En una entrevista concedida al New York Times, que es parte de un tour mediático para rescatar su imágen, “Sir” Allen Stanford pareció delinear la estrategia de su defensa, centrada en culpar a su Chief Financial Officer (CFO) James M. Davis, por haber diseñado y ejecutado el presunto fraude ocurrido. “Los Comités de Inversión y Riesgo reportaban a Jim Davis, no a mi” dijo Stanford, escogiendo cuidadosamente sus palabras. “Los Reportes Trimestrales de Stanford International Bank se producían en Tupelo, Miss., bajo la supervisión de Davis, quien los firmaba. Confié en la integridad de Davis.”
A través de su abogado, Davis se ha caracterizado a sí mismo como poco más que un mandadero de Stanford. Davis ha estado cooperando con las autoridades. “Stanford le decía a mi cliente cuáles tenían que ser los resultados del trimestre”, aseguró el abogado de Davis, David Finn. “Usó a Davis, y si Davis no hubiera hecho lo que le ordenaba hubiera podido fácilmente reemplazarlo con alguien que hubiera acatado las órdenes. Habiendo dicho esto, Davis permitió que lo usaran, y aceptará la responsabilidad por sus acciones”. Agregó que “Stanford gastaba más dinero en un juego de cricket en un fin de semana que lo que le pagó a Davis en los últimos 10 años” y que “Davis le está diciendo a los investigadores federales la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, y la verdad implica a Stanford totalmente en el fraude”.