In Infodio

Una turba enardecida de matones, muy probablemente miembros de Comités Revolucionarios (Comites de Defensa de la Revolucion o CDR), atacó ayer al escritor Reinaldo Escobar en La Habana, Cuba. Reinaldo, quien es esposo de Yoani Sánchez, había retado públicamente, a duelo verbal, a quienes propinaron una golpiza a Yoani recientemente. Pero no fue el aparato de seguridad oficial el que se encargó de un Reinaldo desarmado e inofensivo. No. Esta vez enviaron una turba enfurecida, para realizar un acto de repudio contra Reinaldo. El ataque se produce apenas dos días después de que Human Rights Watch publicara un extenso informe sobre la brutalidad y la violación sistemática de los derechos humanos que tiene lugar en Cuba, con Fidel a la cabeza o sin él. Sin duda, para repudiar algo, oa alguien, se debe tener la capacidad de pensar de forma crítica e independiente. Ese no es el caso de los miembros de los CDR. Solo están siguiendo órdenes, y eso es todo. Porque la incomparecencia al ser convocado a un «acto de repudio» se toma, literalmente, como demostración de un comportamiento ‘contrarrevolucionario’, cuyas consecuencias nos puede relatar Reinaldo.

Entonces, antes de perdonar a sus agresores, deberían ser necesarias unas pocas palabras de agradecimiento a la dictadura de los Castro, tanto de parte de Yoani como de Reinaldo. En primer lugar, por haber probado, sin lugar a dudas, que el ataque a Yoani sí ocurrió, según se relata, y no fue un vuelo de su imaginación como argumentan muchos apologistas de Castro en todo el mundo. En segundo lugar, por demostrar de manera patente que la dictadura cubana está absolutamente desprovista de argumentos. Para un hombre que desafía a los atacantes oficiales de su esposa a un duelo verbal, solo para enfrentar más violencia sancionada por el Estado, es testimonio de que todo lo que los críticos han dicho sobre ese régimen es, de hecho, cierto.

Yoani me dijo una vez que el régimen de Castro simplemente no sabía cómo tratar con ella. Al prohibirle viajar repetidamente a Yoani y aumentar la violencia contra ella, los matones totalitarios que gobiernan Cuba han demostrado, una y otra vez, una patética falta de imaginación y creatividad al tratar con un ciudadano que es lo suficientemente inteligente y valiente como para exponer su bajeza y barbarie. Ahora Reinaldo se ha unido con fuerza a la refriega, solo para provocar reacciones que brindan aún más evidencia de que el debate civilizado, los derechos humanos, civiles y políticos simplemente no existen en Cuba.

Con sus acciones, Reinaldo y Yoani han demostrado, en cuestión de días, la amoralidad de Fidel Castro, su régimen y su legión de aduladores por el mundo. Eso incluiría a los representantes de la ONU de 187 naciones, que votaron recientemente en contra del embargo, sin atreverse a decir ni pío sobre la atroz situación de los derechos humanos en Cuba. Su silencio es ensordecedor.

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