La ordenanza que sella el cerco internacional contra el círculo de Nicolás Maduro, más no del resto de integrantes del régimen criminal. Sólo una facción cayó en desgracia.
En una decisión de alto impacto geopolítico y financiero, el Consejo Federal Suizo activó una Ordenanza de Congelamiento de Activos relacionados con Venezuela que inmoviliza bienes, cuentas y patrimonios vinculados a personas políticamente expuestas del entorno del poder venezolano. La medida, con vigencia inmediata y alcance hasta 2030, convierte a Suiza —histórico refugio financiero global— en un muro infranqueable para capitales de origen ilícito asociados al chavismo.
La ordenanza se sustenta en la Ley Federal sobre el Congelamiento y la Restitución de Activos Ilícitamente Adquiridos por Personas Políticamente Expuestas Extranjeras (SRVG) y activa un mecanismo automático de cooperación interinstitucional: cancillería, fiscalías, autoridades financieras y de asistencia judicial quedan obligadas a compartir información y ejecutar incautaciones sin dilaciones.
Qué implica la ordenanza
Congelamiento total de activos (cuentas, bienes, valores, propiedades, artículos de lujo).
Medidas ejecutivas inmediatas, incluyendo inscripciones registrales e incautaciones físicas cuando sea necesario.
Cooperación penal obligatoria entre fiscalías, finanzas y relaciones exteriores suizas.
Blindaje temporal largo: vigente desde el 5 de enero de 2026 (11:00 h) hasta el 4 de enero de 2030.
No se trata de una sanción simbólica: es una arquitectura legal diseñada para resistir litigios, rastrear beneficiarios finales y facilitar eventuales restituciones.
La lista que rompe el silencio
Encabezando el anexo figura Nicolás Maduro Moros, expresidente de Venezuela (2013–2026). A su alrededor, un entramado de familiares, exministros, banqueros, operadores energéticos y empresarios vinculados a sectores estratégicos como PDVSA, electricidad, banca pública y contratos de infraestructura.
Entre los nombres clave destacan:
Nicolás Maduro Moros
Javier Alvarado Ochoa
Alejandro José Andrade Cedeño
Jorge Arreaza
Angélica María Barrios Noriega
Leopoldo Alejandro Betancourt López
Pedro Binaggia
Eudomario Carruyo Rondón
Josefina Contreras Hernández
Francisco Antonio Convit Guruceaga
Luis Carlos De León Pérez
Haiman El Troudi
Omar Jesús Farías Luces
Cilia Adela Gavidia Flores de Maduro
Walter Jacob Gavidia Flores
Yosser Daniel Gavidia Flores
Yoswal Alexander Gavidia Flores
Leonardo Gonzales Dellán
Eudoro Antonio González Dellán
José Ángel González Dellán
Raúl Antonio Gorrín Belisario
Alejandro Isturiz Chiesa
Francisco Rafael Jiménez Villarroel
Adolfo Ledo Nass
Álvaro Ledo Nass
Carlos Erik Malpica Flores
Gustavo Adolfo Perdomo Rosales
Rafael Darío Ramírez Carreño
Diego José Salazar Carreño
Abraham José Shiera Bastidas
Pedro José Trebbau López
Carmelo Antonio Urdaneta Aquí
Nervis Gerardo Villalobos Cárdenas
María Isabel Villalobos Orono
Nervis Alejandro Villalobos
Rafael Eduardo Wolkmar Cedeño
Simón Alejandro Zerpa Delgado
La inclusión no distingue cargos pasados o presentes: el criterio es el vínculo con el poder y el riesgo de activos ilícitos, no la retórica política.
Por qué Suiza y por qué ahora
Suiza no actúa por alineamiento ideológico, sino por defensa del sistema financiero internacional. La ordenanza:
Cierra rutas históricas de lavado y ocultamiento patrimonial.
Refuerza investigaciones penales en curso en otras jurisdicciones.
Envía una señal clara a bancos, fiduciarias y gestores de activos: tolerancia cero.
El momento es clave. Con procesos judiciales avanzando fuera de Venezuela y mayor cooperación transnacional, Berna anticipa movimientos de capital y bloquea fugas antes de que ocurran.
Esta decisión estrecha el cerco sobre el núcleo duro del chavismo y desacopla el poder político del acceso a liquidez internacional. Para los afectados, el mensaje es inequívoco: no hay refugio seguro. Para otros países, marca un precedente operativo: sancionar no basta; hay que congelar, incautar y cooperar.
Mientras los discursos se diluyen, el congelamiento de activos golpea donde más duele. La ordenanza suiza no promete justicia futura: la ejecuta en presente. Y al hacerlo, redefine el tablero para quienes durante años convirtieron el poder político en patrimonio privado.
Válida hasta 2030, esta medida no es un episodio: es una fase prolongada de asfixia financiera. El mensaje final es claro y contundente: el dinero del poder venezolano ya no está a salvo.
Tomado de Suiza congela el corazón financiero del poder venezolano