Las “ruinas” de Alex Saab en Venezuela

Si lo programado se cumple, el 20 de enero de 2027, a las 2:00 de la tarde, Alex Nain Saab Morán conocerá su sentencia en el tribunal de Florida donde recientemente se declaró culpable del delito de Conspiración para Lavar Dinero a través del negocio del suministro de alimentos para los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). 

Cuando ese día llegue, habrá transcurrido un poco más de un año desde la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por tropas estadounidenses de élite, evento que marcó la vertiginosa caída en desgracia y el destino inmediato del mercader colombiano, tras más de una década actuando en la sombra como contratista y operador financiero favorito de la familia presidencial.

Pero no hace falta adelantarse tanto para afirmar que 2026 ya ha sido su annus horribilis. Delcy Rodríguez lo relevó rápidamente del cargo de Ministro de Industrias, ordenó su detención en medio de un secretismo oficial en febrero pasado y, en mayo, lo “deportó” a Estados Unidos, alegando que tenía cuentas pendientes con la justicia de ese país e irregularidades con su cédula de identidad venezolana.

Al llegar a Miami, fue acusado una vez más por lavado de dinero en el negocio de los CLAP y, ya sin el apoyo del régimen de Caracas, que lo protegió durante años, se declaró culpable el pasado 15 de septiembre. Ahora deberá suministrar información relevante a las autoridades norteamericanas sobre sus delitos y cómplices, además de los 195 millones de dólares que ya pactó entregar, si quiere reducir la pena prevista de 20 años de cárcel por los cargos que aceptó. 

Así, en cuestión de meses, Saab Morán sufrió reveses que durante años logró evadir, incluido el que le deparaba la propia justicia estadounidense tras su retorno triunfal -sin haber enfrentado juicio- a Venezuela en diciembre de 2023. Entonces se libró de una primera acusación de 2019 por lavado de dinero relacionada con la empresa Fondo Global de Construcción, que provocó su captura en junio de 2020 en Cabo Verde, así como su subsiguiente y primera extradición a Estados Unidos, en octubre de 2021. 

Como todo imperio que se derrumba, el de Alex Saab también dejó atrás sus propias “ruinas” en Venezuela que, sin ser atractivos turísticos, pasan ahora por un particular memorial de poder y corrupción: antiguos socios detenidos, empresas y oficinas abandonadas, al menos dos casas lujosas en el este de Caracas, tres aviones privados y hasta una boutique de marcas de lujo y un club de playa en la isla de Margarita, ambos con el nombre de Calle Dos Ojos. 

En algunos casos, esas propiedades han quedado bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), según comprobó Armando.Info en un recorrido por algunas de ellas. 

¡Exprópiese!

El reciente 26 de agosto, tres semanas antes de que Alex Saab admitiera su culpabilidad en Estados Unidos, en Venezuela circuló la edición 43.445 de la Gaceta Oficial, en la que se confirmaba la “ocupación temporal” de Corporación Inlaca C.A, la compañía de productos lácteos detrás de marcas emblemáticas del mercado venezolano, como Carabobo y Mi Vaca, que el colombiano mantenía bajo su control desde marzo de 2019.

Ese año la compró a través de terceros y con una sociedad de papel registrada en los Emiratos Árabes Unidos, de nombre Mirona Food FZE, como vehículo. Un primer delegado de Alex Saab en la compañía fue Jorge Arraut, quien ya había trabajado para Saab y su socio principal, Álvaro Pulido Vargas, en Trenaco, una petrolera desconocida a la que la estatal petrolera Pdvsa favoreció con un contrato de 4.500 millones de dólares en 2015.  

Además de Arraut, Carlos Rolando Lizcano Manrique, también colombiano y hombre de confianza de Saab, estuvo al frente de Inlaca. El 7 de junio de 2024, cuando ya Saab había retornado a Caracas y se desempeñaba como presidente del estatal Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), Lizcano traspasó la compañía a nombre de Moxem Food LLC, otra sociedad de papel registrada en los Emiratos Árabes Unidos, igualmente controlada por gente de Saab. 

