Anatomía del poder en Venezuela es un fenómeno complejo, pues no está en manos de una sola persona, sino que opera como una constelación de ejes —civil, militar y coercitivo— interdependientes que se compensan y vigilan mutuamente.
Así lo revela un informe de inteligencia de agencia en nuestras manos, el cual analiza la compleja estructura del poder en Venezuela, la cual no como se constituye como un mando único, sino que es un mapa compuesto por un trípode central en el que funcionan los referidos ejes. Este trípode está reforzado por un cinturón de poder irregular —grupos armados y economías ilícitas— y está condicionado por un perímetro internacional en disputa.
El informe destaca el papel administrativo de los hermanos Rodríguez —Jorge y Delcy—, el control social violento ejercido por Diosdado Cabello y el arbitraje decisivo de Vladimir Padrino López sobre las fuerzas armadas.
En el perímetro internacional lideran las presiones de Estados Unidos y el respaldo de potencias como Rusia y China el cual condiciona la estabilidad del régimen. Se suma la influencia de grupos irregulares y la posición de María Corina Machado, quien posee legitimidad popular, pero carece de fuerza material.
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Choque de fuerzas
El informe de inteligencia en poder de Venezuela Política deja sentado que el poder en Venezuela no es monolítico, como ya lo hemos apuntado, no lo ejerce una sola persona, sino que el mismo exhibe una estructura trípode:
eje civil-administrativo,
eje coercitivo y
eje militar.
Como refuerzo, actúan un conjunto de fuerzas irregulares —grupos armados y economías ilícitas— siendo que este conjunto está condicionado por un perímetro internacional en disputa —EE. UU., China, Rusia e Irán— los cuales pujan por la protección de sus intereses estratégicos, económicos y de seguridad.
Cuba, por su parte, juega un doble papel de supervivencia y proveedor de métodos de control e inteligencia. La supervivencia de cualquier actor en un nuevo orden dependerá de su capacidad para garantizar estabilidad, ofrecer resultados verificables a Estados Unidos y contener la violencia interna.
Anatomía del poder en Venezuela: los ejes
Los ejes de la anatomía del poder en Venezuela conforman una constelación de ejes en la que opera el chavismo.
• Eje civil-administrativo: gestiona el funcionamiento mínimo del Estado.
• Eje coercitivo: controla la seguridad interna y la movilización en la calle.
• Eje militar: garantiza la disciplina castrense y el umbral de estabilidad del régimen.
• Cinturón irregular: compuesto por grupos armados y economías ilícitas que tercerizan la violencia y el control territorial.
• Perímetro internacional: actores externos que condicionan y disputan el espacio de maniobra del régimen.
Pilares internos del régimen
El chavismo, como ya lo hemos reseñado, está sustentado en ejes.
Eje civil-administrativo
El eje civil-administrativo en manos de los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, quienes constituyen el núcleo civil más disciplinado del chavismo, encargados de administrar, blindar y negociar en nombre del régimen.
Su poder interno se basa en dos pilares, a saber, la probada lealtad operativa y la biografía familiar convertida en relato de martirio, dado que su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fue un dirigente de izquierda —secuestrador del empresario William Niehous en 1976— muerto bajo custodia del Estado en 1976. Dicha historia familiar explica en totalidad la hoja de vida de los hijos, pero sugiere una gramática aprendida donde institución, coerción y narrativa se entrelazan.
Delcy Rodríguez: encarna la continuidad administrativa. Gestiona áreas clave como la caja, el petróleo, las importaciones, las divisas y la interlocución con actores económicos.
Jorge Rodríguez: opera desde el andamiaje institucional para convertir decisiones de fuerza en legalidad, administrar lealtades y repartir incentivos y castigos.
A diferencia de otras figuras clave, los hermanos Rodríguez no figuran en el esquema de recompensas de Estados Unidos, aunque sí están sujetos a sanciones. Esto les otorga un potencial margen de maniobra para la negociación, evidenciado por la hipótesis de una eventual visita de Delcy Rodríguez a Washington. Su supervivencia depende de su capacidad para mantener un funcionamiento mínimo del país.
Eje coercitivo
Entretanto, el eje coercitivo está a cargo de Diosdado Cabello, quien representa el músculo del régimen. Su poder se mide por su capacidad de coerción directa y su control sobre las redes que dominan la calle.
La influencia de Cabello radica en el control de aparatos de seguridad, ascendencia sobre la inteligencia interna y un vínculo directo con redes parapoliciales y colectivos. Estas estructuras funcionan como un elemento de disuasión, castigo y control territorial y de protestas.
Diosdado Cabello es funcional al régimen porque ofrece una «amenaza creíble», convirtiendo la intimidación en una moneda política esencial en un sistema con legitimidad electoral erosionada.
Es el actor más difícil de normalizar en el escenario internacional debido a las acusaciones, expedientes y sanciones en su contra. El dato clave es la recompensa de USD 25 millones que Estados Unidos mantiene por información que conduzca a su arresto, lo que lo convierte en una pieza de alto costo y un potencial sacrificio en una futura negociación.
