La corrupción chavista se manifiesta en todos los órdenes, uno de ellos a través de la figura de Jovanny José Martínez Navarro, vicepresidente Ejecutivo de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), cuyo único mérito sería el servir de figura de control de Delcy Rodríguez en la estatal petrolera.
Fuentes de Venezuela Política refieren que Martínez Navarro carece de la preparación y méritos para ocupar la alta posición que actualmente ocupa en PDVSA, a la que ingresó de la mano de Wills Rangel, presidente de la Central Bolivariana Socialista y diputado de la Asamblea Nacional chavista, señalado de la comisión de irregularidades por el caso del Fondo de pensiones de PDVSA.
Jovanny José Martínez Navarro, descrito por nuestras fuentes como un eterno analista de presupuestos experto en láminas de PowerPoint, militante de Acción Democrática reclutado por Rangel, quien lo condujo desde Barinas a la sede central de PDVSA en la Campiña, al servicio de Delcy Rodríguez, para entonces ministra de Hidrocarburos. Un servilismo que le habría conducido a la vicepresidencia de la petrolera venezolana.
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Otras funciones
De acuerdo a las fuentes de Venezuela Política, sobre los hombros de Jovanny José Martínez Navarro recae —o recayó— el manejo de los envíos crudo y el trasiego de crudo en alta mar que Delcy Rodríguez supuestamente mueve tras bastidores.
Convertido en la mano derecha de Rodríguez en PDVSA, Martínez Navarro habría exigido máxima seguridad, por lo que se le asignó un apartamento en Fuerte Tiuna ante el temor que lo invadía de residir en el Holet Melía. De conducirse en autobús en su natal Barinas, pasó a trasladarse en vehículos blindados y avión privado.
Fue hombre de confianza de Ángel Núñez, ingeniero de diseño de proyectos de PDVSA, así como de Eulogio Del Pinno, a quienes traicionó en aras de sus intereses.
Cargo creado a la medida y nombramiento
La Gaceta Oficial número 6875 publicada el 6 de enero de 2025 da cuenta del Decreto N. ° 5073 mediante el cual se crean los despachos del viceministro o de la viceministra y se designó a Jovanny José Martínez Navarro, como Vicepresidente Ejecutivo de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), en condición de Encargado (1).
Navarro sustituyó a Marco Antonio Magallanes Grillet a quien igualmente encargaron de la presidencia de la Corporación Venezolana de Petróleo. Martínez Navarro se mantiene como vicepresidente de Planificación e Ingeniería de la petrolera estatal.
Anteriormente, desde 2010 se desempeñó como Gerente de Planificación, Presupuesto y Gestión de la petrolera, por lo que es uno de los protagonistas de la etapa en que la empresa estatal fue a la debacle y a la ruina, tanto en la administración de Hugo Chávez como de su sucesor, Nicolás Maduro.
Coparticipe de la debacle de PDVSA
Coparticipe de las decisiones —la cartera de planificación así lo supone—, tanto por acción como por omisión, Jovanny José Martínez Navarro con su voto o silencio avaló, por ejemplo, que en 2010 PDVSA colocara los ingresos por venta de asfalto a Argentina en un fideicomiso en un banco de Nueva York, los cuales desparecieron por un tiempo. La prensa argentina denunció que los fondos supuestamente fueron vendidos en el mercado negro a una tasa que duplicaba la oficial, para luego recomprarlo, esta vez, a la tasa oficial. Tal operación irregular permitió ganancias en un breve plazo de USD 13 millones.
En ese mismo año En 2010 Venezuela se estremeció por el escándalo de “Pudreval”, 150 toneladas de comida podrida importada por PDVAL con sobrecostos en contenedores cerca de Puerto Cabello.
También en 2010, PDVSA suscribió un contrato de alquiler de la gabarra Aban Pearl —una chatarra— con una empresa fantasma que recibía USD 365 000 diarios. Finalmente, la gabarra se hundió. Un año después, en 2011, PDVSA firmó un contrato de arrendamiento de dos gabarras de perforación costa afuera —igualmente chatarra— por una exorbitante cifra con la empresa de maletín PetroSaudí.
En 2012, Hugo Chávez anunció la construcción de 15 refinerías extra fronteras y dos en Venezuela y luego de realizar una serie de estudios y comprometer fondos, ninguna se materializó. Muchas irregularidades ocurrieron en CITGO sin que PDVSA pusiera orden, aun con conocimiento de decenas de informes de advertencia. En agosto de ese mismo año, por falta de mantenimiento y mala gestión, explotó la refinería de Amuay, un suceso que dejó grandes pérdidas humanas y materiales.
Para 2013 los pasivos laborales de PDVSA asomaban demandas que sumaban alrededor de USD 15 000 millones, las refinerías operaban en un 60 por ciento, la producción petrolera había caído en casi 700 000 barriles diarios y la petrolera subsidiaba a Bolivia, Uruguay, Argentina.
Para 2014 la deuda con China alcanzaba los USD 40 000 millones, el Banco Central de Venezuela le inyectaba dinero a PDVSA, no al revés, los bolichicos comenzaban a hacer negocios con la tragedia eléctrica venezolana.
En 2015, asumía tareas que no le correspondían, la deuda cubana con Venezuela era de USD 30 000 millones y el país producía 800 000 barriles diarios menos que en 1999, mientras su deuda se ubicaba en USD 80 000 millones.
De 2016 a 2024, PDVSA en manos de militares que implementaron una serie de desacertadas decisiones, entre ellas la creación de una empresa fantasma de nombre CAMIMPEG que cobra comisiones y actúa como intermediaria.
A todo esto, se suman las gestiones infames de Tareck El Aissami y Asdrúbal Chávez que significaron un gran desfalco para la empresa estatal (2).
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Tomado de Corrupción chavista: Jovanny José Martínez Navarro, la figura de control de Delcy Rodríguez en PDVSA