El apoderado de Moxem Food para ese 7 de junio de 2024 era otro ciudadano colombiano, Rafael Andrés More Jaramillo, quien pasó a ser Gerente General de la lechera venezolana. More Jaramillo es esposo de Andrea Alejandra Peñarredonda Gómez, quien trabajaba en Caracas con Camilla Fabri, la esposa de Saab, y también es hermana del abogado Daniel Peñarredonda Gómez, quien fue socio en el bufete De La Espriella Lawyers de Abelardo De La Espriella, hoy presidente de Colombia y, durante años, abogado estelar del empresario barranquillero.

El pasado lunes la revista Cambio de Colombia publicó que Andrea Peñarredonda visitó recientemente el Palacio de San Carlos, en Bogotá, escogido por De La Espriella como primera sede presidencial para despachar cuando se encuentre en la capital colombiana. El edificio tradicionalmente alojó a la cancillería colombiana.

En noviembre de 2025, la periodista Vicky Dávila, entonces precandidata presidencial y adversaria de De La Espriella en la lucha por la postulación definitiva del bloque de derechas, calificó a Andrea Peñarredonda como “mano derecha” de Camilla Fabri, a quien Maduro también nombró en cargos públicos, y pidió explicaciones al hoy presidente colombiano sobre su relación con Daniel Peñarredonda y ese círculo que todavía orbitaba alrededor de Saab.  

En la Gaceta Oficial que anunció la “ocupación temporal” de Inlaca por un lapso de 180 días, se omiten los detalles sobre los propietarios de la empresa y sobre cualquier relación con Alex Saab. Pero sí dejó establecido que, tras una inspección, las autoridades comprobaron que “no se encontraban en la sede de la sociedad mercantil los propietarios, los representantes legales, gerentes o encargados”, por lo que en su ausencia procedieron a oficializar la toma de la compañía.

Trabajadores de Inlaca consultados para este reportaje aseguraron que Rafael More desapareció sin dar explicaciones tras la deportación de Alex Saab a Estados Unidos, anunciada el 16 de mayo en un escueto comunicado del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime). Aseguraron que desde 2019 las condiciones laborales desmejoraron, justo bajo la gestión de Saab, hubo despidos masivos y que las inspectorías del trabajo se han negado a los correspondientes reenganches, aspectos que no han cambiado con la actual intervención del Ministerio de Industrias. “Llevamos cuatro años sin sueldo y dos años con el mismo bono de 200 dólares”, afirmó uno de los trabajadores declarantes, que pidió a Armando.info mantener su nombre en reserva.

 

Tras la “deportación” de Alex Saab en mayo pasado, Rafael More desapareció sin dar explicaciones a los trabajadores de Corporación Inlaca, ahora intervenida por el Ministerio de Industrias. CRÉDITO: Gaceta Oficial. 

Ni Rafael More ni Andrea Peñarredonda contestaron a las respectivas peticiones de entrevistas que Armando.info les envió por correo electrónico. Álvaro Pulido Vargas está detenido en Caracas desde abril de 2023 por el caso Pdvsa-Cripto, mientras que Carlos Lizcano también quedó bajo arresto en febrero pasado tras la captura del propio Saab, por lo que resultan casi imposibles de contactar. 

Además de la planta en el estado Carabobo, Inlaca cuenta con instalaciones industriales en Chivacoa, estado Yaracuy, galpones en el estado Miranda, así como una oficina en el piso 11 de la Torre B del Centro Empresarial Galipán, en El Rosal, Caracas, donde estuvo Fondo Global de Construcción. El otro piso, el cuarto, que durante años ocupó la empresa dedicada a la construcción de viviendas prefabricadas, hoy permanece vacío y es parte de las “ruinas” dejadas por Alex Saab. 

