La administración de Estados Unidos decidió subir la apuesta contra el régimen de Nicolás Maduro y apuntó directamente al núcleo que lo mantiene a flote: su entorno familiar y financiero. Este jueves, el Departamento del Tesoro, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), sancionó a varios familiares y asociados clave del llamado clan Maduro-Flores, al que identifica como parte estructural del esquema de narco-corrupción que sostiene a la dictadura venezolana.
La medida golpea de lleno a la red vinculada a Carlos Erik Malpica Flores, sobrino de Cilia Flores, esposa de Maduro, y a la del empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, ambos señalados por facilitar operaciones financieras y negocios opacos con el régimen chavista.
“El Tesoro sancionó hoy a individuos que apuntalan el narcoestado criminal de Nicolás Maduro. No permitiremos que Venezuela siga inundando a nuestra nación con drogas mortales”, afirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien advirtió que la estructura criminal del chavismo representa una amenaza directa para la estabilidad y la seguridad hemisférica.
OFAC recordó que Malpica Flores fue designado el 11 de diciembre de 2025 bajo la Orden Ejecutiva 13692, por su rol como funcionario del Gobierno venezolano y por su vinculación reiterada con hechos de corrupción en PDVSA. Según el Tesoro, Malpica utilizó sus lazos familiares con el poder para operar esquemas financieros transnacionales al servicio del régimen.
La nueva ronda de sanciones amplía el cerco e incluye a su círculo íntimo: su madre, Eloísa Flores de Malpica, hermana de Cilia Flores; su padre, Carlos Evelio Malpica Torrealba; su hermana, Iriamni Malpica Flores; su esposa, Damaris del Carmen Hurtado Pérez; y su hija adulta, Erica Patricia Malpica Hurtado. Todos fueron designados bajo la Orden Ejecutiva 13850, que castiga a quienes participan o se benefician de prácticas corruptas vinculadas al Estado venezolano.
La ofensiva también alcanza a la red del empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, sancionado previamente por sus transacciones con el chavismo y por sus vínculos con la familia Malpica Flores. OFAC añadió ahora a la lista negra a sus familiares Roberto Carretero Napolitano y Vicente Luis Carretero Napolitano, señalados como parte del mismo entramado de negocios y favores cruzados con el régimen.
Las consecuencias son inmediatas y severas. Todos los bienes e intereses de los sancionados que se encuentren en Estados Unidos, o bajo control de personas estadounidenses, quedan congelados. Además, cualquier empresa que sea propiedad en un 50 % o más de estas personas también queda automáticamente bloqueada. Las transacciones con ellos, directas o indirectas, quedan prohibidas salvo autorización expresa de OFAC.
El Tesoro advirtió que las violaciones a las sanciones pueden derivar en sanciones civiles o penales, incluso bajo el principio de responsabilidad objetiva, lo que amplía el riesgo para bancos, intermediarios financieros y terceros que faciliten operaciones con estos actores.
Aunque OFAC subraya que el objetivo último de las sanciones no es castigar sino forzar un cambio de conducta, el mensaje político es inequívoco: Washington ya no se limita a sancionar funcionarios visibles del chavismo, sino que va tras las familias, los testaferros y las redes que convierten al Estado venezolano en una empresa criminal.
En otras palabras, el cerco se estrecha donde más duele: en el patrimonio, los apellidos y los negocios que durante años creyeron intocables.
Tomado de EE. UU. va por la familia: Tesoro sanciona al clan que sostiene al narcoestado de Maduro