Mi comentario de la semana
La doble moral. Si algo he respetado siempre es la verticalidad de quienes pueden hablar con propiedad, es por ello que no dejo de asombrarme cuando, día a día, los conversos se multiplican como la arena en el desierto, emergiendo como cruzados de la ética. Hace un par de semanas leí en El Nacional un artículo de Pompeyo Márquez titulado Cuando la hora te llegue. No voy a entrar en consideraciones sobre el mismo, sobre todo porque se trata de lugares comunes, señalados como si se tuviera una cartilla a la mano. El autor hace uso de coletillas que harían morir de envidia a aquella suerte de ideólogos del Ku-Klux-Klan que, trajeados de negro, en las universidades repartían folletines de Familia, Tradición y Propiedad, no obstante, sí me llamó la atención cuando al referirse a la desaparecida Unión Soviética, la califica de “nefasto régimen”, aquel Gobierno que él usufructuó a placer y que para ese tiempo llamaba “gran patria socialista“; en esos años era uno de los más frecuentes protagonistas del turismo sindicalista, recibiendo todo tipo de prebendas de Moscú. Pero bien, habría que escribir muchas líneas sobre las andanzas de quien fuera uno de los responsables de la violencia armada de los años 60, la actividad que combinaba con sus frecuentes viajes al mentado mundo comunista. Por todo ello, quiero hacer hincapié sobre la doble moral de quienes se escudan en la desmemoria nacional para aparecer ahora como verdaderos santurrones.
Como si fuera poco, hoy he leído una crónica escrita por un amigo (también protagonista de esta historia de conversos); les aseguro que me asombra tanto cinismo. El cronista comienza definiendo el término “congoja”, relacionándolo con un “guayabo” que no debió hacer mayor esfuerzo para lograr esa analogía, sobre todo porque experiencia tiene. La opinión pública lo recuerda mofándose ante las cámaras cuando repetía el 28, el 28, en ese entonces era miembro del Gobierno que hoy le produce aflicción. Por aquellos días, con un séquito de guardaespaldas, disfrutaba de los más afamados comederos caraqueños, haciendo gala del atropello que le facilitaba el poder. ¿Quién no recuerda su irrupción armada en la Policía de Chacao para “rescatar” a uno de sus espalderos acusado de infractor?; aquella fanfarronada le sirvió para que, por orden presidencial, lo sacarán de la Alcaldía Mayor. ¿Quién no lo recuerda como uno de los primeros ordenados en la milicia nacional? Hoy tiene ribetes de mea culpa su artículo Cuando la congoja nos alcance, también publicado en El Nacional (imitando cuando el destino nos alcance, Soylent Green). Lo demás vuelve a sonar a burla, obre todo cuando hace mención a “un fango de corrupción, de pérdida de valores”. Igual se refiere a los colectivos como si jamás los hubiera tratado o conocido.
El olmo llega cuando se declara profesor universitario jubilado, olvidando que es doble pensionista (Seniat). Se describe económicamente arruinado (¿?) cuando su modo de vida no resiste una auditoría; sin embargo, me preocupa que pretenda encabezar “la recuperación de la moral”, conceptualizándola como “un reto aún más temerario, quimérico”. Me alarma, porque precisamente tanto él como otros más, son personajes afectados por la amnesia. Para finalizar, mi amigo se pregunta: ¿En qué momento se jodió Venezuela? Yo voy a responderle: estimo que el país entró en crisis gracias a la desmemoria. Recuperar la moral pasa por refrescarles el recuerdo a tos venezolanos. Si la ley es justa y ciega, entonces él y otros de Igual conducta deben estar de primeros en el banquillo.
COLECTIVOS. Si se concreta la renuncia del ministro Padrino López, sería el segundo alto funcionario en abandonar el Gobierno tras confrontar a los colectivos, el primero fue Miguel Rodríguez Torres. En, el caso de Padrino López tenemos que tiene su clímax tras la toma del 23 de Enero, evento donde fue retenido el general responsable de las operaciones de la PNB. Algunos de los colectivos más poderosos se han convertido en las avanzadas armadas que asumen el control absoluto sobre la vida de los habitantes de los barrios. Bajo el pretexto del combate contra los detallistas del narcotráfico, actúan con características represivas nunca antes vista desde los tiempos de la Cobra Negra (paramilitares apoyados por los Gobiernos de entonces, que se iniciaron combatiendo a los narcotraficantes y terminaron persiguiendo y asesinando a militantes políticos de izquierda). Los colectivos que realmente operan socialmente, han sido relegados y se imponen los grupos armados que pretenden aplicar sus propios códigos para penalizar a quienes ellos consideran infractores y contrarios. Hay jefes de colectivos sobre quienes pesan medidas privativas de libertad desde hace muchos años; no obstante, militan y operan sin ningún tipo de restricción.
