Captura de Maduro por EE. UU. fue una operación selectiva contra el crimen organizado internacional: Eduardo E. Hurtado

de guerra entre naciones, sino una operación selectiva contra el crimen organizado internacional que constituye el régimen venezolano.

Así lo considera el experto en seguridad estratégica, Eduardo E. Hurtado, quien en un análisis crítico de los hechos que recoge en un informe titulado “Radiografía emocional de un país secuestrado. Del show militar al ridículo”, dejó sentado que la acción estadounidense puso de manifiesto la incompetencia y el deterioro deliberado de las Fuerzas Armadas venezolanas, las cuales pasaron de ser una institución de orgullo a un aparato represivo y humillado internacionalmente.

Sin ambages, Hurtado aseguró que la intervención militar estadounidense en Venezuela constituyó una humillación histórica para el régimen de Nicolás Maduro. Igualmente examinó el colapso institucional de las fuerzas armadas venezolanas, las cuales a su juicio están degradadas por la corrupción y la influencia de ideologías criminales.

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Radiografía emocional y política de Venezuela posintervención

El análisis crítico de Eduardo E. Hurtado expone que la reciente acción militar de Estados Unidos en Venezuela provocó una compleja reacción emocional en la población, la cual abarca molestia, tristeza, miedo y alegría simultáneamente.

Hurtado también criticó duramente a la falsa oposición venezolana a la que acusó de complicidad con el régimen, así como de oportunismo al intentar adjudicarse el mérito de una acción que previamente rechazaron. Para el experto en temas de seguridad, Venezuela se encuentra ante una oportunidad histórica y frágil de liberación que exige una profunda transformación cívica y el abandono de la «viveza criolla» para evitar recaer en los mismos errores.

Disecciona el sentir venezolano tras los recientes acontecimientos a través de cuatro emociones clave y argumenta que la mayoría de los ciudadanos experimenta una combinación de todas ellas.

Molestia: la indignación surge del hecho de que la operación fue limitada, afectando solo a “dos de los delincuentes» de la «gran mafia castro-chavista-madurista». Refiero que los hechos se perciben como un «coscorrón táctico» y un «abreboca» del verdadero poderío militar estadounidense, dejando un anhelo generalizado de una «limpieza mucho más profunda» que lleve a todos los responsables ante la justicia.

Tristeza: este sentimiento tiene múltiples raíces. La primera, la dolorosa aceptación de que se necesitó una intervención extranjera para iniciar la salida de la crisis; la segunda, la degradación de las Fuerzas Armadas, contaminadas por la ambición y el poder, cuyo uniforme pasó de ser un símbolo de orgullo a uno de «represión y traición»; la tercera, el reconocimiento de que una parte significativa de la oposición es «tan culpable como el régimen» por sostener la dictadura. Se les acusa de estafar la ayuda de EE.UU. y de rechazar durante años la opción militar que ahora intentan capitalizar; la cuarta, la decadencia de la institución militar, con cuarteles marcados por el «abandono, monte, deterioro y hambre».

Miedo: se remite al argot popular para ilustrar el evento demostró y advierte que «no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar». El régimen y sus fuerzas, acostumbrados a reprimir a «civiles desarmados», quedaron expuestos al enfrentarse a un adversario real. La operación reveló la vulnerabilidad del aparato de seguridad, desmoronando el mito de su invencibilidad.

Alegría: la principal fuente de alegría es la percepción de que finalmente se ha dado «un paso histórico hacia la liberación de un país secuestrado». Se considera que esta era la única salida posible, dado que la dictadura se había blindado por todos los flancos, incluyendo el uso de una «oposición falsa y cómplice».

Crítica a las instituciones venezolanas

En su análisis de la captura de Nicolás Maduro por EE. UU., Eduardo E. Hurtado evaluó implacablemente el estado de las instituciones clave del país, señalando su colapso funcional y moral.

Estima que las Fuerza Armada Nacional Bolivariana pasó de la gloria al ridículo internacional y describe a la institución castrense como una entidad deliberadamente destruida y convertida en un grupo de «matones al servicio de intereses mafiosos».

