Primarias en Venezuela sin el CNE es un triunfo ciudadano

La compra en Venezuela de la mitad de las acciones de la aerolínea Turpial Airlines por parte del cantante venezolano Miguel Manuel Mendoza Donatti, mejor conocido como “Nacho”, ha sido aplaudida por algunos y criticada por otros de sus connacionales.

Investigaciones periodísticas han revelado que la aerolínea surgió en Venezuela, gracias supuestamente a un entramado de corrupción orquestado por exfuncionarios “boliburgueses” que se enriquecieron de la noche a la mañana. Tanto que la aerolínea ha sido señalada de ser un ejemplo clásico de una “lavadora” de la boliburguesía más enchufada en Venezuela. Algunos han criticado a Mendoza Donatti por haber comprado una aerolínea cuya historia tiene semejantes raíces.

Tras la compra, el cantante ha anunciado que la aerolínea ofrecería vuelos a más bajo costo a destinos como la isla de Margarita, anuncio que algunos no tardaron en catalogar de populista.

En su cuenta en Instagram, el intérprete comentó: «Dígale a su agente o a la persona detrás del mostrador que Nacho compró la mitad de Turpial Airlines y que ahora con mi tarifa todos los vuelos tendrán precio especial».

De igual manera, el artista menconó: «Espero que disfruten sus viajes. A los que van a mi concierto gratis los veo este próximo 24 de septiembre. ¡Llenemos la 4 de Mayo!»

El cantante dijo en el audiovisual: «Hice un acuerdo con mis amigos de Turpial Airlines. Yo me voy a encargar de pagar parte de sus pasajes».

Explicó que los vuelos serán más baratos con su código no solo para Nueva Esparta, sino también para otros destinos como Punta Cana, Santo Domingo o Ciudad de Panamá.

La historia de Turpial Airlines

Mientras el negocio de las aerolíneas caía en Venezuela, el coronel retirado de la Aviación Pedro Cestari Navarro, amigo del poderoso y también militar Giuseppe Yoffreda, fundó una línea aérea propia con vuelos nacionales e internacionales que no ha parado de crecer desde 2014. El apoderado de la filial panameña es también un militar, el general retirado Noel Santiago López Capriata. Con la compañía, el turpial pasó de ser el ave tradicional venezolana, al símbolo del vuelo de las elites castrenses en la economía del país caribeño.

Las posibilidades de fracasar eran elevadas. En 2014, las aerolíneas internacionales comenzaron un retiro progresivo de las pistas de Venezuela producto de las millonarias deudas en dólares gracias al control de cambio vigente desde el Gobierno de Hugo Chávez. Sin embargo, el coronel retirado de la Aviación Pedro del Valle Cestari Navarro y su hijo Pedro José Cestari Carmona fundaron Turpial Airlines con un presupuesto de 5 millones de bolívares –794 mil dólares, calculados en la tasa oficial de entonces– para operar en el territorio nacional, reseñaron Roberto Deniz y Maolis Castro en una investigación publicada en Armando.info.

El negocio, contra cualquier pronóstico y en pleno auge de la crisis financiera del país, se expandió. En 2017, la aerolínea registró una filial en Panamá con un capital de 10 mil dólares y su apoderado es otro militar, el general retirado Noel Santiago López Capriata.

Cestari Navarro fue gerente general de Transporte Aéreo del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) hace 13 años. Ahí llegó de la mano del mayor general Giuseppe Yoffreda Yorio, entonces presidente de ese ente y luego ministro de Transporte Acuático y Aéreo (2014-2016). Antes, en la década del ochenta, ambos militares ya habían consolidado su amistad como compañeros de formación en la Aviación.

Pedro Cestari Navarro

Pero la relación de este coronel con entes gubernamentales es amplia y no se limita a su amistad con Yoffreda. En marzo de 2006, Cestari fue comisionado al Ministerio de Turismo para cumplir funciones como gerente general del hotel estatal Prado Río, en Mérida (Andes venezolanos). Su trabajo en la administración pública no detuvo su crecimiento empresarial por lo que Cestari es propietario de la corporación Cescar (Panamá) y de la empresa Viermeco (Venezuela).

