El ataque al Cartel de los Soles continúa: tecnología avanzada y bloqueos navales de EE. UU. neutralizaron a la Fuerza Armada Nacional venezolana

El ataque al Cartel de los Soles no cesa por parte del gobierno de los Estados Unidos, cuya tecnología avanzada y bloqueos navales lograron neutralizar a la Fuerza Armada Nacional de Venezuela, lo que forzó al régimen de Nicolás Maduro a crear una guardia pretoriana para su protección interna.

Quien así lo afirmó fue el experto en temas de seguridad, José Humberto García, quien conversó con Venezuela Política y Sin Filtros para analizar la crisis venezolana a través de una analogía médica en la que describió al régimen de Maduro como un tumor cancerígeno que requiere una intervención quirúrgica precisa en lugar de un ataque violento.

Explicó que Estados Unidos optó por una estrategia de aislamiento económico y militar gradual para debilitar las finanzas del Cartel de los Soles y su control territorial sin destruir la nación.

García subrayó que el desmantelamiento de esta corporación criminal transnacional es complejo porque el sistema se adapta constantemente a las presiones externas. Formuló un llamado a la paciencia y el optimismo, argumentando que la destrucción de las redes de poder debe ser táctica para evitar un caos social mayor.

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Terapia quirúrgica de EE. UU. contra el Cartel de los Soles

José Humberto García analizó Para Venezuela Política y Sin Filtros la estrategia actual de Estados Unidos hacia el régimen de Nicolás Maduro y el Cartel de los Soles en Venezuela, a la que describió como una operación «quirúrgica» y metódica, en contraposición a una intervención militar directa y rápida. “Venezuela es un paciente con un tumor cerebral maligno. El ‘tumor’ es el régimen de Maduro”.

Alertó que no se trata de un cartel convencional, sino como una «gran corporación del crimen transnacional» que cooptó por completo las instituciones del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas.

Refirió que el objetivo es extirpar el cáncer sin matar al paciente. Esta aproximación se fundamenta en un proceso gradual de aislamiento y estrangulamiento que busca desmantelar la corporación criminal transnacional que controla el Estado venezolano.

La terapia quirúrgica versus el «machetazo»: una intervención militar directa y masiva —»un machetazo»— para extraer el tumor resultaría en la muerte del paciente, a saber, la nación venezolana. Se generaría un caos incontrolable, similar al desatado en México tras la captura de Félix Gallardo, donde los carteles subordinados iniciaron una guerra entre sí.

El proceso terapéutico: la estrategia correcta es un tratamiento lento y metódico, comparable a la radioterapia y la quimioterapia. Consiste en aislar, reducir y debilitar los «tentáculos» del tumor antes de proceder a una extirpación final. El objetivo es preservar la vida del paciente, manteniendo al país relativamente estable para permitir la «reinyección» de las fuerzas democráticas de la oposición.

La operación estadounidense es multifacética y busca atacar las variables que sostienen al régimen, es decir, su capacidad de represión, sus ingresos económicos y su control institucional.

Aislamiento militar y control territorial

Estados Unidos estableció un control efectivo del espacio aéreo y marítimo de Venezuela, el cual permitió neutralizar la capacidad del régimen para operar en el Caribe, al cortar su principal fuente de ingresos del narcotráfico.

La presencia de destructores con capacidad de lanzamiento de misiles Tomahawk (alcance de 1600 km) y portaaviones como el USS Gerald R. Ford resultó en la pérdida total del control del régimen sobre sus aguas territoriales y su zona económica exclusiva en el Caribe. El Cartel de los Soles perdió el control de La Orchila y Los Roques y no puede mover embarcaciones sin que sean destruidas.

Este control marítimo eliminó la que se estima era entre el 50 % y el 60 % de la fuente de ingresos del régimen: el tráfico de cocaína.

García explicó que aviones F-18 Growler penetraron el espacio aéreo venezolano para realizar ataques de guerra electromagnética. Estos ataques bloquearon las comunicaciones de radio (frecuencias UHF/VHF) de las fuerzas de seguridad del régimen, demostrando su vulnerabilidad. La dependencia de la cúpula militar en aplicaciones civiles como flightradar24.com para monitorear su propio espacio aéreo evidencia la obsolescencia de sus sistemas de defensa.

