Mientras Suiza lo reclama por presunto blanqueo de capitales y la justicia británica evalúa su extradición, el multimillonario venezolano Alejandro Betancourt López libra una de las batallas legales más particulares registradas en Reino Unido: una defensa construida desde dos residencias de lujo y con un permiso judicial insólito —el derecho a desplazarse entre ambas en helicóptero privado.
En la superficie, el caso parece propio de una novela sobre excesos y poder. Pero detrás del brillo de las propiedades, la ingeniería financiera y los vuelos privados, emerge una trama que conecta a Europa, América Latina y los esfuerzos crecientes de las autoridades suizas por perseguir la corrupción trasnacional vinculada al sector energético venezolano.
Un magnate entre dos mundos: opulencia y acusaciones
Betancourt López, 45 años, empresario de la industria energética, fue arrestado en Londres el pasado 3 de noviembre bajo una orden internacional emitida por Suiza. La fiscalía helvética lo investiga por presunto blanqueo de capitales entre 2010 y 2018, un período marcado por el auge de negocios opacos relacionados con la estatal venezolana PDVSA y el surgimiento de élites económicas cercanas al poder político.
Aunque el magnate niega categóricamente las acusaciones, la justicia británica lo mantiene sujeto a condiciones de libertad bajo fianza que han generado perplejidad:
Fianza de £2 millones, ya depositados.
Entrega obligatoria de sus pasaportes venezolano e italiano.
Prohibición de solicitar cualquier documento de viaje internacional.
Pero autorización para desplazarse en helicóptero entre sus dos residencias:
Burnsall House, una mansión de £24 millones en Chelsea.
Kingstone Lisle Park, un histórico palacete georgiano de 14 habitaciones en Oxfordshire.
La corte aprobó incluso el uso del London Heliport en Battersea como punto de despegue oficial.
Es un privilegio inusual, justificado por su defensa bajo un argumento que pocos procesados podrían presentar: sus “dos principales residencias son también sus únicas rutas seguras y controladas de desplazamiento”.
Burnsall House: el bastión londinense de un imperio global
Ubicada en uno de los enclaves más exclusivos de Chelsea, Burnsall House es descrita por agentes inmobiliarios como “la residencia unifamiliar más grande construida en la zona en una década”.
Entre sus comodidades:
seis dormitorios
piscina interior
cava de vinos
salón de diseño contemporáneo
patio privado rodeado de muros
La propiedad, valorada en £24 millones, sirve como la dirección principal aceptada por la corte para el período en libertad bajo fianza.
httpv://www.youtube.com/watch?v=iM–Adl8Qbg
Kingstone Lisle Park: historia, aristocracia y secretos
La segunda residencia, Kingstone Lisle Park, parece sacada de una revista de arquitectura clásica británica. De hecho, Country Life la describió como “una de las sorpresas más sobrecogedoras que se pueden encontrar en una casa de campo inglesa”.
Construida en 1677, la mansión cuenta con:
14 habitaciones
un salón comedor de techo alto
salas de estudio y lectura
un octógono victoriano
cocina principal y cocina de servicio
sala para el personal
piscina exterior rodeada por muros
jardines en estilo escultórico
cancha de croquet
La casa también guarda un capítulo inesperado: en sus terrenos fue huésped frecuente la princesa Diana, quien la visitaba junto al joven príncipe Harry cuando su dama de compañía, Laura Grieg, vivía allí.
El rompecabezas judicial: Suiza, España y Reino Unido
Betancourt López ya había sido detenido unos meses antes, en septiembre, bajo una orden de arresto diferente procedente de España. Esa orden fue posteriormente retirada, dando paso a la solicitud suiza, que ahora constituye el caso activo.
La multiplicidad de órdenes revela algo más profundo: varios países europeos parecen haber puesto su mira en la red internacional de inversiones del magnate, que incluye propiedades y empresas en:
París
Nueva York
Florida
España (incluyendo un castillo de £21 millones)
Reino Unido
Canadá
Betancourt López es:
presidente y CEO de Derwick Associates, empresa de ingeniería y construcción
accionista mayoritario de O’Hara Administration
director de Pacific Exploration & Production Corporation
presidente de la firma de gafas Hawkers
Su defensa insiste en que los señalamientos son “políticamente motivados” y que ni él ni sus compañías han participado en corrupción, sobornos, licitaciones amañadas o prácticas ilícitas.
“Un hombre que se hunde con el barco”
En una entrevista reciente con Business Money, publicada el 21 de noviembre, Betancourt López se describió como un “tomador de riesgos masivo con buen promedio de bateo”.
Y añadió: “Cuando algo sale mal, yo me hundo con el barco. No soy de los que se bajan antes.”
Sus declaraciones buscan reforzar la narrativa de un empresario audaz, no de un actor financiero involucrado en tramas de lavado, mientras continúa promoviendo públicamente sus proyectos pese a enfrentar un proceso de extradición.
Lo que viene
La audiencia de extradición está programada para un juicio de cinco días en mayo, donde el Tribunal de Westminster deberá decidir si el venezolano será enviado a Suiza para enfrentar cargos formales o si prevalecerá la tesis de persecución política.
La disputa promete volverse un examen internacional sobre:
el alcance de la justicia suiza en casos de corrupción transnacional
la capacidad del Reino Unido para equilibrar derechos del acusado y riesgos de fuga
la creciente presión europea por investigar fortunas vinculadas a la crisis venezolana
Mientras tanto, Betancourt López seguirá moviéndose entre sus dos mansiones, surcando el cielo británico en helicóptero, en un caso donde el lujo, la política y la ley convergen a la vista del mundo.
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