El presidente Donald Trump anunció un acuerdo energético sin precedentes con Venezuela que permitirá a EE. UU. comercializar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo bajo control estadounidense, tras la captura de Nicolás Maduro.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump anunció un acuerdo energético histórico entre Estados Unidos y Venezuela que permitirá la comercialización inmediata de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano en el mercado global, bajo control financiero y operativo estadounidense.
La medida, confirmada por el Departamento de Energía, se produce apenas días después de la captura del líder venezolano :, acusado formalmente en tribunales federales de Estados Unidos por conspiración de narcoterrorismo y otros delitos graves.
Un giro estratégico en la relación EE. UU.–Venezuela
De acuerdo con el comunicado oficial, el acuerdo tiene como objetivo restaurar la seguridad energética del hemisferio occidental, frenar los mercados ilícitos de crudo y sentar las bases para la reconstrucción económica venezolana tras más de dos décadas de colapso institucional, corrupción y mala gestión estatal.
El plan contempla que todo el crudo venezolano exportado será comercializado exclusivamente a través de canales autorizados por EE. UU., con los ingresos depositados inicialmente en cuentas controladas por el sistema financiero estadounidense para garantizar transparencia y trazabilidad.
Control financiero y distribución de ingresos
Según el Departamento de Energía, los fondos obtenidos por la venta del petróleo serán utilizados en beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano, bajo criterios definidos por el gobierno de EE. UU. El programa comienza de inmediato y no tiene fecha de finalización establecida.
El secretario de Energía coordinó la ejecución del acuerdo junto a autoridades venezolanas interinas y actores privados del sector energético internacional.
Levantamiento selectivo de sanciones y modernización petrolera
Como parte del esquema, Washington anunció un levantamiento selectivo de sanciones para permitir el transporte, refinación y venta del crudo venezolano. También se autorizará la entrada de diluyentes estadounidenses necesarios para procesar el petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco.
Asimismo, EE. UU. permitirá la importación de equipos petroleros, repuestos y servicios especializados con el objetivo de revertir décadas de caída productiva y reactivar pozos actualmente paralizados.
Infraestructura eléctrica: el eslabón crítico
El acuerdo reconoce que la red eléctrica venezolana se encuentra en estado crítico, con una caída superior al 30 % en la generación nacional debido a desinversión, corrupción y fallas estructurales. Washington trabajará en la estabilización del sistema eléctrico como condición indispensable para elevar la producción petrolera y mejorar la calidad de vida de la población.
Mensaje regional
Este movimiento consolida un cambio radical en la política estadounidense hacia Venezuela y envía una señal directa al resto del hemisferio: el petróleo venezolano deja de financiar estructuras criminales y pasa a integrarse al mercado global bajo supervisión occidental.
Para la Casa Blanca, el acuerdo no solo fortalece la seguridad energética de Estados Unidos, sino que desmantela uno de los principales mecanismos de financiamiento del crimen transnacional en América Latina.