En opinión de Eduardo E. Hurtado las principales debilidades y fracasos de la FANB incluyen:

AspectoDescripciónPérdida de capacidadLa defensa del país fue delegada a «milicias, guerrilleros, colectivos y civiles armados», lo que evidencia la destrucción intencional de la fuerza profesional.Equipamiento obsoletoSe adquirieron equipos anticuados de «supuestos aliados», y se simularon capacidades inexistentes, como pasar «aeronaves caza obsoletas junto a buques de guerra modernos», lo que culminó en un «ridículo a nivel internacional».Entrenamiento inútilEl régimen vendió una «fantasía de poder militar». El entrenamiento de civiles con «rifles de madera un fin de semana» no es más que un «show barato» para engañar a la población y humillar a los venezolanos.Fracaso operativoLos «sistemas solapados de defensa aérea improvisados» demostraron ser completamente inútiles durante la operación.

La oposición: complicidad y oportunismo

El análisis de Eduardo E. Hurtado acusa a la oposición de ser una fachada, refiere a ella como «el mismo régimen, versión 5.0».

Los puntos centrales de la crítica son:

Complicidad activa: sostuvo la dictadura durante años mientras se entretenía en «politiquería» y negociaba «la miseria del pueblo».

Rechazo a la vía militar: María Corina Machado, Edmundo González Urrutia, Leopoldo López y Juan Guaidó, entre otros, rechazaron y se burlaron públicamente durante años la posibilidad de una intervención militar.

Capitalización del éxito ajeno: la oposición ahora intenta atribuirse el mérito del evento, cuando en realidad «lo que ocurrió no es gracias a ellos; es gracias a Estados Unidos, y punto». El autor sugiere que Donald Trump «simplemente les pasó factura» por haber estafado la ayuda estadounidense previamente.

La Guardia de Honor: el colapso de un mito

El autor tajantemente asevera que la humillación sufrida por el cuerpo de protección presidencial, constituye «una de las derrotas más humillantes y aplastantes jamás vistas».

Fallo devastador: la seguridad del dictador fue delegada y resultó en un fracaso catastrófico. «Se metieron en el nido de avispas y le sacaron a la reina».

Contraste histórico: la ineptitud actual se contrasta con la valentía histórica de figuras como Mario Iván Carratú Molina, cuyo accionar fue un «ejemplo global en la seguridad de dignatarios».

Ignorancia operativa: es ridícula la idea de que lanzar «bombas lacrimógenas en protestas era entrenamiento suficiente para enfrentar a una unidad Delta» y lo califica de «ignorancia operativa brutal», especialmente frente a operadores que entrenaron seis meses para esa misión específica.

El rol de Estados Unidos

El análisis de la captura de Nicolás Maduro por EE. UU. evalúa el papel de la nación norteamericana y delinea los desafíos que enfrenta la sociedad venezolana para capitalizar esta oportunidad.

Eduardo E. Hurtado describió la acción como un acción estratégica y unilateral de EE.UU. bajo la administración Trump.

Mensaje a la oposición: Estados Unidos dejó claro que «no va a poner dinero en manos de una oposición que ya los estafó antes».

Condiciones para la reconstrucción: el mensaje Washington es, «primero orden, después inversión; primero instituciones, después reconstrucción».

Naturaleza de la acción: reafirma que fue una acción contra un «proyecto narcoterrorista y criminal» disfrazado de «socialismo del siglo XXI», dando paso a lo que Hurtado denomina irónicamente «la democracia del siglo XXII».

Llamado a la responsabilidad ciudadana

Finalmente, Eduardo E. Hurtado advierte tajantemente y formula un llamado a la acción para el pueblo venezolano.

Necesidad de cambio cultural: es imperativo «cambiar el chip, dejar la viveza criolla» y asumir la responsabilidad ciudadana.

Peligro de recaída: existe el riesgo de volver a caer en «comunistas reciclados, falsos opositores y vendedores de sueños», lo que anularía la oportunidad actual.

Oportunidad única: subraya que esta es una lección histórica. Si no se aprende, «difícilmente habrá otro Donald Trump que venga a rescatarnos», y la nación podría no merecer el país que tuvo la oportunidad de recuperar.

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