orinoco en San Tomé describen un esquema de corrupción que operaría a través de pagos extralegales a funcionarios clave a cambio de contratos y agilización de desembolsos.
Pagos de «beneficios»: Vehículos, viajes y fiestas
Varias fuentes internas sostienen que la entrega de vehículos de lujo (particularmente modelos Fortuner «Dubai» o equivalentes de alta gama), viajes internacionales y fiestas privadas se utilizaba como una forma de pago extra-contractual para asegurar la adjudicación de contratos y facilitar pagos fraudulentos a contratistas. Estas fuentes califican la práctica como habitual y extendida en centros de decisión en la Faja.
Esquema de Fachadas
Trabajadores señalan la operación de un sistema de empresas fachada y testaferros vinculados a grupos de poder en Caracas, utilizados para desviar fondos públicos a través de contratos adjudicados en la Faja.
El estilo de vida y la sospecha del enriquecimiento
Entre los nombres que circulan en las denuncias internas figura Mario Krejer, señalado por fuentes cercanas como Director con fuerte influencia en áreas operacionales. Estas fuentes apuntan a un estilo de vida ostentoso no congruente con su salario público.
Se menciona, por ejemplo, su uso de una camioneta Fortuner «Dubai», un modelo cuyo valor en el mercado regional se estima en torno a los 90.000 a 95.000 USD (revisión de mercado).
Aunque la existencia del vehículo y su cotización son datos concretos, estas acusaciones sobre bienes específicos y montos no se han encontrado en expedientes públicos revisados por este equipo. Se consignan como información de fuentes cercanas que requiere verificación documental (facturas, registros de importación o titulares registrales).
El engranaje fraudulento
Denunciantes internos afirman que la adjudicación y facturación de contratos ficticios o con sobreprecio era facilitada por determinados gerentes que, a cambio, recibían estas comisiones o bienes. Aún faltan actas, órdenes de compra o documentos contables públicos que permitan sostener judicialmente cada caso puntual.
Las prácticas descritas por los trabajadores —empresas fachada, sobreprecios, entrega de bienes— encajan en patrones ya denunciados en otros grandes escándalos de PDVSA. La diferencia ahora radica en la precisión de los nombres, vehículos y montos que requieren ser respaldados con evidencia documental o declaración judicial para convertirse en acusación probatoria.
Ruta de Investigación
La Faja Petrolífera del Orinoco es históricamente un epicentro de contratos multimillonarios, donde la complejidad operacional (logística, compañías mixtas, servicios) crea un caldo de cultivo para la opacidad y la corrupción. Las medidas anticorrupción oficiales han resultado en detenciones, pero la dificultad de recuperar activos y sancionar de forma transparente persiste.
Las denuncias internas sobre pagos en efectivo, vehículos de lujo y viajes a cambio de adjudicaciones en San Tomé confirman un patrón sistémico de corrupción en PDVSA. Hay precedentes de investigaciones y detenciones en la Faja. No obstante, las acusaciones específicas sobre personas concretas y bienes (como la Fortuner de Mario Krejer por $92.000) se sostienen por ahora en fuentes cercanas y testimonios sin formalización judicial.