Los esfuerzos de Sir Allen Stanford por proyectar a Stanford International Bank (SIB) como una institución segura para sus depositantes fueron mucho más allá de de mentir sobre la composición de su cartera de inversiones. En nuestro post del 16 de febrero dijimos que “ El Wall Street Journal reporta que en una carta dirigida a sus clientes y publicada en su sitio web, Stanford International Bank describe sus políticas de inversión como “conservadoras”, indicando que “no tiene exposición indirecta a la deuda titularizada o subprime”. En esa misma carta SIB aseguró que “el banco mantiene las siguientes coberturas de seguros a través de Lloyd’s y otras aseguradoras: Cobertura paraguas de banquero; Responsabilidad de Directores y Funcionarios; Responsabilidad profesional por errores u omisiones; y Exceso de FDIC (Federal Depositors Insurance Corporation). Este completo programa ha sido implementado ya por años y requiere que se practique una revisión periódica de las políticas de gerencia de riesgo del banco para determinar que se han implementado salvaguardas adecuadas.”
Para el lector incauto o novicio, la mención precedente insinúa que SIB era tan diligente que sus depósitos estaban asegurados más allá de los límites de cobertura provistos por el FDIC, mediante pólizas mantenidas con Lloyd’s. Sin embargo, ni los depósitos de SIB están amparados por el seguro del FDIC, pues el banco está domiciliado fuera de los Estados Unidos, ni el seguro de Lloyd’s amplía ese supuesto límite de cobertura. Si SIB efectivamente mantenía una póliza de seguros con Lloyd’s para ampliar el monto del seguro provisto por el FDIC (lo que está en veremos habida cuenta de la telaraña de mentiras de este banco), tal póliza lo que cubría era a las cuentas que SIB mantenía con sus bancos corresponsales en los para amparar sus propias cuentas en los Estados Unidos, pero con el propósito explícito de hacer creer a sus clientes que sus cuentas estaban amparadas por una póliza de seguros.