Estrangulamiento económico

Ejecución de una campaña agresiva para interceptar la «flota fantasma» que transporta petróleo venezolano sancionado y así “secar” el flujo de caja del régimen.

Tras cortar el flujo de ingresos del narcotráfico, el enfoque se centra en impedir la venta de petróleo, la otra fuente vital de financiamiento.

Intercepción de la «flota fantasma» a través de una ofensiva para detener y capturar los buques de la «flota oscura» o «flota fantasma» que transportan petróleo venezolano en violación de las sanciones. Estos buques operan apagando sus transpondedores o usando banderas de conveniencia.

Skipper: buque sin estado (ilegalmente afirmaba tener bandera de Guyana) que fue detenido y considerado un «buque pirata». Su cargamento fue confiscado y llevado a Galveston, Texas.

Centurion: buque de propiedad china con registro legal en Panamá. Fue abordado con el consentimiento de Panamá, evitando un incidente diplomático mayor.

Vela 1: buque iraní que se negó a ser abordado, pero forma parte de la ofensiva general para detener todas las exportaciones.

Aislamiento diplomático e Institucional

Ejecución de una campaña para desmantelar la red de apoyo internacional del régimen y destruir su legitimidad.

• Presión internacional: el trabajo del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, entre otras figuras, es clave.

• Cambios de postura: España ya no sale a defender activamente al régimen y la primera ministra de Trinidad y Tobago criticó duramente a CARICOM por «servir a Maduro y su régimen». Esta declaración, viniendo de un país caribeño clave, es un indicador del éxito del proceso de aislamiento.

Respuesta del régimen de Maduro

Estimó José Humberto García que el régimen de Maduro —y por consiguiente el Cartel de los Soles— demostró su naturaleza de «sistema complejo adaptativo», al reorganizarse internamente para sobrevivir. La principal manifestación de esta adaptación es la expansión de la Guardia de Honor Presidencial, convertida en una «guardia pretoriana» con un poder de fuego equivalente a una división, cuyo único propósito es proteger a Maduro y su cúpula, mediante la concentración de recursos militares en Caracas a expensas de la defensa nacional.

Precisó que, geopolíticamente, el régimen se encuentra cada más aislado. El apoyo de Rusia y China es mayormente simbólico y no representa una capacidad de intervención real, mientras que Estados Unidos reafirma su influencia en la región bajo una «Doctrina Monroe 2.0».

A juicio de García, el camino a seguir no es una confrontación bélica, sino la destrucción selectiva y progresiva de las redes de poder del Cartel de los Soles, apuntando a sus aproximadamente 300 figuras clave para evitar un colapso caótico del país y permitir un proceso de reinstitucionalización.

Advirtió que este proceso requiere paciencia, comprensión de la complejidad del conflicto y una resistencia psicológica frente a las campañas de desinformación del régimen.

Naturaleza del Cartel de los Soles

Dejó sentado José Humberto García que el régimen venezolano no es una dictadura tradicional, sino un «sistema complejo adaptativo», caracterizado por su resiliencia y su capacidad de reorganización frente a las presiones externas.

El sistema opera como un cardumen de peces: no hay un único líder en control absoluto, pero el organismo completo se mueve con una dinámica propia y coordinada. Las variables clave que lo mantienen unido son:

Capacidad de represión y violencia.

Ingresos económicos.

Control de instituciones.

Capacidad de adaptación y coordinación (la más importante).

Explicó García que la estrategia estadounidense consiste en atacar las primeras tres variables para forzar al sistema a un punto de quiebre en su capacidad de adaptación.

Indicó que la adaptación interna del régimen de Maduro y el Cartel de los Soles se evidencia en hechos como la Expansión de la Guardia de Honor Presidencial. Al sentirse aislado del exterior, el régimen se reorganizó internamente para consolidar su poder y prepararse para una «guerra de resistencia».

Dicha instancia pasó a ser de compañía a división, pues lo que era una unidad ceremonial se expandió hasta convertirse en una fuerza de combate equivalente a una división, con un estimado de 3500 a 5000 hombres.

Estructura de la nueva «Guardia Pretoriana»:

Liderazgo: bajo el control del Mayor General, Javier Marcano Tábata.