El ambiente en los sectores populares se ha enrarecido, allí se vive una atmósfera similar a la experimentada por el pueblo haitiano frente a los tonton macoute (los civiles armados de Papa Doc, Francois Duvalier, durante los años 50 y 60 en la república antillana). Se da el caso que bajo el pretexto de proteger a la población de la inseguridad, en algunos sectores los colectivos tienen sus alcabalas y circuitos cerrados de televisión. Hasta las policías tienen que contar con la autorización de esos grupos para poder ingresar a las áreas controladas. Entretanto, es casi nula la relación entre los colectivos y las organizaciones políticas agrupadas en el GPP. Los primeros se sienten como una especie de Ejército Popular que ha de servirle al Gobierno para perpetuarse en el poder, de allí que de combatientes contra la delincuencia hayan pasado a enfrentar a quienes consideren opositores políticos. Los colectivos se fortalecieron a raíz del golpe de Estado del 11A, sintiéndose imprescindibles para deshacerse de elementos que le pudieran ser hostiles. Esta versión político-paramilitar tiene cierta inspiración en las camisas negras del fascismo, así se han constituido en las brigadas de choque frente a las manifestaciones contrarias al Gobierno. Ellos mismos han creado sus propios medios de financiación a través del delito y el cobro de vacunas. Los rituales religiosos que practican lo asemejan aún más a la organización armada de Papa Doc. Algunos de los jefes de los colectivos originarios (Tupamaros) hoy son acaudalados contratistas del Gobierno, confrontados por otros cabecillas radicales. Para asumir el uso de la violencia suelen aparecer encapuchados y portando modernas armas de fuego.
BARRERA. Pareciera que una condición sine qua non para el salto de talanquera es esperar salir del Gobierno para manifestar los desacuerdos. La lista es larga, entre otros (la mayoría de ellos cuestionados):
Raúl Salazar Rodríguez
Antonio Rojas Suarez
Jorge Giordani
Héctor Navarro
Florencio Porras
Ana Elisa Osorio
Vladimir Villegas
Luis Alfonzo Dávila
Ignacio Arcaya
Ismael García
Juan José Molina
José Gregorio Briceño
Rafael Isea
Ninguno de ellos renunció estando en el ejercicio del cargo.
SEXTETO. La élite del poder (en riguroso orden de influencia); el todopoderoso “directorio” de Miraflores:
Nicolás Maduro
Tarek El Aissami
Jorge Rodríguez
Cilia Flores
Diosdado Cabello
Elías Jaua
Todos atentos para asumir la vicepresidencia por si Maduro, obligado por un revocatorio tiene que dejar el Gobierno. En este buró no entran los militares porque su comandancia constituye otra casta.
RIELES. La situación en el Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE) sigue empeorando. Allí el virrey es Francisco Torrealba, quien se dice guapo y apoyado por ser compañero sindical de Maduro.
PREMONITORIO. En una larga carta escrita por Simón Bolívar el 31 de diciembre de 1826, cuyo destinatario es el G/J José Antonio Páez, leo el siguiente párrafo:
Unámonos pues, para salvar a nuestros infelices hermanos. Basta de sangre y de ruinas en la pobre Venezuela. Mil maldiciones le acompañen al infierno al que pretenda levantar su poder sobre escombros amasados en sangre. Entendámonos General, y nadie será infeliz.
IMPUDOR. Otro caso de doble moral es José Gregorio Briceño alias El Gato. Actualmente prófugo por delitos de corrupción. Critica a los Castro de Cuba por su permanencia en el poder, pues bien, a no ser porque se enemistó con el PSUV, alias El Gato sería el gobernador permanente de Monagas. Fue quien construyó un estadio para 60 mil personas en un estado que no tiene la capacidad poblacional para llenarlo. Se vio comprometido en ejecuciones extrajudiciales. Su jefe de policía fue señalado por narcotráfico huyendo a España y aun así alias El Gato lo mantuvo en la nómina de la Gobernación. Actualmente reside en uno de los sectores más acaudalados de San José de Costa Rica. Él dirá que vive de su pluma y su palabra.
POTENTADO. ¿Será cierto que el asistente de Dante Rivas es el dueño de un lujoso hotel actualmente que se construye en el sector La Pedregosa de Mérida? El nombre invocado es el de Alexander Paredes. Tioyie la palabra.
PROGRAMA. Este próximo domingo, a las 10:00 am, Canal I, en Las Verdades de Miguel en TV, estaré conversando con Nelson Bocaranda. Altamente recomendable.
Tomado de Las verdades de Miguel #10.06.2016 – PlussNoticias