Adiós al lujo

También en el municipio Chacao, pero en la cotizada urbanización Altamira del noreste de la capital venezolana, en plena avenida San Juan Bosco y muy cerca del colegio e iglesia de San Juan Bosco, quedó inconclusa una edificación de dos pisos que parecía destinada a servir de vivienda. Pertenecía al círculo de Alex Saab. Hoy en la fachada se ve un cartel descolorido del Dgcim, pero ningún funcionario de ese cuerpo policial custodia la propiedad. 

En la misma urbanización Altamira, pero en la décima avenida, la boutique Calle Dos Ojos también hacía parte del emporio levantado por el empresario colombiano. Esa tienda estaba controlada por Beatrice Fabri, la cuñada de Saab, según fuentes conocedoras de los negocios de Saab. Comenzó a funcionar en 2024 y ofrecía ropa y accesorios para damas y caballeros de marcas lujosas como Burberry, Miu Miu o Yves Saint Lauren, entre otras.

Beatrice Fabri y su pareja, Lorenzo Antonelli, también se instalaron en Venezuela luego de la extradición de Alex Saab desde Cabo Verde a Estados Unidos en octubre de 2021. Ambos estaban en la mira de la justicia italiana, que los acusaba por cargos de Conspiración Criminal, Blanqueo de Capitales y Propiedad Ficticia de Bienes. Pero esa fue una situación que Alex Saab a la postre lograría resolver a finales del año pasado. Poco antes del infortunado -para él- 3 de enero, logró un acuerdo con las autoridades italianas por el que ofreció su mediación para la liberación de algunos ciudadanos de ese país arbitrariamente detenidos por el régimen venezolano. 

A la casa que funcionaba como sede de la tienda ya le retiraron el nombre de Calle Dos Ojos. La última publicación en la cuenta de Instagram del negocio, @calledosojos, se remonta al 21 de mayo pasado, apenas seis días después de la “deportación” de Alex Saab a Estados Unidos. En el perfil de esa red social también hacían mención a Calle Dos Ojos Beach Club, una posada en Playa Guacuco, sobre la costa este de la isla de Margarita.

Ese negocio, que se publicitaba como un “exclusivo club de playa”, fue objeto de un allanamiento por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin, la policía política del régimen) el pasado 23 de mayo, una semana después de la entrega de Alex Saab a la justicia estadounidense. Sus redes sociales se congelaron el 15 de mayo, víspera de la deportación de Saab. “De acuerdo con información de los residentes de la zona, este establecimiento es propiedad de Alex Saab y de sus hijos”, reseñó El Pitazo el 23 de mayo. 

En el sureste de Caracas, en la Ruta C de la urbanización Los Campitos del Municipio Baruta, Alex Saab poseía dos quintas a las que su gente de confianza, en modo de clave, llamaba Júpiter y El Búnker. En la primera vivían Saab con Camilla Fabri y sus dos hijas menores de edad, mientras que en la segunda vivían los hijos mayores de edad, nacidos del primer matrimonio de Saab con su compatriota Cynthia Certain Ospina. “Como sucede en estos casos, ya esas propiedades están en manos de otras personas”, afirmó una fuente conocedora del estatus de ambas propiedades, que pidió la reserva de su nombre. 

El inventario de propiedades de lujo, ahora abandonadas o en manos de cuerpos de seguridad, incluye tres aviones, de matrículas YV3470, YV644T y YV3245. Este último es un modelo Global 5000 de Bombardier, que se encuentra en el aeropuerto de Maiquetía. Entre tanto, los dos primeros están en el aeropuerto de Valencia, estado Carabobo. Las tres aeronaves están a nombre de una compañía ligada a la explotación minera en Venezuela. 

Ninguno de estos activos figura entre los 195 millones de dólares que ya Alex Saab pactó entregar a las autoridades norteamericanas. Pero, en casi cualquier escenario que hoy se pueda prever, tampoco podrá seguir disfrutando de ellos.