Eje militar
Por su parte, el eje militar reposa sobre Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, quien es el árbitro decisivo del poder en Venezuela, puesto que controla el aparato armado, que a su vez controla el umbral de la estabilidad.
El control de Padrino López sobre las fuerzas armadas es absoluto, en razón de que el chavismo sin disciplina militar se fragmenta, la oposición no accede sin que se produzca antes una fractura militar y un acuerdo no es más que papel sino cuenta con el visto bueno castrense.
Su larga permanencia en el cargo indica su función clave de contener conspiraciones, administrar ascensos y privilegios, y medir lealtades dentro de la institución militar.
Al igual que Cabello, Vladimir Padrino López es rehén de la lógica de un sistema sitiado. La recompensa de Estados Unidos de hasta USD 15 millonespor información para su arresto, funciona como una advertencia constante y lo posiciona, al igual que a Cabello, como una posible pieza de intercambio en una negociación para la supervivencia del resto del mando.
Actores no estatales y de oposición
La anatomía del poder en Venezuela estaría incompleta sin incluir a los actores irregulares que operan en los márgenes del Estado. Son ellos los colectivos armados, las megabandas, las redes de contrabando, la minería ilegal, las rutas de narcotráfico y la presencia de guerrillas colombianas.
Estos grupos tercerizan la fuerza, controlan territorios y rentas, al tiempo que imponen un orden informal donde el Estado no llega. Operan como brazo de intimidación política y como proveedores de servicios de control territorial, lo que demuestra que el poder no solo desciende por decretos, sino que también «asciende por pactos con actores armados».
María Corina Machado: legitimidad sin poder fáctico
María Corina Machado representa la legitimidad democrática y el anhelo de cambio de una gran parte de la población, pero enfrenta un problema estructural fundamental.
Y es que, aunque su principal activo es la legitimidad social y política, no controla armas, inteligencia, la economía, ni la infraestructura clave. El informe advierte que, en transiciones duras, la legitimidad es necesaria, pero no suficiente.
Su papel probable es doble, por un lado, ordenar una coalición civil y sostener la presión social e internacional; por el otro, servir como puente de validación para un proceso de transición. El riesgo principal es quedar reducida a sello moral de decisiones tomadas por quienes sí controlan coerción y cuartel.
El perímetro internacional: condicionantes y disputas
Estados Unidos representa el poder de las compuertas, pues si bien Washington no gobierna el día a día de Venezuela, sí ejerce un poder decisivo desde el perímetro, controlando las «compuertas» del sistema.
Su influencia se manifiesta a través de sanciones y licencias, control sobre el financiamiento, seguros, transporte, reconocimiento diplomático, acceso a mercados y la definición del umbral de coerción.
En una situación de crisis, este poder de perímetro puede ser casi tan valioso como el control del centro. Las recompensas por figuras clave son un ejemplo tangible de esta presión.
Rusia, China e Irán: la disputa por el subsuelo
Rusia, China e Irán son tres actores que no buscan gobernar Venezuela, sino garantizar que cualquier nuevo equilibrio político no destruya sus intereses estratégicos y económicos.
Rusia: busca preservar su influencia estratégica, la cooperación militar y de inteligencia.
China: prioriza la seguridad de sus activos, el cobro de deudas, el acceso al petróleo y la continuidad de sus contratos en infraestructura y tecnología.
Irán: aporta su experiencia en economías de sanciones, redes de evasión y cooperación en seguridad, estableciendo una lógica de comercio en penumbraentre países sancionados.
Cuba: supervivencia y método
La Habana juega un rol doble, enfocado tanto en su propia subsistencia, como en su función estratégica dentro del ecosistema chavista.
Cuba busca garantizar su acceso a energía y divisas para su propia supervivencia. Provee un método de control basado en inteligencia, contrainteligencia y disciplina institucional.
Las relaciones históricas de Cuba con Moscú y sus vínculos con Pekín y Teherán le permiten actuar como facilitador y proxy de intereses mayores. Su influencia, especialmente en seguridad, podría convertirse en una moneda de negociación en un futuro escenario.
Escenarios de supervivencia
Para que un nuevo orden político sobreviva, debe cumplir tres condiciones: garantizar la estabilidad, entregar resultados verificables a Estados Unidos y contener la violencia interna.
Bajo esta lógica, las perspectivas de los actores clave son las siguientes:
Los hermanos Rodríguez: pueden sobrevivir si logran mantener el funcionamiento del Estado y facilitar una transacción ordenada.
Vladimir Padrino López: puede sobrevivir porque controla el umbral de la estabilidad militar, un factor indispensable.
Diosdado Cabello: solo puede sobrevivir si logra reconfigurarse como un garante del orden y no como un símbolo de la guerra interna.
María Corina Machado: puede influir significativamente si logra convertir su legitimidad en una arquitectura política real y funcional.
La síntesis del informe es incómoda, pues el poder en Caracas no se anuncia; se administra, se impone, se negocia y se protege a través de un complejo equilibrio entre facciones internas y presiones externas.
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