El servicio de la aerolínea tiene sus altas y bajas. El equipo de béisbol Caribes de Anzoátegui, representante de Venezuela en la Serie del Caribe 2018, denunció ese mismo año demoras en el vuelo que los a la ciudad de Guadalajara, en México, para enfrentar a Cuba como primer rival en el torneo. “A esta hora, 2:21 pm, de hoy (1 de febrero) aún nos encontramos en el aeropuerto ‘La Chinita’ del estado Zulia por la irresponsabilidad de Turpial Airlines debido al incumplimiento del itinerario pautado de vuelo. ¡Exigimos responsabilidad y respeto!”, escribió Caribes de Anzoátegui desde su cuenta de Twitter.

La cercanía con el poder pudo influir en el ascenso de Turpial Airlines. En 2016, la aerolínea, que ya contaba con tres aviones (valorados entre 5 y 35 millones de dólares, dependiendo de la condición), había obtenido en pocos meses los permisos necesarios para despegar de las pistas del país. “Normalmente, a una empresa eso le puede durar de dos a tres años”, explica una fuente vinculada a la aeronáutica. Se trata de un trámite espinoso que, entre otras exigencias, requiere de la aprobación de manuales y la certificación de operador aéreo.

“Gracias a este tipo de aeronaves se podrá cumplir con nuestro propósito, trasladar a un número significativo de personas desde el centro del país al oriente y occidente, y acercar a los venezolanos a países hermanos”, celebró Cestari Navarro, de acuerdo a una nota de prensa de la compaña.

Sorteadas las diligencias, Turpial inició operaciones con viajes desde las ciudades venezolanas de Valencia hasta Maracaibo, Porlamar y Panamá, en abril de 2017. Cestari, en la inauguración de su empresa en el aeropuerto panameño de Tocumen, reconoció la disminución de las actividades de las aerolíneas en el país sudamericano.

Para su empresa no ha habido muros de contención. Las relaciones con figuras del chavismo siguen vigentes. Su hermano menor, el general William Eduardo Cestari Navarro, también pertenece al alto mando de la Aviación de la Fuerza Armada; mientras que Yoffreda, quien ha sido director de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex), empresa que centraliza las importaciones públicas, ha sido también uno de los hombres con mayor relevancia en el Gobierno.

Pedro Cestari Navarro, como dueño de Turpial, sería la fachada de Yoffreda en el ámbito de los negocios, según fuentes de la aeronáutica y del mundo militar. Armando.info intentó contactar a los gerentes de la aerolínea para conocer la versión del coronel retirado, pero no fue posible.

El director de Corpovex ha estado en el centro de la polémica en diferentes ocasiones. La Asamblea Nacional, entonces dominada por la oposición, lo acusó a él y a Carlos Osorio, ex ministro de Alimentación, de ser responsables políticos de la crisis alimentaria en Venezuela, en diciembre de 2016. Meses antes habían sido convocados para ser interpelados en el Parlamento, pero no acudieron. El mayor general también es señalado de favorecer a algunas empresas en la obtención de dólares preferenciales.

Con Turpial Airlines la conexión más evidente está en la amistad con la junta directiva. Yoffreda no solo es amigo de Cestari, sino que pudo coincidir con López Capriata, el apoderado de la aerolínea en Panamá. Este último trabajó en la compañía Servicios Puerto El Guamache entre 2010 y 2015, justo en laépoca en que Yoffreda era ministro de Transporte Acuático y Aéreo y, por ende, la cabeza más visible de la administración de los puertos del país.

No es extraño que estos militares hayan coincidido en ese momento. López Capriata fue piloto del helicóptero presidencial. En artículos de opinión del portal chavista Aporrea se le acusa de supuestamente planificar una conspiración con los generales retirados de la fuerza aérea Pablo Pérez Pérez y Clinio Rodríguez y el coronel Héctor Díaz, exdirector del Hospital Militar de Maracay (Estado de Aragua), para derrocar al gobierno de Hugo Chávez, en 2003. Esto solo quedó como una denuncia anónima, pues a diferencia de Turpial, esta investigación nunca agarró vuelo.





 

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