Si de algo sabe Diosdado Cabello es de manipulación y la narrativa es una de sus herramientas, pues su discurso está dirigido a evitar que en la ciudadanía florezca el pensamiento crítico. Así lo revela un estudio psicológico en que se expone cómo utiliza mecanismos de control mental para manipular a la audiencia venezolana.
El dirigente chavista se vale de la humanización estratégica y la repetición constante para transformar eventos políticos en una narrativa emocional de amor y familia. Esto le permite activar miedos profundos, como el temor a la separación de los seres queridos o a una invasión externa perpetua, con lo que busca anular la crítica en la población.
El análisis destaca una dualidad narrativa que oscila entre la agresividad hacia un enemigo común y una ternura protectora hacia el grupo interno. Se trata de tácticas que buscan consolidar una identidad colectiva bajo vigilancia, donde la lealtad al régimen se presenta como la única garantía de paz y seguridad.
Lea también: Empresario arrestado en EE. UU. por colaborar con el Tren de Aragua en el lavado de dinero, también fue acusado en España junto al BNC y la aplicación Shasta
Los mecanismos de control del discurso de Diosdado Cabello
Hacemos eco del análisis que la psicóloga española especialista en miedos ocultos, Menchu Moreno, realizó del discurso de Diosdado Cabello y en el que identificó las estrategias de control mental empleadas por el dirigente chavista.
La especialista advierte que Cabello no busca informar, sino construir una realidad emocional diseñada para secuestrar la capacidad de pensamiento crítico de la audiencia. Para ello se vale de una seri de mecanismos, a saber:
Humanización estratégica: uso de narrativas románticas para generar empatía y proteger la figura de los líderes.
Activación de miedos viscerales: especialmente el miedo a la separación familiar, la invasión perpetua y la exclusión del grupo.
Deshumanización del adversario: empleo de etiquetas morales absolutas para eliminar matices políticos.
Dualidad salvador-protector: oscilación entre la hostilidad hacia el enemigo y la ternura hacia el «pueblo inocente», incluyendo el uso de niños como herramientas de adoctrinamiento.
Simbolismo de poder: transiciones físicas en la puesta en escena para comunicar vigilancia y control absoluto.
Humanización estratégica y transferencia afectiva
Menchu Moreno refirió en su análisis que Diosdado Cabello utiliza una narrativa que intercala el drama político con el romance, para lo cual centra su relato en la relación entre Nicolás Maduro y Cilia Flores. A través de este mecanismo busca una identificación emocional profunda.
El relato de «amor verdadero»: al describir a los líderes como una pareja que decide permanecer unida incluso ante eventos traumáticos, se busca activar una ternura que nuble el juicio sobre sus acciones políticas.
Transferencia afectiva: las emociones de una historia personal se transfieren a situaciones políticas. El objetivo es que el ciudadano sienta que el ataque al líder es un ataque a la familia misma.
Miedo identitario familiar: activa el temor a que un poder externo destruya el núcleo sagrado que es el hogar. El mensaje implícito es advertir que el pueblo venezolano puede ser igualmente víctima de la misma agresión sufrida por Maduro y Flores.
Retórica y persuasión lingüística
La especialista explica que Diosdado Cabello estructura su discurso mediante patrones repetitivos y calificativos absolutos que buscan sembrar ideas específicas en la mente del receptor.
Indica que Cabello emplea la triple repetición como un «martillo» para enfatizar conceptos clave y anular la duda. Por ejemplo, repite por incontables veces frases que despiertan en el oyente un sentimiento antinorteamericano. Asimismo, repite aquellas palabras o frases que quiere fijar en la audiencia: «real, verdadero, verdadero», «mala, mala, mala».
Igualmente explica que, en lugar de presentar argumentos políticos, el discurso Cabello recurre a la deshumanización lingüística haciendo ver que el adversario está equivocado, es “malo” o “balurdo mentiroso», es decir busca su reducción moral.
Cabello crea dos bandos morales — pensamiento dicotómico— sin matices en el que o se es revolucionario, equivalente a ser parte del bando del amor o se es parte de los «malos», lo que genera una presión de conformidad dirigida a hacer sentir al oyente que, si no odia al enemigo, es un traidor o un ingenuo.
Arquitectura del miedo e indefensión en el discurso de Cabello
El su análisis del discurso de Diosdado Cabello, Menchu Moreno identifica una lista exhaustiva de miedos que el dirigente chavista activa deliberadamente para mantener el control social:
Tipo de miedoMecanismo psicológicoObjetivoA la invasión perpetuaAcumulación por repetición de fechas de ataques históricos.Crear un estado de alerta e hipervigilancia permanente.A la vulnerabilidad cognitivaAfirmaciones de «les están mintiendo» y «paranoia informativa».Invalida cualquier fuente de información externa al régimen.A la exclusión grupalNormalización de la hostilidad colectiva.Forzar al individuo a sentir odio hacia el enemigo para poder pertenecer al grupo.A la derrotaAfirmaciones absolutas de victoria («lo vamos a lograr»).Anular la duda; quien duda es visto como débil o traidor.
Simbolismo de poder
Paso seguida la psicóloga hace referencia a la disposición física de Diosdado Cabello parta referir que, durante el discurso, este comunica mensajes subliminales de autoridad y estabilidad.
De pie junto al retrato de Bolívar: busca una alineación histórica. Su estatura física intenta igualar la del cuadro, presentándose como el heredero y defensor del legado amenazado. Proyecta una imagen de líder activo y vigilante para la movilización inmediata.
Sentado en el escritorio con el mazo: representa la transición hacia la calma y el orden tras el caos. El escritorio funciona como un «trono» desde donde se comunica que la estructura de mando permanece intacta.
El mazo: actúa como un elemento de anclaje que simboliza la justicia y el castigo contra los traidores.
Señales de ansiedad: a pesar de la contundencia verbal, Menchu Moreno advierte que en Cabello hay indicadores físicos que expresan incertidumbre, como el temblor en las manos al sujetar papeles.
El «amor» como herramienta de adoctrinamiento
Al cierre de su análisis, Menchu Moreno destaca que el discurso de Diosdado Cabello cierra el círculo emocional al vincular la figura de los niños con la ideología política.
Uso de la infancia: Cabello menciona que los maestros deben explicar «amorosamente» a los niños los traumas causados por el enemigo. Esto se identifica como un mecanismo de adoctrinamiento bajo el paraguas de la protección.
Dualidad intragrupo/extragrupo: establece que con «los nuestros» —el pueblo, los niños, los líderes— hay amor, mientras que con «los otros» hay guerra.
Desresponsabilización emocional: utiliza la premisa de que el odio hacia el extranjero es «provocado» por las acciones del enemigo. El mensaje es: «No elegimos odiar, nos obligan a hacerlo».
Menchu Moreno finaliza con la alerta de que el discurso de Diosdado Cabello opera como una jaula emocional al oscilar constantemente entre la hostilidad —la guerra— y la ternura —amor/protección—, en procura de que la audiencia reaccione de forma automática ante los estímulos de miedo y pertenencia, anulando la posibilidad de un pensamiento crítico e independiente. Para ello, la construcción de héroes inquebrantables y enemigos absolutos le sirve para proveer una falsa sensación de control en contextos de alta incertidumbre.
Vea en Sin Filtros “¿El chavismo sobrevive por control interno o por el caos global?”: