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Se le murió el muchacho en la barriga

Por: Jesús Antonio Petit Da Costa

Fuente: Frente Libertario


Petit Da Costa

Hace nueve meses Juan Guaidó asumió como Encargado de la Presidencia de la República con este encargo: 1) Cese de la usurpación; 2) Gobierno de transición; y 3) Elecciones libres. Transcurridos nueve meses podemos decir, por ser coincidente biológicamente con la maternidad, que “se le murió el muchacho en la barriga.”

Lo demuestra que Maduro sigue allí, a pesar de que existen todas las condiciones objetivas y subjetivas en su contra. Las primeras se resumen en colapso de la economía y crisis humanitaria. Las segundas en un hecho evidente: Maduro no tiene pueblo. Lo repudian, por lo menos, 8 de cada 10 venezolanos, por cuyo motivo ha tenido que convertirse en tirano sostenido por bandas de delincuentes uniformados y enmascarados.

En esta situación debió haber caído en estos nueve meses. La única explicación de no haya sucedido así es que, si bien no tiene pueblo, tampoco tiene oposición en contra. Guaidó no ha cumplido este rol, no obstante de que las circunstancias le favorecían. No entendió que existe oposición a una tiranía cuando hay un movimiento insurreccional político-social con el objetivo de derrocarla. Su inexistencia es causa fundamental de que Maduro, sin pueblo y en medio de una pavorosa situación que ha degenerado en crisis humanitaria, se mantenga en el poder.

Una insurrección popular puede hacerse sin armas. Hay varios ejemplos en el mundo. Valga entre nosotros el ejemplo de 1958 cuando, sin haber desastre económico, la tiranía fue vencida por la insurrección popular, dirigido el pueblo como un ejército civil. Sucedió así porque hubo líderes que tuvieron claro que contra una tiranía sólo cabe la insurrección, la cual debe organizarse adaptada a las circunstancias.

A Guaidó se le “murió el muchacho en la barriga” por atarse a los desacreditados partidos políticos colaboracionistas, a pesar de que desde un principio ellos se negaron a juramentarlo como Presidente Encargado. No asumió el liderazgo de la sociedad civil, la única que ha hecho oposición de verdad. Y la cual se ve ahora en la necesidad de engendrar en su seno (con seguridad lo hará) el movimiento insurrecional que llene el vacío que nos deja la ilusión perdida, el muchacho que se le murió a Guaidó en la barriga.

Etiquetas: Gustavo Guaido, Insurreccion, Nicolas Maduro

Tomado de La Insurrección Popular Puede Hacerse Sin Armas!

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