Nueva Brigada: creación de la Brigada «Gran Mariscal de Ayacucho».

Nuevos batallones: se le asignaron 5 batallones de fuerzas especiales y 1 batallón de drones.

El objetivo explícito de esto es proteger al presidente y a la clase política. Para formar esta fuerza, se desmantelaron brigadas del ejército regular en estados como Zulia, Miranda y Barinas para llevar su personal y armamento a Fuerte Tiuna, en Caracas. Esto debilita la defensa de la nación para fortalecer la defensa del régimen.

Se está equipando a esta guardia y a milicias de jóvenes con armamento automático moderno, como fusiles Norinco 56 (equivalente al AK-103) y fusiles iraníes, preparándose para un conflicto de desgaste. Esta fuerza es descrita como un «DGCIM 2.0».

Contexto geopolítico y apoyos externos

Refirió José Humberto García que la situación de Venezuela se enmarca en un reordenamiento global que, en última instancia, juega en contra del régimen.

Apoyo externo limitado: el respaldo de Rusia, China e Irán es superficial. Su capacidad de proyectar poder en Venezuela es mínima y se limita al envío de armas ligeras.

Prioridades de los aliados: Rusia está enfocada en Ucrania y en su confrontación con la OTAN. China está centrada en el Pacífico y en una posible reunificación con Taiwán. Venezuela no es una prioridad estratégica para ellos.

La doctrina Monroe 2.0: el último documento de seguridad nacional de Estados Unidos reafirma el principio de «América para los americanos», señalando que la región es de interés prioritario para EE. UU. y no se tolerarán influencias extracontinentales hostiles. Esto representa un reajuste del error histórico que permitió la consolidación de Cuba como un satélite soviético.

La influencia cubana: Cuba no tiene una presencia militar masiva en Venezuela, sino que actúa como el «sistema linfático» del régimen. Agentes cubanos están infiltrados en todos los niveles, comunicando información, detectando disidencia y ayudando a reorganizar el sistema para asegurar su supervivencia. El círculo de seguridad más cercano a Maduro está compuesto por cubanos.

Escenarios futuros

El análisis de José Humberto García concluye que el desenlace del conflicto no será inmediato ni se dará a través de una acción bélica convencional, sino a través de la culminación del proceso quirúrgico ya en marcha.

Dijo que el objetivo final es desarticular el Cartel de los Soles sin destruir el país, lo cual implica un ataque progresivo y selectivo contra los nodos clave del sistema.

Precisó que el Cartel de los Soles está compuesto por múltiples facciones o «tribus» con distintas funciones: represión (Guardia Presidencial), narcotráfico (al menos tres tribus distintas), económicas (el grupo de Álex Saab y los hermanos Rodríguez), y grupos criminales como el Tren de Aragua.

Eliminar a las cabezas del cartel de forma abrupta (como a Vladimir Padrino López, quien actúa como un «elemento estabilizador») provocaría una guerra interna entre estas tribus. La estrategia correcta es ir eliminando la «gerencia» del cartel —compuesta por aproximadamente 300 individuos clave— de manera progresiva para abrir espacios para la reinstitucionalización del país.

Dijo que Estados Unidos tiene identificadas a estas figuras, como lo demuestran las sanciones de la OFAC contra el círculo de Cilia Flores que incluyendo a individuos como Malpica y Carretero.

Necesidad de paciencia y resistencia psicológica

José Humberto García describió este proceso como dinámico y no determinístico, similar a una partida de póker donde las probabilidades se recalculan con cada movimiento. Estados Unidos controla los tiempos.

García formuló un llamado a no ceder ante la desesperación ni a las campañas de desinformación del régimen, cuyo objetivo es «desanimar y desactivar» a la sociedad.

Manifestó que, aunque el proceso es lento, se avanza en la dirección correcta. El objetivo es lograr una transición ordenada que permita reconstruir Venezuela, un país que es «un paciente en terapia intensiva» pero que, con el tratamiento adecuado, puede recuperarse. La lucha sigue y la claridad sobre los objetivos y los métodos es mayor que nunca.

Vea en Sin Filtros “No es rápido, es quirúrgico: por qué la terapia de EE. UU. contra Maduro toma tiempo… y mata redes”:

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